martes, 30 de abril de 2013

El Día de la Reina en 1988

Día de la Reina en 1988
El 30 de abril de 1988 celebré el Día de la Reina en Amsterdam. A decir verdad, no tenía ni idea de la existencia de esta celebración, pero estábamos en Bruselas, en un stage de la Comisión de la Unión Europea, entonces Comunidad Europea, y, como debió caer en fin de semana, parecía una buena excusa para conocer Amsterdam. Recordaré toda mi vida aquella multitud en las calles, en los canales, en los puentes, en los portales, everywhere. Por lo que me contaron era la manifestación del pueblo de apoyo a su Reina, que, en agradecimiento, recorre los canales principales en su barco. Imagino que hoy también habrá tenido lugar esa fiesta popular, al margen de la parafernalia exhibida en la entronación de los nuevos monarcas. Será un día muy señalado para la monarquía holandesa, pero, una vez más, ellos y todos los demás, perdieron la ocasión de dar un ejemplo de cordura y de austeridad. Pero veo que eso se lo dejan, una vez más, para la plebe. Y la plebe, al ver a los súbditos tan peripuestos, una vez más quiere imitarlos, y aquí estamos en el círculo vicioso de lo que no tiene arreglo. Nadie se baja del burro, y el pobre animal está a punto de caer a tierra.
En el año 88 yo era 25 años más joven, pero muy consciente de lo que me rodeaba. Tenía muy claro hacia dónde nos dirigíamos. Estaba haciendo un stage en el Servicio de Portavoz de la Comisión, en concreto con el portavoz del comisario de Agricultura. Allí aprendí como se maneja a los periodistas. En aquel momento yo estaba al otro lado y me dolía lo que veía, pero me tenía que aguantar. No se deja nada a la improvisación. Se prepara todo lo que se quiere decir y lo que no se quiere decir también. No hay cabos sueltos. Estaba claro que no nos enteramos de casi nada, salvo que haya un wikileaks, y ni así, porque esa información es casi imposible de digerir por los mortales contribuyentes y paganos.
Antes de entrar en el stage ya sabía que todo era una gran mentira. De nada servían los méritos o el interés por estar allí, por conocer por dentro la Comunidad Europea. En aquel momento España acababa de llegar y para una periodista era una ocasión muy interesante. Pues no servía nada más que el enchufe. ¡Sí, para unas míseras prácticas de seis meses, había que tener enchufe y de los trifásicos!, y yo, pobre de Priesca y sin contactos directos, no veía la manera de encontrar un enchufe sin pasar por la cama de nadie. Tuvieron que pasar cinco años hasta que, de carambola, encontré a la persona que me ayudó a entrar en aquella jaula de grillos. Y si hace 25 años eran grillos, hoy serán tiburones.

Raquel, Imma, Isolina, Marién, Marián y Concha.
Además de conocer por dentro el entramado de burócratas y funcionarios, tengo que decir que de esa etapa conservo la amistad de Marién (Murcia), Raquel (Cáceres) e Imma (Barcelona) y los contactos de varios compañeros más, entre ellos Ken (EE.UU), con eso ya doy por bien empleados aquellos seis meses que yo prorrogué otros seis, por mi cuenta y riesgo, para cubrir la primera Presidencia de España en el 99.
Creo que todo esto ya lo conté en más de una ocasión, pero no me canso de hacerlo porque no está demás que se queden, negro sobre blanco, las vergüenzas de unos organismos que sólo saben disponer de las vidas ajenas, pero que son incapaces de hacerse un poco de autocrítica y de aplicarse a sí mismos lo que imponen a los administrados.





jueves, 25 de abril de 2013

El acoso escolar, tema de cuento

La Semana pasada me comprometí a formar parte del Jurado de un Concurso de Cuentos infantiles, en el que participan niños y niñas de entre ocho y doce años. Me adjudicaron 50 trabajos (anónimos para mí: identificados por un número y firmados con seudónimo) para leerlos y evaluarlos. Cual no sería mi sorpresa al comprobar que dos de los participantes eligieron como tema del cuento el maltrato escolar. El problema acaba bien en ambos casos. En el primero, la víctima se arma de valor y organiza un grupo, con otros compañeros de clase, que les hace frente a los acosadores y consiguen que desistan de su lamentable acción. En el segundo cuento el desenlace feliz tiene lugar con el cambio de colegio de la víctima de maltrato.     En esto me encontraba yo cuando escuché en las noticias la tragedia de una niña de Gijón que optó por el suicidio para liberarse de unas compañeras perversas que no supieron medir la trascendencia de su reiterado acoso. No me puedo explicar cómo estos actos criminales no se detectan ni en las familias ni en los centros escolares. De poco me sirve que una de las presuntas acosadoras-delincuentes pida perdón. ¡Ah, el perdón cristiano!, ¡A Dios rogando y con el mazo dando!. Pues a mí, en este caso ya no me sirve el perdón, e imagino que a los padres de la víctima menos. No estaría mal que esa niña que parece arrepentida de su acción acudiese a otras aulas y les contara a sus compañeros las consecuencias de la burla en otros compañeros.
Por mi parte, ya di la voz de alarma a los organizadores del concurso, que sí conocen las identidades de los participantes y los centros escolares de los que proceden, para que lo adviertan al entorno de los interesados.
Ya me gustaría que el maltrato de cuento se quedase sólo en eso, en un cuento, pero mucho me temo que esos niños están sufriendo algún tipo de acoso y el cuento es una forma de pedir auxilio. Si mi voz de alerta sirve para liberar a un niño o niña de las garras de sus verdugos, daré por bien empleado el tiempo de leer cincuenta cuentos.
 
 

lunes, 22 de abril de 2013

El Desnudo Integral de Luis Rivaya

Esta tarde-noche participé en la presentación del libro Desnudo Integral, de Luis Rivaya, empresario de la comunicación en la Comarca de la Sidra, en Asturias. Creó una televisión local con la que informó y entretuvo a mucha gente. Pero un buen día, se la desconectaron. Cosas de la televisión digital...
Como no se me da bien improvisar, leí las siguientes líneas:

No todos tenemos la suerte de poner en marcha un negocio o una empresa. Reconozco que hay que ser muy valiente para aventurarse a ser autónomo. Y Luis Rivaya (Oviedo, 1950) lo intentó por tierra, mar y aire, a contra corriente, a pesar de las zancadillas, de los pisotones, de las trampas y de los sinsabores que supone que te abandonen o te traicionen las personas en las que confías.

Luis Rivaya tuvo que empezar de cero en muchas ocasiones. Además de los cuatro hijos biológicos tiene muchos más hijos laborales y empresariales que se fueron quedando en el camino. Pero, después de leer el libro Desnudo Integral, creo que el trabajo que más le dolió abandonar ha sido su televisión de la Comarca de la Sidra. Era el invento perfecto, pero no contó con el ego de los políticos, que se lo cargaron a través de personas y empresas interpuestas. El fantasma de la Televisión Autonómica no era compatible con las televisiones locales, cuando cualquier persona con sentido común habría visto rápidamente que eran complementarias y que suponía un gran ahorro de dinero en instalaciones, en medios técnicos y en contratos laborales. Y conste, que no tengo nada contra los trabajadores de la televisión autonómica, que hacen su trabajo, y muy bien, al margen de los entresijos empresariales.

Pues no, Luis Rivaya y su empresina, pequeña, pero matona, son la prueba de que no encajaban en el proyecto faraónico de televisión regional.

Y aunque este tema se aborda en los capítulos finales del libro de Luis Rivaya, creo que también ha sido el detonante para que escribiera su experiencia vital en la publicación que presentamos hoy en el Café de Vicente, un espacio privado, pero con vocación de servicio público.

Si alguien sabe del poder de la televisión es Luis Rivaya, y si alguien sabe de la atracción de los políticos por la televisión, también es Luis Rivaya. Luis tenía una televisión pequeña, como él la define, pero albergaba un gran poder. A la gente, al espectador, le interesa mucho saber qué pasa en los Estados Unidos, o en Corea, pero le interesa mucho más conocer lo que sucede a la puerta de su casa, en el pueblo de al lado, y que se lo cuente gente conocida.

Pues esa televisión la tenía Luis Rivaya y emitía en un territorio muy concreto, los concejos de la Comarca de la Sidra, pero a pesar de estar en un rinconín del Universo, sufrió un "cierre gubernamental", como lo define el autor del libro y propietario de la empresa. Y a mí, eso de cierre gubernamental me suena a Venezuela, al chavismo, por poner un ejemplo. Los que no me adulan, los que me critican, los que me ignoran, los que no me necesitan, los borro del mapa. Pero creo que con Luis Rivaya les falló el tiro, no contaron con que están ante una persona inasequible al desaliento, que, aunque le hayan hecho comer la tierra, siempre recupera la verticalidad y sigue adelante. En este caso, el primer paso después de la caída es éste libro.

Dice Rivaya que echa de menos no ser Pérez Reverte para contar bien las cosas. No es Pérez Reverte, pero se le entiende todo bastante bien.

En este libro, que va y viene en la vida y milagros del sexagenario Luis Rivaya, descubrimos que es un adicto al trabajo, un creyente religioso a ultranza, también con idas y venidas, y un creyente de la política, a pesar de todos los zarpazos que le dieron los ejecutores de la política, algunos de ellos no llegan a políticos, se quedarían en politiquillos o politicastros, pero sí tienen poder y mala leche, así que vale más ignorarlos. El problema es que alguien que se precie de periodista debe denunciar sus tropelías por el bien de los contribuyentes. Y eso pasa factura, lo sabe bien Luis Rivaya, que nos cuenta muchas vivencias en este libro, pero que, a buen seguro, se deja mucho en la trastienda, porque hay cosas que van más allá de la función de un periodista. La prueba de que Rivaya sigue creyendo en los políticos es la presencia de un político en este acto, aunque sea a título de amigo.

Mi admiración por ser tan crédulo. Y, si a pesar de todos los palos que le dio la vida, sigue siendo crédulo a los sesenta, es que ya no tiene arreglo, y yo me alegro, porque significa que estás vivo.

Hace años a Luis se le clasificaría como autónomo, en el vocabulario actual es un emprendedor que no se le pone nada por delante. Sabe que cuenta con sus manos, su cabeza y sus ganas de trabajar y se echa el mundo a la espalda.

Madrid, Asturias, Zaragoza, Alicante, Asturias otra vez, son los escenarios de sus éxitos y sus fracasos. Pero con mentalidad muy americana, sabe que de los fracasos también se aprende y no se arredra en la adversidad, a pesar de que en algún momento se define como "gato escaldado", ante tanta informalidad a su alrededor.

Me llama la atención su memoria para recordar nombre y apellidos de las personas de su entorno, tanto laboral, como en su etapa de estudiante de Derecho. Y no digamos nada la memoria para recordar compañeros de equipos de fútbol, de grupos de música, de discotecas, de viajes. Bueno, en los viajes tiene un lapsus y habla de los castillos del Sena, cuando me imagino que se refería a los castillos de La Loire. También merece destacar el espacio que les dedica a todas sus novias, esposas y amigas con derecho a roce. Tengo que decir que no me gustaría estar en el pellejo de algunas de sus novias, que no salen muy bien paradas en el texto. A mí, como mujer, es lo único que me sobran en este libro. Las descripciones de ciertas escenas íntimas, que pueden herir sensibilidades. Así como los políticos llevan en el sueldo que alguien les airee sus torpezas, esas mujeres, de las que se dan nombres, creo que no se lo merecen, aunque el autor lo haga sin ánimo de ofensa.

Las mujeres, que al final se resumen en tres: Isabel, Maribel y Yenny, son, junto con la música, el fútbol, los coches y las nuevas tecnologías audiovisuales, los cinco apoyos de la vida de Luis Rivaya, muy asentados en la religión. Lo más curioso es que, a pesar de tantas escenas eróticas que nos describe, la primera a los 14 años, el protagonista, gracias a la religión, o, por culpa de sus creencias, fue virgen hasta casi los 25 años. Y menos mal, porque sino, en vez de cuatro hijos habría tenido catorce.

Conste mi admiración a emprendedores como Luis Rivaya que tuvo el valor de montar una televisión, ni más ni menos que un medio de comunicación. Y no me duelen prendas en hacer pública mi admiración, porque muchos periodistas no tenemos el valor de dar ese paso. Y si poner en marcha una televisión es tarea ardua, una televisión local tiene más mérito, por la proximidad con la noticia y los noticiables. Sólo Luis sabe las presiones que recibió y las incomprensiones del trabajo objetivo. Algunas las cuenta, como esas llamadas a horas intempestivas para amenazarle o para advertirle de las consecuencias de sus noticias, informaciones u opiniones.

Alguien le dijo, con mucho atino, que si contrariaba al Gobierno de turno es que lo estaba haciendo bien, pero conseguía que le criticara también la oposición es que lo estaba haciendo más que bien.

Y el premio por hacerlo tan bien, fue el cierre de su empresina.

Les invito a leer el libro y ver el desnudo integral de la vida laboral, social y religiosa de Luis Rivaya. Podría servir de ejemplo en las escuelas de empresariales o de económicas. Ejemplo de emprendedor, de empresario, de autónomo; ejemplo de coraje, de entusiasmo, de imaginación.

La Ministra de Trabajo Fátima Báñez acaba de descubrir el mundo de los emprendedores, les ha hecho hasta una Ley y no le da apuro decir que serán ellos los que van a salvar España. Y yo me pregunto, ¿dónde vivía hasta ahora esa señora?. En qué zulo vivía. Cómo es posible que no se haya enterado que existen miles de Luis Rivaya en toda España que cada día tienen que luchar contra la burocracia que les ahoga y, a la vez, deben emplearse a fondo para mantenerse a flote y poder vivir.

Cuando el presidente Zapatero se enteró que estábamos en crisis, allá por el 2009, llamó a su palacio a los grandes empresarios de España. Eran unos cincuenta, 49 hombres y una mujer. Se suponía que aquella gente iba a salvarnos del naufragio, cuando muchos fueron incapaces de salvar sus empresas. Cuando veía aquella imagen yo también me preguntaba cómo era posible que aquel presidente y todos los fantasmas que tenía alrededor no se diera cuenta que la salvación no venía por ahí, sino por los pequeños y medianos empresarios. Pues a esos los mataron a casi todos, es decir, les cerraron las empresas, porque las administraciones no les pagaban, o les apretaron tanto, que no tuvieron más remedio que bajar la persiana.

Una vez más, si tienen tiempo, les animo a que lean el libro y saquen ustedes sus propias conclusiones.

miércoles, 17 de abril de 2013

Los donantes que lavan más blanco

Hasta ahora, en España teníamos el mérito de ser los número uno en donación de sangre y de órganos humanos para trasplantes. En los últimos meses, creo que tenemos un triste récord: de tener el mayor número de lavadores de dinero negro y que lo dejan en un blanco nuclear, sin usar lejía.
Los métodos del blanqueo son tan variopintos como los personajes que los realizan. Personajes que no tienen un pelo de tontos, porque son capaces de burlar todas las leyes, algunas, presuntamente, con la complicidad de los políticos que las legislan y las aprueban, como churros, en los parlamentos.
Ahora están saliendo a la luz lo que todos sabíamos: que existen los donantes de los partidos, sí, que algunas personas físicas o jurídicas financiaban los partidos políticos. Si los donantes de sangre y de órganos lo hacen de forma altruista, pero con la esperanza de que si un día necesitan sangre o un trasplante, no falte de nada; imagino que los donantes de los partidos también se desprenderán de su dinero con la esperanza de que, con el paso del tiempo, vuelva a sus bolsillos duplicado, como mínimo.
Así que ¡Vivan los donantes!.
Se supone que hoy en día, nadie se puede escapar de pagar el IVA. Pues a mí, ayer, sin ir más lejos, me preguntaron si quería pagar con IVA o sin él. Como aún me queda dignidad y tengo metido hasta los tuétanos el concepto de ciudadana, pues pagaré el IVA, a riesgo de que el que cobra piense para sus adentros que soy tonta.
Una señora que declaraba en un juzgado acusada de blanqueo de dinero decía que ella sólo conocía el blanqueo de las paredes enjalbegadas de su tierra.
Algunos ciudadanos, espero que muchos, sólo sabemos blanquear ropa: con lejía, al rocío de la noche o con azulete. Y ¡pobres de nosotros como se nos ocurra birlar un euro!, se nos echaría encima la magnífica Hacienda, que no se entera de los miles de millones que se le escapan a los paraísos fiscales delante de sus ojos, pero no pierde de vista ni un céntimo de los pobres contribuyentes legales que le cantan todas sus cuentas.
Pues sólo me queda decir que, a pesar de todos los delincuentes fiscales, los donantes, los blanqueadores y los evasores, seguiré pagando impuestos.

miércoles, 10 de abril de 2013

Es el MEDE, estúpidos

Creo que fue en el verano del 2011 cuando Zapatero y Rajoy se pusieron de acuerdo por una vez en su vida. Lo hicieron con nocturnidad y alevosía y aprovecharon para darnos un cambiazo a la Constitución que supuso entregar España en las manos de los burócratas europeos. Era un primer paso en la cesión del testigo de Gobierno. En aquel momento gobernaba el PSOE. Meses más tarde, con el PP en La Moncloa entró en vigor el MEDE, el Mecanismo Europeo de Estabilidad, aprobado en Europa durante el gobierno socialista. Con un nombre tan inofensivo, ese Mecanismo es nuestra ruina. Y, por mucho que hoy, Rajoy y Rubalcaba hayan representado una puesta en escena de coincidencia en patalear ante las nuevas medidas que nos exige Europa y hasta se hayan puesto un poco gallitos, no nos engañemos, es puro teatro. Ellos saben mucho mejor que nosotros lo que firmaron. Ellos también saben que firmaron nuestra sentencia de muerte y ahora es posible que estén arrepentidos, pero me temo que ya es tarde para borrar las firmas.
Ellos y sus partidos, en gobiernos nacionales, autonómicos o municipales, son los que tiraron de largo durante muchos años, se endeudaron sin ton ni son, y dilapidaron el dinero que ahora tenemos que reponer todos los españolitos de a pie, como les gusta llamarnos, o los ciudadanos y la ciudadanía, como también nos dicen con mucho recochineo.
Tanto Rubalcaba, con su tartamudeo perdonavidas, como Rajoy, con su frenillo en la s, querían darnos pena, derramando lágrimas de cocodrilo, pero ya no cuela. Los tenemos calados y, por mucho que lo intenten, ya no podemos comulgar con ruedas de molino.
Sólo nos queda decirles, ¡es el MEDE, estúpidos!.

martes, 9 de abril de 2013

¡Arrepentíos!

El pensador francés Stèphane Hessel, con su libro ¡Indignáos! llamaba a la población del siglo XXI a la indignación. Yo, que no me puedo comparar con el autor francés recientemente fallecido, llamo al arrepentimiento. Me conformo con que todos los que robaron a las arcas públicas -muchos de ellos, católicos, apostólicos y romanos- fueran consecuentes con su credo y se arrepintieran de su pecado y, de paso, devolviesen el botín. El problema que tenemos los ciudadanos, o mejor dicho los paganos, es que llueve sobre mojado y nos tenemos que tragar cada día un desfalco nuevo. Como decía estos días el economista Paul Krugman, "no lloren por Chipre; lloren por vivir en un mundo cuyos líderes parecen no aprendes de los desastres". Efectivamente, ¿qué tiene que pasar para que los líderes mundiales reaccionen y pongan coto a los desmanes que se están produciendo a su alrededor?.
Pido el arrepentimiento, pero expresado en el amplio sentido de la palabra. Porque de arrepentidos está lleno el reino de los cielos. Yo quiero arrepentidos en la tierra. Y arrepentidos que podamos contrastar su nuevo modus operandi. Arrepentidos que aprendan a vivir como el resto de los mortales, con un salario, o con unas rentas, me da igual, pero que sean fruto de la honestidad. No les voy a pedir que se hagan franciscanos, como el nuevo Papa, pero qué menos se les puede pedir que vivan con el fruto del sudor de su frente.
Aún tengo en la retina las imágenes del ex presidente de los empresarios españoles, por poner un ejemplo -que duerme en la cárcel-, dándose golpes de pecho en una misa, a la vez que robaba a manos llenas a todo el que se le ponía a tiro.
Teniendo en cuenta que la mayor parte de las gamberradas que conocemos, nos enteramos gracias a los arrepentidos -aunque muchos de estos arrepentidos lo son porque no podían robar tanto como sus amigos y los delataron- espero que siga aumentando la lista. Y me gustaría que el periodismo no baje los brazos y siga implacable la estela de los delincuentes hasta sacarlos a la superficie.
Este es mi pequeño homenaje a José Luis Sampedro, fallecido el domingo, 7 de abril, a los 95 años.

domingo, 7 de abril de 2013

Ciarran la estación de esquí cuando está preñada de nieve

Imágenes del Puerto de San Isidro el 7 de abril de 2013.
Tuve el honor de subir hoy al Puerto de San Isidro, en el valle del Aller. Aproveché el viaje a Turón (Mieres) para ver la exposición de camelias, para seguir camino por el concejo de Aller. A mitad de trayecto ya nos salió al encuentro la nieve. En Felechosa, donde comimos, en El Torres, las calles y aceras estaban llenas de nieve. A medida que subíamos el puerto, el espectáculo era indescriptible. Hice algunas fotos como la que se ve a la izquierda. En la cima del puerto conocí la estación de esquí Fuentes de Invierno, con muchos deportistas utilizando las instalaciones. Al ver aquel espectáculo de nieve comenté con mis compañeros de viaje que, por suerte, tenían nieve para prolongar varias semanas más el negocio.
Con el programa tan intenso no me dio tiempo a leer el periódico hasta que llegué a casa, a las ocho de la tarde. Cual no sería mi sorpresa que al abrir las páginas de la comarca me entero que hoy era el último día de la estación de esquí Fuentes de Invierno. Así es imposible que una empresa o una comunidad autónoma funcione. Trabajan con unas pautas funcionariales fuera de toda lógica. Qué empresa de ocio que se precie cierra la puerta cuando las ventas están en pleno apogeo. Pues, lamentablemente, una empresa pública que programa la actividad como si se tratase de hacer galletas, cuando en este sector dependen del tiempo. Programan la apertura cuando casi no empezó a nevar y cierran cuando la montaña está preñada de nieve.
Estos días se reunió en Oviedo el consejo asesor del Presidente del Principado y, casualmente, le recomendaba una reforma urgente y profunda de la Administración. Yo, que no soy asesora de nadie, pero me permito el lujo de opinar, aunque sea para que se partan de risa, les diría que la primera reforma empieza por arriba. Cómo es posible que un Presidente, que acaba de nombrar un Gobierno, que tendría que ejercer las labores de asesoramiento, tenga que reconocer que nombró un equipo que no le sirve y entonces nombra otro equipo de sabios. Que yo sepa hay otro grupo de sabios asturianos en el exterior, que también dicen lo que se debería hacer, y así sucesivamente.
Mientras, los pobres empresarios privados, tienen que luchar a diario con los obstáculos burocráticos que les hacen perder un tiempo precioso.

jueves, 4 de abril de 2013

El hambre, la vergüenza del Primer Mundo

Ayer me contaba una abuela -que esta semana le tocaron los nietos- que estaba desesperada porque ya le había ofrecido tres menús a uno de los niños y no le apetecía ninguno.
Frente a esto, que pasa en una España en plena crisis económica, social y ética, nos encontramos con los datos que nos facilitan hoy desde la reunión de la ONU que se celebra en Madrid para tratar sobre el hambre en el mundo, y que se resumen en que, al menos, uno de cada siete habitantes de la Tierra se va a morir de hambre.
No tenemos vergüenza y no tenemos perdón. En nombre de la Democracia, del Capitalismo, del Socialismo, del Comunismo, de las dictaduras varias, permitimos que haya gente que tire los alimentos, que los malgaste, que los destruya, mientras vemos a nuestro alrededor que hay gente que no tiene un mendrugo de nada para llevarse a la boca.
Lo pagaremos nosotros, o peor, lo pagarán las generaciones siguientes. Y lo pagarán con más hambre, más sed y más sufrimiento. (A estas alturas, ya me habrán calificado de tremendista y agorera. Lo siento, creo que sólo soy una persona medianamente informada).
Casi mil millones de personas son víctimas del hambre. Pero la ONU, que, enseguida apoya la invasión de un territorio y que no sabe prevenir o evitar una guerra, también es incapaz de acabar con el hambre. Ellos mismos reconocen que el problema no está en la falta de alimentos, sino en la mala distribución de la riqueza.
Vi la cara del hambre en Burundi, en Malawi (África) y en algún rincón de Nicaragua. Es la cara de la dignidad, de la soledad, de la impotencia, de la resignación. No tienen fuerzas ni para gritar y, mucho menos, para luchar por su desgracia. Pero quienes hayamos visto esa cara del hambre no nos podemos quedar tranquilos. No podemos resignarnos y tendremos que sacarles los colores a los prebostes de la política, esos burócratas orondos, si no en carnes, sí en dinero, que se permiten ir a cámara lenta en la solución de un problema que concierne a millones de congéneres.
Son hambrientos y haraposos, pero no son tontos y si les proporcionamos los medios, son capaces de desarrollar la agricultura, un sector básico para acabar con el hambre. De nada sirve producir a lo bestia en los países desarrollados, hasta el punto que somos incapaces de comerlo todo. Mientras, en otras zonas, no disponen ni de semillas, ni de agua, dos elementos básicos para un cultivo digno.
Sé que, en el fondo de las mentes maquiavélicas y con poder, el hambre es una forma de expurgar humanos. Sobramos la mitad. así que si se mueren de hambre, nos ahorramos munición. Es duro verbalizarlo, pero es la cruda realidad.
No tengo ninguna fe en los frutos de la reunión que la ONU celebró hoy en Madrid y que les habrá costado millones de euros. Tengo fe en el resto de la humanidad, en la solidaridad de cada uno. Pero esa vía es mucho más lenta. Así que no se me ocurre nada para acelerarar la solución del hambre. Bueno, sí. Enviaba para casa a todos los funcionarios y diplomáticos de la ONU e invertía todo ese dinero (muchos miles de millones de dólares cada año) en el desarrollo de los pueblos que lo necesitan.

jueves, 28 de marzo de 2013

El número Uno de Almodóvar

Acabo de ver la última película de Almodóvar que se desarrolla en una avión. La verdad es que la escogí por descarte. No tengo ningún interés en ir al cine a ver cómo se mata nadie. Así que la más light de la cartelera era Los amantes pasajeros y me mereció la pena, porque me reí tres o cuatro veces. Los primeros diez minutos pensé que era una tomadura de pelo demasiado fuerte. Pero a mitad del recorrido aparece la sorpresa. Una de las pasajeras (Cecilia Roth) que se llama Norma y dice ser una conocida actriz, nos cuenta sin reparo que tuvo 600 líos amorosos, con otros tantos hombres: del número Uno al seiscientos. Cuando alguien le pregunta que si el número Uno es el presidente del Gobierno y los demás corrigen al unísono para decir que el número Uno está por encima del presidente del Gobierno. El Rey. Me cogió de sorpresa esta escena y no daba crédito a lo que estaba escuchando. Me llama la atención que no haya tenido más repercusión. Hasta donde yo sé, es la primera vez que se dice con todas las letras que el Jefe del Estado tuvo un affaire con una artista española que, curiosamente, lleva el apellido Rey, aunque en la película se llame Norma. En casi todas las entrevistas que le hacen a la señora actriz real, siempre se merodea por el tema, pero nadie se atrevió a preguntarle con todas las letras si había sido amante del Rey. Aquí se da por hecho. Creo que es el último enano que le crece a la monarquía.
La otra sorpresa, en una película tan absurda, es la denuncia que el director hace al despilfarro en España, con unas tomas desoladoras del aeropuerto fantasma de Ciudad Real, donde aterriza de emergencia el avión en el que transcurre toda la peli. En este caso, viendo las imágenes, sobran las palabras.
Al final, como decía mi amiga Maripili, la película tenía miga.

sábado, 23 de marzo de 2013

Para ese viaje no hacían falta alforjas

En mi último post pedía a los políticos transparencia en la gestión y administración del dinero que recaudan de los ciudadanos.
La respuesta ya la tengo hoy en los medios de comunicación, sólo con un pequeño ejemplo: el kilometraje que pasan por ir al trabajo los señores diputados de Asturias. En una información de J.A.Ardura, en La Nueva España, nos lo explican tan claro que da vértigo leerlo. Teóricamente, nuestros diputados recorren al año un millón de kilómetros que nos cuestan 171.000 euros. Hay algunos que pasan cientos de kilómetros diarios y cobrarán por ellos, tanto si se desplazan, como si se quedan en casa. Algunos se embolsan un sobresueldo de más de mil euros al mes, sólo por kilometraje. Ofenden los que pasan kilometraje de miles de kilómetros cuando viven en Oviedo, pero también ofende que los que viven en Oviedo declaren 5 kilómetros diarios de desplazamiento, por los que cobran 27 euros al mes, ¡qué arrastraos! El colmo sería que pasasen los gastos del párking.
 Recuerdo cuando se les ocurrió hacer una obra faraónica para construir un aparcamiento subterráneo en la sede del Parlamento, cuando tienen uno público a cuatro pasos. Menos mal que las vacas flacas les bajaron los humos del grandonismo.
Si este pequeño ejemplo del kilometraje ya nos escandaliza. Porque ¡cuanta gente se gasta medio sueldo en desplazamientos y se aguanta! Mientras, ellos, la mayoría sin oficio ni beneficio, que tendrían que besar el suelo por donde pisan por tener ese chollo de trabajo, sólo saben acaparar sueldos y sobresueldos, trampas y más trampas. Ellos, expertos en el bla, bla, bla, embaucadores profesionales, tendrían que ponerse colorados como tomates, al presentar esas cuentas. Y si fuesen capaces de enseñarnos las otras cuentas, las mayores, euro a euro, no les quedaría más remedio que irse a su casa. El papel no soportaría la lista de desmanes y de dineros malgastados. Y ahí entraríamos también los ciudadanos que, de una u otra manera, somos beneficiarios de muchas cosas superfluas, financiadas por el erario público. Por eso estaría bien que salgan a la luz, para que todo el mundo vea la implicación de cada uno en el desastre al que estamos abocados.
Ya sé que lo que nos llega a los ciudadanos en esas dádivas son migajas, pero tendríamos que predicar con el ejemplo.
Estos días asisto atónita al viaje el Presidente del Principado por América. Tres países ¡nada menos!: Colombia, Panamá y México. Qué derroche para nada. Tampoco estaría mal, en aras de la transparencia, que nos enseñasen las cuentas del viajecito y para qué sirvió. Sería un trabajo de tesis doctoral hacer el estudio de para qué sirvieron los cientos de viajes, pagados por todos los asturianos, que llevan hechos los presidentes, consejeros, diputados, alcaldes y concejales de la democracia. Yo, que huí todo lo que pude de los políticos, me tocó cubrir la información de varios viajes tontos. Uno a Glasgow con un presiente del Principado; otro al País Vasco con un presidente del Parlamento; uno a Suiza con un consejero; uno a Cuba con un alcalde, otro a Madrid, con un alcalde. Todos absurdos, pero que costaban un pastón. En ocasiones íbamos con todo gratis y otras las empresas de comunicación tenían que pagar la mitad. Para muchas empresas era un dineral, pero había que ir, porque sino, no había ingresos por otro lado, llámese publicidad institucional, o lo que sea.
Ya sé que es un trabajo de chinos, pero está pendiente la información en la que se nos expliquen los frutos de estos viajes. En qué se tradujeron esos gastos. Recuerdo que en Santo Domingo, un presidente de Cámara de Comercio que acompañaba a un presidente del Principado, estaba encantado porque había descubierto la posibilidad de vender leche en la República Dominicana. ¡Qué ingenuo!

viernes, 22 de marzo de 2013

Naciones Unidas en Oviedo

Estos días pude asistir en Oviedo a un plenario de la Asamblea General de Naciones Unidas. En realidad, era un ensayo con todo, realizado por alumnos de la Universidad de Oviedo, en su mayoría pertenecientes a la Facultad de Derecho. Un trabajo que merece el aplauso por la profesionalidad que demostraron, a pesar de su juventud.
Se lo tomaron como verdaderos expertos en la diplomacia internacional e impresionaba escuchar cómo defendían sus posturas, en nombre del país que les tocó representar.
Era un simulacro de Asamblea General, pero un simulacro tan logrado que no dudaron en divagar, en rizar el rizo, en decir obviedades, en repetir artículos vacíos de contenido, hasta el punto que el representante de Rusia, -un cándido estudiante de Asturias-, pidió la palabra para llamar la atención del hemiciclo y pedir a sus colegas que se centrasen en la cuestión, que en aquel momento era la libre determinación de los pueblos.
Son estudiantes de Derecho o de Economía, pero gracias a la preparación de este trabajo ya se habrán dado cuenta de lo que les espera en el futuro profesional. Que las cosas no son como parecen. Que las leyes, según para quien, no están para cumplirlas y que los artículos, por muy bien redactados que estén, siempre tienen una rendija por la que se cuelan los oportunistas y los que viven muy bien fuera de la Ley y no están dispuestos a perder un ápice de su calidad de vida.
Los estudiantes, disfrazados de viejos diplomáticos, intentaban encontrar la fórmula de la coherencia, del sentido común, de acuerdo con sus cánones de juventud, pero allí, metidos en el papel de los diplomáticos no se podía vislumbrar una salida razonable a los problemas.
Si Naciones Unidas sirviese para algo, en cincuenta años ya podrían haber ofrecido una solución a Palestina; o, en treinta años ya tuvieron tiempo de arreglar el problema del Sahara, por poner sólo dos ejemplos no muy lejanos en el tiempo y el espacio. Porque hablar de los objetivos de la ONU de acabar con la pobreza o el hambre, ya da risa.
Para colmo de todos los males, los estudiantes utilizaron las instalaciones del Parlamento asturiano, con el fin de darle más realismo a su trabajo sobre Naciones Unidas. Allí coincidieron los aprendices de leyes con los catedráticos en crear leyes y trampas. Porque ¿qué es sino una trampa la transparencia de la que alardean los miembros del Gobierno del Principado?. Yo no quiero saber lo que ganan, porque nunca me van a decir la verdad. Yo quiero saber en qué gastan todo el dinero que recaudan. Ahí está la transparencia. ¿Por qué no hacen una relación de gastos?. Saldría una lista muy, muy larga y estoy segura que, por lo menos, la mitad, sería susceptible de recortes, y sin necesidad de tocar un euro de Sanidad y Educación. Pero esa lista no se atreven a enseñarla con la transparencia de la que hablan. Sería demasiado patético ver cómo tiran el dinero en tonterías y lo ahorran en partidas de primera necesidad.

miércoles, 13 de marzo de 2013

Francisco, !no nos falles¡

Misa de Sanación en Lima (Perú).
Nunca antes había escuchado el apellido del nuevo Papa, un cardenal argentino que toma el nombre de Francisco I. Sólo le conozco por los cinco minutos que estuvo expuesto a los fieles de la plaza de San Pedro y, de paso, a millones de telespectadores. Y, si como dice la Biblia, por sus hechos los conoceréis, creo que este Papa apunta buenas maneras de ejemplo de humildad.
Espero que no le tiemble el pulso para imponer la austeridad como principal bandera de su pontificado y que no le tiemble la voz para expulsar del templo a todos los fariseos, aduladores y oportunistas.


El dominico Àngel Torrellas en Managua (Nicaragua),
No sé si fue el Espíritu Santo o el buen tino de los reverendos cardenales, el caso es que salió elegido Papa un candidato de América Latina, el principal vivero de fieles de la Iglesia Católica. Si existe un poco de sentido común, y veo que existe, no se podía esperar más en la elección de un Pontífice del continente americano. Tampoco se nos puede escapar un detalle: procede del país más europeizado de América del Sur.
Tuve la oportunidad de comprobar cómo se practica la religión en Perú, en Nicaragua, Ecuador, Santo Domingo, incluso Cuba y no tiene nada que ver con lo que se hace aquí.


Gregorio Barreales, misionero dominico, Rivas (Nicaruagua).
Tenemos el mérito de haber sido sus evangelizadores hace 500 años. Los cristianizamos por la vía rápida. Como en aquellas escuelas que se decía: la letra con sangre, entra. Al cabo de cinco siglos, los alumnos superan a los profesores y los latino americanos representan el mayor porcentaje de católicos de todo el orbe. Creo que también tendrá mucho que ver el trabajo de los cientos de misioneros que aún tenemos en muchos países. De allí salen también muchos seminaristas. Creo que en Asturias ya tenemos varios ejemplos.
Otro de los detalles del nuevo Papa es la elección del nombre: Francisco I. Imagino que en recuerdo de San Francisco de Asís.
Espero que José María Díez Alegría, allá dónde se encuentre, de el plácet a su correligionario Bergoglio.
Desconozco la presencia que tenían los Jesuitas en el Vaticano en los últimos años. Sí me consta la invasión de otras congregaciones u organizaciones, expertas en aletear alrededor de la paloma. No estaría de más que el nuevo Papa sepa administrar o frenar las ansias de poder de estos arribistas.
Hace un tiempo escuché que un obispo español iba a esquiar a Suiza. No tengo nada contra ese deporte ni contra quienes lo practican, pero sí me parece que, un obispo que se precie de ejemplar, no puede ir a esquiar a Suiza, ni de incógnito.
Por éste y por otros muchos desvaríos y desmanes que habría que corregir dentro de la Iglesia, le diría al nuevo papa Francisco I, !no nos falles¡.



lunes, 11 de marzo de 2013

Tres hospitales sin pacientes

Hospital vacío (Langreo), con vistas al cementerio de Barros.
Hace meses que tenía ganas de dedicarle mi espíritu crítico a la política hospitalaria de Asturias, en concreto a la política de los nuevos hospitales. ¡Tenemos tres a la espera de pacientes!: uno en Oviedo, el más grande, de ámbito provincial, en algunas especialidades, con unas mil camas previstas; otro en Mieres, comarcal; y el tercero en La Felguera (Langreo), el CRE Stephen Hopkins para discapacidades neurológicas, y creo que supra provincial. Tres centros sanitarios que están a la espera de que alguien les de una palmada y los ponga en marcha. Para financiar el de Oviedo nos impusieron el céntimo de la gasolina. Por cada litro que repostábamos nos cobraban un céntimo extra para colaborar en la construcción del centro hospitalario. Nadie nos preguntó si nos parecía correcta la decisión de embarcarse en un hospital nuevo que va a sustituir a cuatro: Hospital General, Residencia, Materno Infantil y Silicosis. Se limitan a imponer la cuota por la vía del decreto. El hospital está acabado, pero mucho me temo que seguimos pagando el céntimo. Y ni así son capaces a abrirlo. Alguien echó mal las cuentas y ahora no hay dinero para llenar de contenido tanto continente.
El caso de Mieres también clama al cielo. Aunque ya es tarde, habría que preguntarse si era necesaria y urgente tamaña inversión. Pero como ya no sirve de mucho lo dejaremos correr, aunque sí estaría bien que alguien rindiera cuentas de tan mala gestión o tan pésima previsión. Estos días tenemos fresca una sentencia que condena a una empresa filial de Hunosa por no saber mirar por el dinero público. El mismo dinero que se dilapidó en hospitales que nos quedan grandes y cuyos instigadores, hoy en retiros dorados, aún se están riendo de lo bien que les salió la jugada.
El Stephen Hawkins de Barros (Langreo) es un clamor a la mala cabeza. Se supone que será un hospital para enfermos tetrapléjicos que tienen que pasar mucho tiempo hospitalizados. Pues no se les ocurre más que levantarlo en un solar acogotado por una autopista, un polígono industrial y ¡con vistas al cementerio de Barros! Mención aparte merece la doble fachada de hierro que deja ciegas las ventanas de obra. Teniendo en cuenta que es la fachada que da al mediodía entiendo que ahí estarán las habitaciones. Pero nunca verán el sol, porque se lo impide la doble fachada metálica que, encima, les habrá costado un dineral (se puede apreciar en la foto superior).
¿Para qué sirven tantos supervisores, si no se enteran de nada?.
También me llama la atención que estas obras no se airean en el resto de España cuando se habla de inversiones aberrantes o de burbujas pinchadas.

viernes, 8 de marzo de 2013

Un Día para pensar en la Mujer

Tres mujeres invisibles, LNE, 14 de abril de 2007, pág, 46.
El Día de la Mujer me llega mientras preparo una conferencia para un máster que organiza la Universidad de Oviedo sobre las mujeres en los medios de comunicación. Mi tema es: "Los puestos directivos, asignatura pendiente de las mujeres periodistas". Con todo lo que llevo leído y escuchado, creo que sí, que las mujeres periodistas tenemos muchas asignaturas pendientes: una de ellas es el acceso a los puestos de mayor responsabilidad.

Cuernos de la ministra, El País, 3.03.13, pág,43.
 Pero un día como el de hoy saca a la luz otras muchas vergüenzas de una sociedad que se dice avanzada. Me sorprendió leer el pasado domingo en el diario El País, página 43, una información titulada "Viaje al milagro islandés" en cuyo texto se dice textualmente que la ministra de Cultura "se ha dejado los cuernos" para conseguir que la Cultura no sufra recortes. En realidad, después de leer esa frase, lo demás ya sobra.
Tengo la manía de recortar páginas de periódicos y podría enseñar fotos discriminatorias para aburrir. Seleccioné una de La Nueva España en la que aparecen 16 personas, 13 hombres y tres mujeres. Pues el título del pie de foto, reproducido más arriba, decía así: "Los hombres del consejo de sabios". ¡Con lo bien que habría quedado! :"Los nombres del consejo de sabios".
Doy por hecho que no se titula así a mala fe, sino por deformación y por prisas. Pero esa deformación no ayuda a que la mujer sea más visible.
A pesar de todo, gracias al tesón de muchas mujeres y a la colaboración de bastantes hombres, vamos avanzando, pero no es suficiente. No podemos llevar con paciencia cómo se trata a la mujer en muchos países del Tercer Mundo y en sus instituciones.
Y como estos días están de actualidad los obispos y cardenales, no puedo evitar un recuerdo al Estado Vaticano, donde las mujeres no vislumbran los puestos de poder, vamos no vislumbran ni los puestos.
Haciendo honor a la fecha, me pasé el día trabajando en otras cosas, eso sí, más prosaicas, por eso este post llega al final de la jornada.



miércoles, 27 de febrero de 2013

Tomates en febrero

Antes de que acabe el día y casi el mes de febrero quiero compartir la cosecha de tomates que tengo a medias con mi prima Charito. Ella es la artífice de sacar adelante cinco de las plantas que nos trajo Raquel de una variedad de Miajadas (Cáceres) en el mes de agosto. Yo los acogí en un pequeño invernadero a finales de octubre y, a pesar del crecimiento y maduración tan lentos, hemos conseguido comer tomates caseros en febrero, todo un éxito en Asturias. También es una prueba de que en esta tierra, si quisiéramos, podríamos hacer muchas cosas. No se trata de competir con Murcia o Almería, ni con Cáceres, sino de recuperar la identidad agrícola y hortícola que desarrollamos durante mucho tiempo. Antes de que se pusieran de moda los productos de diseño. Sé que esta planta no pasaría los cánones de la industria alimentaria ni de las tiendas, porque los tomates son desiguales y algo raquíticos, pero lo que nadie les puede discutir es el sabor a tomate, que es de lo que se trata. A pesar de que un hongo atacó las hojas, preferí no tratarlos. Del más grande, que aún no maduró, aprovecharemos las semillas para las tomateras del verano. Según Raquel, los tomates de Mijadas son los mejores del mundo. De momento, puedo decir, que son los más valientes, porque dar fruto en Asturias en invierno, es todo un reto.
 

miércoles, 20 de febrero de 2013

La Camarga de Mistral y Van Gogh



Cada vez que veo el nombre de La Camarga en un restaurante de Barcelona, relacionado con asuntos turbios de espionaje, me da pena que los españoles no sepamos más cosas de la verdadera Camarga, La Camargue, una lengua de terreno situada al otro lado de los Pirineos, en la Provenza francesa, en la que destacan la flora y la fauna, dignas de mención. La Camarga, los terrenos del Delta del Ródano, en Arles, fueron descritos y recreados en casi todas las obras de Federico Mistral (1830-1914), un escritor campesino que recibió el premio Nobel de Literatura en el año 1904. Para muchos españoles La Camarga se asocia con un restaurante de Barcelona en el que comen gentes de bastante poder adquisitivo y cuyas vidas tienen mucho interés para el prójimo, a juzgar por las escuchas de sus conversaciones.  Pero la verdadera Camarga y la Provenza es un espacio único al que se desplazó el pintor Van Gogh y en las que pintó obras inolvidables. La Camargue, bañada por las aguas saladas del Mediterráneo y las dulces que bajan por todos los meandros del Ródano, es un espacio natural, un humedal que los franceses saben conservar y que Mistral consiguió rescatar, gracias a la literatura costumbrista y para expresarse en su lengua propia, la occitana. La obra más representativa de Mistral, Mirèio, escrita en 1859, describe la vida rural de la zona, más tarde llevada a los escenarios, gracias a la ópera Mireille (1864) con música del francés Charles Gounod.

Van Gogh en Arlés.

Esperemos que unos buenos documentales sobre este espacio natural puedan recuperar el buen nombre de La Camarga, más allá de los micrófonos camuflados y las cámaras ocultas.

lunes, 18 de febrero de 2013

La catástrofe del Catastro

En los últimos días tuve que vérmelas con el Catastro y me acabo de dar cuenta de la catástrofe que hay en el Catastro. A juzgar por el caso que me tocó dilucidar, y que me permitió rastrear un kilómetro cuadrado de Priesca, podría decir que lo tienen todo patas arriba. No está bien ni el nombre de los barrios, que son muy fáciles de identificar. En concreto Fongabín figura dos veces: en su sitio y en lugar de otro núcleo que se llama Les Tarandielles y que no existe para el Catastro.
Y si los pueblos están bailados, lo de las fincas no tiene nombre. Las dibujan a partir de una foto aérea y en sitios de bosques y arbolado, las rayas caen en cualquier parte, con lo cual, los datos del Catastro no tienen nada que ver con la realidad del suelo. Imagino que la informatización de los datos catastrales tendría que llevar dos tipos de trabajo: el aéreo y uno de campo en contacto con los propietarios. Pero creo que este segundo no se hizo y ahora tienen que ser los dueños quienes deben demostrar cuáles son sus propiedades y eso, en muchos casos, donde los lindes están hecho al azar, supone un elevado coste económico, ya que les exigen contratar los servicios de un estudio topográfico. Por no hablar de los viajes a Oviedo o Gijón que tienen que hacer muchos titulares de fincas que se encuentran con que no figuran como dueños de sus fincas, o se les adjudican los terrenos del vecino. ¡Terrible!.
No sé si alguien cobró por actualizar o modernizar el Catastro. Lo que sí sé es que son los titulares de fincas los que están haciendo el trabajo. Por lo menos en Asturias. Imagino que en los latifundios de Castilla será más fácil dilucidar las propiedades.
Una recomendación: si usted tiene alguna finca en algún lugar recóndito, compruebe que existe para el Catastro y que está a su nombre.

sábado, 16 de febrero de 2013

¡Gracias a la vida, que me ha dado tanto!

¡Gracias a la vida, que me ha dado tanto!, no sé si se trata de un poema o una alabanza de Iglesia, pero es la letra que le escuché esta semana a un pedigüeño de la calle Caveda, en Oviedo. Cantaba a capela, a pleno pulmón, con un montón de papeles en la mano, imagino que serían las letras. A su lado, en el suelo, un sombrero indicaba que admitía limosna.
Desconozco la vida de la persona, -un hombre de mediana edad-, pero tengo que reconocer que la primera impresión fue de sorpresa. ¿Cómo podía dar gracias a la vida alguien que estaba pidiendo en la calle?. Pero una segunda reflexión me lleva a pensar que sólo por el hecho de estar allí, medio atechado, bajo la lluvia, pero con salud, o media salud, ya era motivo de dar gracias. Gracias a la vida, a Dios, a los humanos, no sé, a quien corresponda. Porque ¿de qué nos sirve ninguna aspiración o meta, si no tenemos esa media salud?. De qué nos sirve afanar, si no nos acompaña la salud. Si los políticos y demás acaparadores pensaran esto dos veces, no se empeñarían en afanar tanto y en robar a manos llenas, sin duelo, ni piedad de los demás.
Yo, que no doy palmas por tener que pasar por este valle de lágrimas, pero tampoco tengo prisa por abandonarlo, no me canso de saborear la media salud que me da la vida.
Estas líneas las dedico hoy a mis amigos Juan (autor de la foto de los limones) y Angelina, que están a punto de pasar un mes en el hospital para un auto-trasplante de médula.
Mi admiración a los dos por la entereza con la que llevan el bofetón que les dio la vida y mi esperanza para que ese mes de clausura les sirva de trampolín para dar ¡gracias a la vida!.

lunes, 11 de febrero de 2013

¡Lo han conseguido! El Papa, a la calle

Amarillo, un color muy Vaticano.
No es que sea una ferviente admiradora de Benedicto XVI, pero me da pena que se lo hayan cargado.
Él, que no era tonto, sabía que el sillón no le pertenecía (a pesar del cónclave favorable), y lo ocupó todo el tiempo que pudo, o todo el tiempo que le dejaron hasta que se fabricara otro papable.
A juzgar por todos los movimientos del Vaticano, parece que ya tienen sustituto y tienen prisa en colocarlo, sino no habrían obligado al pobre Ratzinguer a irse a su casa, o a Castel Gandolfo, que es lo mismo.
Las noticias de la Santa Sede del último año han sido demoledoras, pero la que más me impactó es la que habla de los cuervos y el diablo del Vaticano, armados hasta los dientes para ocupar el puesto. Lo siguiente sería la maniobra del mayordomo,- posiblemente la que le salvó el pellejo al Papa-,que presuntamente filtró a la prensa papeles privados del pontífice en los que se veían maniobras oscuras para cargárselo.
El favorito en el cónclave de la primavera de 2005 era el cardenal Martini, pero era demasiado progresista y lo dejaron en el camino. De hecho, el jesuita Martini, premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales en el años 2000, falleció el mes de agosto pasado, pero creo que su muerte no será en vano, porque dejó un testamento muy interesante para la Iglesia y una recomendación que debería tenerse en cuenta: la modernización. En su opinión, la Iglesia lleva un retraso de 200 años con respecto a la sociedad a la que predica.
Espero y deseo que el nuevo Papa no salga otra vez de Europa. No es justo ni cristiano. Teniendo en cuenta que los mejores creyentes de ésta época y los más numerosos, están en África y en América, lo lógico es que el nuevo Papa saliera de esas comunidades. También sería lógico que el nuevo líder de la Iglesia Católica fuera una persona hábil. Es imposible que un septuagenario o un octogenario dependiente pueda rendir en su trabajo, como se espera en un cargo tan visible. A no ser que busquen el títere que se maneja entre bastidores.
No quiero ni pensar que el cardenal Rouco tenga posibilidades de papable, sólo por el hecho de haber traído tres veces a España a Benedicto XVI. Precisamente por eso, por manirroto, ya sería una buena razón para que no tenga ninguna opción. Es lamentable escuchar un día sí y otro también cómo se relaciona la visita del Papa a Valencia con una trama de corrupción. Habría que ver las cuentas de las otras dos visitas a Madrid y Galicia. Saber quienes pusieron el dinero para tanto oropel y tanta grandiosidad y cómo cobraron los servicios prestados.
Una vez más, lo siento por Benedicto XVI. Creo que nunca debió ser Papa, pero tampoco es justo cómo le hicieron el papado imposible. Me alegro que pueda vivir para contarlo y no estaría mal un libro sobre la verdad de su renuncia. Sería mucho más esclarecedora que las elucubraciones sobre la presencia de la mula y el buey en el portal de Belén.

sábado, 9 de febrero de 2013

El cachondeo de los humedales

No es montaje. Está a la entrada de Villaviciosa.

 Decía un alcalde que la Justicia era un cachondeo. Yo digo que la Política Medioambiental es un cachondeo.
Sólo tenemos que mirar la foto de la derecha para ver que algo no concuerda. El cartel indicador que se encuentra nada más pasar la primera rotonda en la salida de la autopista para Villaviciosa nos advierte que estamos en la Reserva Natural Parcial de la Ría de Villaviciosa. Y qué casualidad, que lo primero que se ve de la Reserva es una gasolinera. Es para reírse, pero es así, tal cual, que yo no sé hacer montajes con las fotos.

Escarnio en la zona del Cierron, a las puertas de Villaviciosa.
No tengo nada en contra del empresario que consiguió tal hazaña y que, me consta, creó varios puestos de trabajo de jóvenes de la zona, pero sí me río de los genios que tienen el valor de colocar el cartel en ese lugar. Imagino que porque ahí empieza la Ría, sino fuera así, no habrían hecho el túnel que está debajo. Está claro que hay cosas que se les escapan. Y se les escapan a los políticos que tienen a la gente del humedal aterrorizada con sus políticas intervencionistas, que no permiten mover ni una piedra, y a los ecologistas que sólo tienen ojos para los pájaros y no ven nada de lo que pasa a su alrededor. No me puedo creer que sea yo la única que ve tal dislate, con la cantidad de coches que pasan a diario delante del cartel.


Socavón en la playina de Miami. Rodiles.
Tampoco es ajena a la gente de la calle, a los que pasean por los alrededores de Villaviciosa, la masacre que están haciendo en la Ría a las puertas del Cierrón. Ahora se les antojó ponerles unos montículos artificiales a los pájaros, como si no hubiese en toda la Ría montículos y árboles naturales en los que se refugian las aves. Y para esa hazaña no se privan en tirar de pala excavadora en la Ría y hacer todo lo que les prohiben a los demás. Y el objetivo parece ser que es urbanizar a los pájaros. Otro sin sentido que no cabe en la cabeza de ningún naturalista que diría, ¡Dejen en paz a los animales!.

Si los que miran tanto a los pájaros se fijasen un poco más en lo que pasa en la Ría habrían visto las hojalatas que saltaron en el puente de la Enciena, a la entrada de Selorio, que casi suben a la carretera, o el socavón que hay en el paseo que bordea la playina de Miami, al final de Rodiles, y que reproduzco en la foto superior. Imagino que como es un argayu pequeño, esperan a que se hunda la acera y así tienen más obra. Lamentablemente, es lo típico en estos casos.
Por no hablar de toda la basura acumulada en el eucaliptal de Rodiles. Todo esto en Suiza no pasaría. Estaría limpio como la patena y, por supuesto, el socavón, se repararía antes de que venga otra marea u otro temporal y lo derruya todo.
El detonante para escribir este post fue la lectura de una noticia sobre los gasoductos en Doñana. Sí, ha leído bien, en el Parque de Doñana, que se supone la Joya de la Corona del ecologismo, hay explotaciones de gas, con sus respectivos gasoductos y oleoductos. !Vivir para ver¡.