A simple vista, el magnate estadounidense Sheldon Adelson, ese señor que está empeñado en perpetrar en España el timo del casino, podría pasar por un pobre de pedir, y tonto. !Vamos, lo más parecido a los personajes de Paco Martínez Soria¡, pero éste señor, como el actor español, no tiene un pelo de tonto, lo que pasa es que como persona inteligente que es se sabe hacer el tonto, delante de un tonto que se quiere hacer el inteligente. Y esos tontos de verdad son los representantes de Madrid y Cataluña que entran al trapo de sus propuestas de Gran Casino Eurovegas para España.
El presidente Mariano Rajoy dijo hace un mes que no eran tiempos de grandes fantasías, entiéndase auditorios por duplicado; autopistas para ir a buscar el pan; y museos para las muñecas de la abuela. No mencionó los casinos, pero se sobreentiende que esa iniciativa supera la fantasía y hasta la ciencia ficción. A quien se le ocurre que con la que está cayendo, lo que propone ése señor, que parece tonto, pero es listo, va a tener alguna salida en España, que estamos en la periferia de la periferia.
El otro día en una televisión nos ofrecieron un reportaje de la empresa de Casinos que tiene el americano en Shanghai, pero no repararon que en ese área del mundo, vive bastante más de la mitad de la población del planeta. Así por alto, podría sumar más de 4.000 millones de personas. Teniendo en cuenta, que hay poca gente dispuesta a perder el dinero así por las buenas, entre cuatro mil millones no faltarán nuevos ricos que roban con una mano y lo despilfarran con la otra. Pero aquí, en España, ¿qué tenemos alrededor?: Portugal, Francia, Italia, Irlanda, Reino Unido, no creo que lleguemos a los cuatrocientos millones, y además, de pobres.
¿Cuál es el juego?, habría que preguntárselo al señor americano que tiene tanto interés en asentarse en la Península, y a los políticos que están empeñados en ser los elegidos para sumar un desastre más a sus pésimas gestiones del dinero ajeno, que es el dinero público. Porque, con las mismas reglas del juego que exige el americano, habría muchos emprendedores españoles que estarían dispuestos a acometer iniciativas más loables que la de arruinar a la gente.
Y está claro que esto de los Casinos no tiene ideología. En Asturias contamos con un Casino en Gijón, gracias a los ímprobos esfuerzos de un gobierno socialista.
No abundan los reportajes sobre los desastres humanos que suponen los centros de juego. Si en vez de ir a Shanghai, los periodistas se quedaran en el Gran Casino de Madrid, por poner un ejemplo, y hablaran con la gente que sale desplumada, y, especialmente, con las familias que se encuentran de la noche a la mañana sin nada, ya lo veríamos de otro modo. Sí, ya sé que nadie te obliga a entrar en un centro de juego, pero si lo ponen tan fácil, los más débiles pican, hasta que se convencen de que nadie da duros a pesetas.
Como ejemplo de desastre, los políticos de Madrid tienen muy cerca a Seseña, la fantasía de 13.000 viviendas del pocero Francisco Hernando, que dejó tiradas a miles de familias y ahora, al estilo del americano, intenta tomar el pelo a los guineanos, pero no sé si se dejaran engañar. Los catalanes tienen bastante cerca el fiasco de Gran Scala, que se intentó montar hace bien poco en Los Monegros (Aragón) -proyectaban invertir 17.000 millones de euros en 32 casinos, 70 hoteles y 6 parques temáticos- y que se quedó en nada, porque no tenían un duro. Era el otro timo del Casino, también con políticos entregados, !pero a los de ahora no les sirve escarmentar en cabeza ajena¡.
Un proverbio chino dice que vale más una buena crítica que mil elogios. Aquí haremos crítica constructiva para dar voz a los que no pueden hacerse oír en la Aldea Global de la que formamos parte y que, curiosamente, nos satura de información. Un ruido que nos aturde y nos impide distinguir el grano de la paja; la cordura de la herejía. Dedicado a Mariano José de Larra(1809-1837), autor del grito: ¡Escribir en España es llorar! y a quienes pensaron lo mismo, pero no se atrevieron a decirlo.
domingo, 29 de abril de 2012
miércoles, 25 de abril de 2012
Las injusticias del bachiller
La entrevista, por entregas, de La Nueva España al profesor y escritor Francisco García Pérez me retrotrajo a mis años de estudiante, interna en colegio de monjas. Después de cuarenta años de aquella experiencia, nunca superé el trauma carcelario. Hasta el punto que cuando se celebraron los 25 años de la liberación, las compañeras organizaron un encuentro. Mi primera reacción fue de rechazo. No quería revivir aquello por nada del mundo. Al final acepté en un intento de curar esa herida, pero no sirvió de nada. No consigo olvidar -aunque las haya perdonado hace tiempo- las injusticias que cometían con la gente.Yo siempre despotriqué contra la enseñanza que me dieron, con el trato recibido, pero casi nunca tuve la misma respuesta de mis compañeras, que sí guardan buenos recuerdos.
Pero con la entrevista de Francisco García me vi completamente reflejada, utiliza las mismas palabras que digo yo cada vez que tengo oportunidad.
A una pregunta de Javier Cuervo sobre su primera crisis religiosa, Francisco García dice lo siguiente: "Fue en el bachiller superior me desvinculé de ese club de la vulgaridad de los escolapios cazurros del Colegio de Loyola. No me parecían seres espirituales, sino funcionarios de la religión, gente con un fondo de maldad, que pegaban, que insultaban, que eran muy injustos, premiaban a los ricos y jodían a los pobres. Empecé a sentir rencor social porque daban el premio a Juan García Morán, porque era fíu de Morán, y no a García Pérez, porque era fíu de obrerete. Alfonso y Rufino Orejas ganaban todos los concursos por manipulación descarada".
Por mi parte, al cabo de cuarenta años pude desentrañar la maniobra que me hicieron para birlarme la posibilidad de presentarme al concurso de redacción de Coca-Cola, una de las pocas oportunidades que había de medirse en esa materia. El año pasado se lo contaba, por enésima vez, a mi prima Lety, que iba al mismo curso. Le decía que estaba segura que era yo la persona que había hecho la mejor redacción del curso, pero como yo no era santo de devoción de las monjas -no era hija de.., ni les hacía la pelota- eligieron a otra alumna. Mi prima no daba crédito a mis sospechas. Al cabo de unos meses se lo comentó a una amiga suya y, curiosamente, fue ella la que me sacó de dudas. La cosa había sido más complicada de lo que yo imaginaba, pues la alumna elegida para competir en el concurso no lo hizo con su redacción, sino que las monjas le adjudicaron la que había hecho la amiga de mi prima, que tenía 16 años y no se podía presentar por superar las edad de 14.
La lista de reproches sería muy larga y, a estas alturas de la vida, ya no merece la pena ni verbalizarlos, pero sí es bueno que conste, porque esas injusticias se cometieron con niños y niñas, a los que provocaron muchos sinsabores. !Menos mal que, a pesar de sus zancadillas, pudimos salir adelante¡.
Sólo me queda decirles, !que su Dios los perdone¡
Pero con la entrevista de Francisco García me vi completamente reflejada, utiliza las mismas palabras que digo yo cada vez que tengo oportunidad.
A una pregunta de Javier Cuervo sobre su primera crisis religiosa, Francisco García dice lo siguiente: "Fue en el bachiller superior me desvinculé de ese club de la vulgaridad de los escolapios cazurros del Colegio de Loyola. No me parecían seres espirituales, sino funcionarios de la religión, gente con un fondo de maldad, que pegaban, que insultaban, que eran muy injustos, premiaban a los ricos y jodían a los pobres. Empecé a sentir rencor social porque daban el premio a Juan García Morán, porque era fíu de Morán, y no a García Pérez, porque era fíu de obrerete. Alfonso y Rufino Orejas ganaban todos los concursos por manipulación descarada".
Por mi parte, al cabo de cuarenta años pude desentrañar la maniobra que me hicieron para birlarme la posibilidad de presentarme al concurso de redacción de Coca-Cola, una de las pocas oportunidades que había de medirse en esa materia. El año pasado se lo contaba, por enésima vez, a mi prima Lety, que iba al mismo curso. Le decía que estaba segura que era yo la persona que había hecho la mejor redacción del curso, pero como yo no era santo de devoción de las monjas -no era hija de.., ni les hacía la pelota- eligieron a otra alumna. Mi prima no daba crédito a mis sospechas. Al cabo de unos meses se lo comentó a una amiga suya y, curiosamente, fue ella la que me sacó de dudas. La cosa había sido más complicada de lo que yo imaginaba, pues la alumna elegida para competir en el concurso no lo hizo con su redacción, sino que las monjas le adjudicaron la que había hecho la amiga de mi prima, que tenía 16 años y no se podía presentar por superar las edad de 14.
La lista de reproches sería muy larga y, a estas alturas de la vida, ya no merece la pena ni verbalizarlos, pero sí es bueno que conste, porque esas injusticias se cometieron con niños y niñas, a los que provocaron muchos sinsabores. !Menos mal que, a pesar de sus zancadillas, pudimos salir adelante¡.
Sólo me queda decirles, !que su Dios los perdone¡
domingo, 22 de abril de 2012
La Tierra pide auxilio¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡
Por lo visto, hoy es el Día de la Tierra y a mí lo primero que se me ocurre es decir !Pobre Planeta¡, esquilmado por 7.000 millones de depredadores que somos nosotros, los habitantes que nos reproducimos como los conejos.
!Pobre Tierra¡, que nos cobija, que nos alimenta, y nosotros se lo agradecemos a bofetada limpia. Hoy leí una entrevista de un científico que hacía un repaso de la evolución humana y se retrotraía a cuando vivíamos en el arbolado. Imagino que seríamos los monos que hoy están en extinción. Luego, hace millones de años, bajamos a la sabana africana, y ahí empezamos a socializarnos. Hasta hoy, que ya no sabemos si estamos socializados como racionales o como irracionales. Imagino que si pensásemos y actuásemos como racionales, no seríamos tan tontos de acabar con la mano que nos da de comer.
Pondré uno de los ejemplos que tengo más cerca. Estos días hay mucha gente sesuda pensando en qué le pasa a la Ría de Villaviciosa (Asturias), que está muy enferma y muy contaminada. Se toman como cabezas de turco, lo más fácil, que son algunas empresas ribereñas. Pero me niego a pensar que nadie haya caído en que buena parte del problema radica en los herbicidas y demás venenos con los que se "bautiza" la tierra y que, curiosamente, no se evaporan.
Algunos políticos, que tuvieron mando en plaza y no hicieron nada por la causa, ahora se declaran los salvadores del planeta y así no vamos a ningún lado.
Repasando algunos documentos de la antigua PAC, Política Agrícola Común, de hace más de treinta años, decían textualmente, que "la reforma no podía hacer abstracción del peso que representan los agricultores y sus familias en la economía y sociedad rural". Pues curiosamente, lo que sucedió con las políticas agrícolas de la Unión Europea, fue todo lo contrario. Acabaron con los agricultores y ganaderos y, de paso, acabaron con el medio rural. Decía el texto, que traduzco del francés: "Los agricultores juegan un papel primordial para la protección del medio ambiente y el mantenimiento del patrimonio natural en Europa". Bueno, pues en el caso de Asturias, lo que tenemos son pueblos fantasmas, envejecidos y un avance asombroso del matorral, esas plantas que tanto les gustan a los ecologistas de asfalto.
No sé cuando llegará el momento que la Tierra sea el objetivo a salvar, no a destruir.
En marzo también se celbró el Día del árbol. En el fondo, son buenas intenciones que no nos llevan a ninguna parte, más allá de un titular o un propósito de enmienda que se olvida a la vuelta de la esquina.
Apostemos por la Tierra, pero todos los días¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡
!Pobre Tierra¡, que nos cobija, que nos alimenta, y nosotros se lo agradecemos a bofetada limpia. Hoy leí una entrevista de un científico que hacía un repaso de la evolución humana y se retrotraía a cuando vivíamos en el arbolado. Imagino que seríamos los monos que hoy están en extinción. Luego, hace millones de años, bajamos a la sabana africana, y ahí empezamos a socializarnos. Hasta hoy, que ya no sabemos si estamos socializados como racionales o como irracionales. Imagino que si pensásemos y actuásemos como racionales, no seríamos tan tontos de acabar con la mano que nos da de comer.
Pondré uno de los ejemplos que tengo más cerca. Estos días hay mucha gente sesuda pensando en qué le pasa a la Ría de Villaviciosa (Asturias), que está muy enferma y muy contaminada. Se toman como cabezas de turco, lo más fácil, que son algunas empresas ribereñas. Pero me niego a pensar que nadie haya caído en que buena parte del problema radica en los herbicidas y demás venenos con los que se "bautiza" la tierra y que, curiosamente, no se evaporan.
Algunos políticos, que tuvieron mando en plaza y no hicieron nada por la causa, ahora se declaran los salvadores del planeta y así no vamos a ningún lado.
Repasando algunos documentos de la antigua PAC, Política Agrícola Común, de hace más de treinta años, decían textualmente, que "la reforma no podía hacer abstracción del peso que representan los agricultores y sus familias en la economía y sociedad rural". Pues curiosamente, lo que sucedió con las políticas agrícolas de la Unión Europea, fue todo lo contrario. Acabaron con los agricultores y ganaderos y, de paso, acabaron con el medio rural. Decía el texto, que traduzco del francés: "Los agricultores juegan un papel primordial para la protección del medio ambiente y el mantenimiento del patrimonio natural en Europa". Bueno, pues en el caso de Asturias, lo que tenemos son pueblos fantasmas, envejecidos y un avance asombroso del matorral, esas plantas que tanto les gustan a los ecologistas de asfalto.
No sé cuando llegará el momento que la Tierra sea el objetivo a salvar, no a destruir.
En marzo también se celbró el Día del árbol. En el fondo, son buenas intenciones que no nos llevan a ninguna parte, más allá de un titular o un propósito de enmienda que se olvida a la vuelta de la esquina.
Apostemos por la Tierra, pero todos los días¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡
jueves, 19 de abril de 2012
José Andrés, a pesar de Savater, entre los más influyentes del mundo
La misma semana que el escritor Fernando Savater arremetía contra los profesionales de la cocina, en concreto contra los cocineros estrella, uno de ellos era incluido por la revista The Time entre las 100 personas más influyentes del mundo. Me refiero al cocinero asturiano José Andrés, que ocupa el número veintiuno de ésa lista, un superman polifacético, que lo mismo divulga la imagen de España en los Estados, como dirige con aplomo su cadena de restaurantes, como hace ayuda humanitaria. Entrevisté a José Andrés hace muchos años, cuando despegaba su negocio en la capital de Estados Unidos y cuando en España era un desconocido, me refiero entre el gran público. Más tarde ya se dio a conocer en televisión, con un programa de cocina en TVE que nos acercó a su singular estilo de comunicar.
Berta Suárez, nos dice esta semana en su blog que a mal tiempo, buena cocina. Yo diría, que en tiempos de crisis o de tribulaciones, lo más importante en la cocina es la imaginación, para hacer el milagro de multiplicar los panes y los peces. Los cocineros estrella marginan a los pobres en sus negocios, pero luego se ve que también saben hacer una tortilla a la francesa, o a la española, que, generalmente es el plato que más les gusta a ellos.
Dice Savater que los cocineros no hacen arte. Yo creo que es arte, aunque efímero, y también conlleva mucha investigación, una faceta de la que adolecemos en España. Es un arte efímero y dura lo que tardamos en comérnoslo, pero lo mejor es que permanece en nuestra mente. Y no sólo es arte el trabajo de los más conocidos, los que llevan el premio de las estrellas de las guías de restauración o de los blogs especializados. El arte, como el Dios de Santa Teresa, está en todos los fogones, siempre que el trabajo se enfoque a la satisfacción de los comensales. Así lo reconocen la mayor parte de los gurús de la cocina, que no dudan en reconocer que sus fuentes de inspiración han sido sus madres o abuelas, en su mayor parte, guisanderas de pueblo. Algunos, como Nacho Manzano, han sabido llevar a lo más alto esos negocios familiares.
A mí, que no me gusta cocinar -aunque lo hago casi todos los días-, disfruto tanto con el menú del día de 15 eros, como si elijo a la carta. Hoy escuchaba a Arzak que en su casa el precio anda por los 200 euros. Yo no me lo puedo permitir, pero no tengo nada en contra de quien lo puede pagar y lo disfruta.
El blog de mi amiga Marién, Te veo en Madrid, es una prueba del interés de miles de personas por acertar a la hora de elegir un establecimiento para una cena o comida, tanto por motivos de trabajo o particulares.
Curiosamente, los cocineros son lo más importante que podemos exportar en éste momento, como se ve con la lista de The Time, en la que ya salió hace años Adriá. Y, curiosamente, se trata de empresas privadas que salen adelante, gracias al trabajo y la dedicación de un equipo que no vive de las subvenciones, aunque, entre sus clientes, haya quien cobre de los presupuestos y pague con tarjeta Visa.
Berta Suárez, nos dice esta semana en su blog que a mal tiempo, buena cocina. Yo diría, que en tiempos de crisis o de tribulaciones, lo más importante en la cocina es la imaginación, para hacer el milagro de multiplicar los panes y los peces. Los cocineros estrella marginan a los pobres en sus negocios, pero luego se ve que también saben hacer una tortilla a la francesa, o a la española, que, generalmente es el plato que más les gusta a ellos.
Dice Savater que los cocineros no hacen arte. Yo creo que es arte, aunque efímero, y también conlleva mucha investigación, una faceta de la que adolecemos en España. Es un arte efímero y dura lo que tardamos en comérnoslo, pero lo mejor es que permanece en nuestra mente. Y no sólo es arte el trabajo de los más conocidos, los que llevan el premio de las estrellas de las guías de restauración o de los blogs especializados. El arte, como el Dios de Santa Teresa, está en todos los fogones, siempre que el trabajo se enfoque a la satisfacción de los comensales. Así lo reconocen la mayor parte de los gurús de la cocina, que no dudan en reconocer que sus fuentes de inspiración han sido sus madres o abuelas, en su mayor parte, guisanderas de pueblo. Algunos, como Nacho Manzano, han sabido llevar a lo más alto esos negocios familiares.
A mí, que no me gusta cocinar -aunque lo hago casi todos los días-, disfruto tanto con el menú del día de 15 eros, como si elijo a la carta. Hoy escuchaba a Arzak que en su casa el precio anda por los 200 euros. Yo no me lo puedo permitir, pero no tengo nada en contra de quien lo puede pagar y lo disfruta.
El blog de mi amiga Marién, Te veo en Madrid, es una prueba del interés de miles de personas por acertar a la hora de elegir un establecimiento para una cena o comida, tanto por motivos de trabajo o particulares.
Curiosamente, los cocineros son lo más importante que podemos exportar en éste momento, como se ve con la lista de The Time, en la que ya salió hace años Adriá. Y, curiosamente, se trata de empresas privadas que salen adelante, gracias al trabajo y la dedicación de un equipo que no vive de las subvenciones, aunque, entre sus clientes, haya quien cobre de los presupuestos y pague con tarjeta Visa.
lunes, 16 de abril de 2012
Cómo poner a Botsuana en el mapa
El traspié del Rey de España en África nos sirvió para poner a Botsuana en el mapa. Creo que, al final, la fractura de cadera será la mejor forma de ayudar a ése país del sur del continente africano. No me cabe duda que a partir de hoy las agencias de viajes tendrán muchas consultas y reservas de cazadores de fotos que elegirán Botsuana como destino turístico en las próximas vacaciones. En el fondo, tiene morbo poder hacer el mismo viaje Real, aunque sea para dormir al raso y poder inmortalizar a los animales en safari fotográfico.
Lo más cerca que estuve de Botsuana (para mí Bostwana) fue en mi viaje a Malawi, también un país del interior, aunque con muchos kilómetros de costa del lago Malawi, y más pobre que el que eligió el Rey para su cacería.
En Malawi vi mucha pobreza humana, pero mucha dignidad. Sus gestos, su saber estar son propios de altas cunas, aunque las suyas no existan.
Poco sabemos de los cerca de dos millones de habitantes de Botsuana, ex colonos británicos, aunque no hace falta indagar mucho para imaginar que la precariedad es la reina de la casa, por mucho que nos digan que estamos ante uno de los países más próspero, o menos pobre, de África.
Aquí ya acabamos con los osos, los urogallos, los salmones y otras muchas especies, y ahora no nos privamos en sondear otros cotos. No me puedo creer que en Botsuana sobren elefantes. Si así fuera, lo más normal sería que se utilicen para repoblar otras reservas o parajes, donde ya desaparecieron.
No somos nada, pero seguimos creyéndonos los reyes de la Sabana, y actuamos como tal. Estoy segura que la mayor parte de los nativos no saben dónde está España, igual que la mayoría de nosotros no podríamos situar en el mapa su territorio.
A todos se nos puede caer un tiesto en la cabeza o resbalar en la piel de un plátano, pero yo me pregunto ¿cómo es posible que de todos los asesores, médicos personales y parientes de Don Juan Carlos, nadie le haya quitado de la cabeza la idea de ir de caza?.
Y si el nieto, que se disparó en un pié, estaba temblando por la bronca que le iba a caer por parte del abuelo, al abuelo, que también nos echa broncas y nos da consejos a todos, eso sí, muy educadas y subliminales, ¿quien le aconseja, o quien le recrimina sus actos?.
Botsuana también es una bofetada para los periodistas o comunicadores, que no se enteran, o no nos enteramos, por donde anda el Jefe del Estado. Bueno, sí, nos enteramos de lo que quieren los jefes de prensa, pero noticia, lo que se dice noticia (aquello que alguien trata de ocultar en alguna parte del mundo), no se pilla una.
Acabo de escuchar que Argentina nacionalizó el petróleo de REPSOL y nos rasgamos las vestiduras. Nosotros lo hicimos en muchas ocasiones. Ayer me enteré, gracias a mi amigo Eduard Mairlot, que La Real Compañía Asturiana de Minas, más tarde Real Compañía Asturiana de Zinc, fundada a principios del siglo XIX por ciudadanos belgas, fue invitada a abandonar la actividad en España, o mejor a abandonar la titularidad, a mediados del siglo XX, y hoy la consideramos empresa asturiana.
Una muestra más de que no somos propietarios de nada. Nos dejan disfrutar algunas cosas, pero eso sí, previo pago de contribuciones u otra pléyade de impuestos y derechos de sucesión.
Lo más cerca que estuve de Botsuana (para mí Bostwana) fue en mi viaje a Malawi, también un país del interior, aunque con muchos kilómetros de costa del lago Malawi, y más pobre que el que eligió el Rey para su cacería.
En Malawi vi mucha pobreza humana, pero mucha dignidad. Sus gestos, su saber estar son propios de altas cunas, aunque las suyas no existan.
Poco sabemos de los cerca de dos millones de habitantes de Botsuana, ex colonos británicos, aunque no hace falta indagar mucho para imaginar que la precariedad es la reina de la casa, por mucho que nos digan que estamos ante uno de los países más próspero, o menos pobre, de África.
Aquí ya acabamos con los osos, los urogallos, los salmones y otras muchas especies, y ahora no nos privamos en sondear otros cotos. No me puedo creer que en Botsuana sobren elefantes. Si así fuera, lo más normal sería que se utilicen para repoblar otras reservas o parajes, donde ya desaparecieron.
No somos nada, pero seguimos creyéndonos los reyes de la Sabana, y actuamos como tal. Estoy segura que la mayor parte de los nativos no saben dónde está España, igual que la mayoría de nosotros no podríamos situar en el mapa su territorio.
A todos se nos puede caer un tiesto en la cabeza o resbalar en la piel de un plátano, pero yo me pregunto ¿cómo es posible que de todos los asesores, médicos personales y parientes de Don Juan Carlos, nadie le haya quitado de la cabeza la idea de ir de caza?.
Y si el nieto, que se disparó en un pié, estaba temblando por la bronca que le iba a caer por parte del abuelo, al abuelo, que también nos echa broncas y nos da consejos a todos, eso sí, muy educadas y subliminales, ¿quien le aconseja, o quien le recrimina sus actos?.
Botsuana también es una bofetada para los periodistas o comunicadores, que no se enteran, o no nos enteramos, por donde anda el Jefe del Estado. Bueno, sí, nos enteramos de lo que quieren los jefes de prensa, pero noticia, lo que se dice noticia (aquello que alguien trata de ocultar en alguna parte del mundo), no se pilla una.
Acabo de escuchar que Argentina nacionalizó el petróleo de REPSOL y nos rasgamos las vestiduras. Nosotros lo hicimos en muchas ocasiones. Ayer me enteré, gracias a mi amigo Eduard Mairlot, que La Real Compañía Asturiana de Minas, más tarde Real Compañía Asturiana de Zinc, fundada a principios del siglo XIX por ciudadanos belgas, fue invitada a abandonar la actividad en España, o mejor a abandonar la titularidad, a mediados del siglo XX, y hoy la consideramos empresa asturiana.
Una muestra más de que no somos propietarios de nada. Nos dejan disfrutar algunas cosas, pero eso sí, previo pago de contribuciones u otra pléyade de impuestos y derechos de sucesión.
sábado, 14 de abril de 2012
FMI, alumno aventajado de Malthus
Las teorías de Malthus son de las pocas cosas que me quedaron de mis años de estudiante de Derecho. Las recogía el libro de Derecho Político de Maurice Duverger y siempre me impresionaron. Grosso modo, éste autor inglés, experto en demografía, advertía de los peligros que corría la población mundial si crecía a una progresión geométrica, mientras la producción de alimentos lo hacía a una progresión aritmética. Por eso proponía reducir el crecimiento demográfico y, a su entender, los que primero sobraban eran los menos dotados, los más desgraciados, y así sucesivamente.
Esta semana, cuando me enteré del mensaje que nos envía el Fondo Monetario Internacional (FMI) sobre la esperanza de vida y las pensiones, me vino a la cabeza Malthus, pero corregido y aumentado por alumnos muy aventajados.
El Fondo da la voz de alarma sobre los riesgos de que la gente viva más de lo esperado. Y la voz de !firmes¡, a simple vista, no es tan descarada y tan cruel como las tesis de Malthus, pero por mucho que lo adornen, sólo les falta decir que se maten a todos los viejos, que sobran, que ya cumplieron. Terrible¡¡¡¡¡¡¡¡¡.
Pues vayamos mentalizándonos, que esto es sólo el aperitivo. Nos faltan, por lo menos, dos platos y postre. Y va a ser muy amargo, pues a pesar de que el Fondo esté dirigido por una mujer, no se van a andar con paños calientes, y entre ellos y los gobiernos nacionales, nos van a dar hasta dejarnos K.O.
Está claro que interesamos mientras somos productivos, mientras nos pueden exprimir algo, luego, cuando ya somos una rémora, no interesamos, hay que deshacerse del lastre y nos dejan tirados peor que a las colillas.
Por lo visto, las personas que viven muchos años son un riesgo para la sociedad, le llaman "riesgo financiero de longevidad". Y para acabar con ese riesgo no se les ocurre otra cosa que proponer que se bajen las pensiones, se aumenten las cotizaciones y que la edad de jubilación se fije en función de la esperanza de vida. Podemos imaginar que la siguiente ocurrencia será la eutanasia por decreto. Eso tiene otro nombre, pero prefiero ni mencionarlo.
Entre las sorpresas que nos esperan por conocer es que los que hoy están por los cincuenta, los nacidos a partir del año 1960, no cobrarán ningún tipo de pensión. No nos lo dicen, imagino, porque, en ése caso dejarían de cotizar, pero, por lo visto es el siguiente plato que nos servirán, y bien frío. Y ésta información no me la saco de la manga, se la escuché y se la leí al economista Santiago Niño Becerra, que también la lanza a las cuatro vientos, pero que no tiene tanta repercusión y tanto eco como las amenazas del FMI.
Pues eso es lo que nos espera, no nos matarán con munición, y así no tendrán sobre sus cabezas el genocidio del siglo XXI, pero nos empobrecerán aún más y nos dejarán morir por inanicción.
Esta semana, cuando me enteré del mensaje que nos envía el Fondo Monetario Internacional (FMI) sobre la esperanza de vida y las pensiones, me vino a la cabeza Malthus, pero corregido y aumentado por alumnos muy aventajados.
El Fondo da la voz de alarma sobre los riesgos de que la gente viva más de lo esperado. Y la voz de !firmes¡, a simple vista, no es tan descarada y tan cruel como las tesis de Malthus, pero por mucho que lo adornen, sólo les falta decir que se maten a todos los viejos, que sobran, que ya cumplieron. Terrible¡¡¡¡¡¡¡¡¡.
Pues vayamos mentalizándonos, que esto es sólo el aperitivo. Nos faltan, por lo menos, dos platos y postre. Y va a ser muy amargo, pues a pesar de que el Fondo esté dirigido por una mujer, no se van a andar con paños calientes, y entre ellos y los gobiernos nacionales, nos van a dar hasta dejarnos K.O.
Está claro que interesamos mientras somos productivos, mientras nos pueden exprimir algo, luego, cuando ya somos una rémora, no interesamos, hay que deshacerse del lastre y nos dejan tirados peor que a las colillas.
Por lo visto, las personas que viven muchos años son un riesgo para la sociedad, le llaman "riesgo financiero de longevidad". Y para acabar con ese riesgo no se les ocurre otra cosa que proponer que se bajen las pensiones, se aumenten las cotizaciones y que la edad de jubilación se fije en función de la esperanza de vida. Podemos imaginar que la siguiente ocurrencia será la eutanasia por decreto. Eso tiene otro nombre, pero prefiero ni mencionarlo.
Entre las sorpresas que nos esperan por conocer es que los que hoy están por los cincuenta, los nacidos a partir del año 1960, no cobrarán ningún tipo de pensión. No nos lo dicen, imagino, porque, en ése caso dejarían de cotizar, pero, por lo visto es el siguiente plato que nos servirán, y bien frío. Y ésta información no me la saco de la manga, se la escuché y se la leí al economista Santiago Niño Becerra, que también la lanza a las cuatro vientos, pero que no tiene tanta repercusión y tanto eco como las amenazas del FMI.
Pues eso es lo que nos espera, no nos matarán con munición, y así no tendrán sobre sus cabezas el genocidio del siglo XXI, pero nos empobrecerán aún más y nos dejarán morir por inanicción.
sábado, 7 de abril de 2012
La soledad como bien necesario
Ayer estaba tomando un café en Gijón y llegaron al establecimiento dos turistas (les delataba la indumentaria, la mochila y la cámara de fotos). Nada más sentarse, el señor fue a buscar un periódico de tirada nacional y la señora abrió su pequeño ordenador portátil y se puso a navegar. Me llamó la atención la poca comunicación de la pareja, pero no le dediqué más tiempo, hasta que hoy me encontré con una reseña de la norteamericana Sherry Turkle, psicóloga, socióloga, doctorada en Harvard y, hasta ahora, una gran defensora de las nuevas tecnologías como instrumento de desarrollo de los humanos.
A pesar de su apuesta por los antiguos ordenadores y teléfonos móviles, Sherry Turkle, profesora en el famoso MIT (Masschusetts Institute of Technology), cree que la evolución de los nuevos sistemas y de las Redes Sociales está dejando a mucha gente, de todas las edades, sin privacidad y, lo que es peor, sin soledad. Esta mujer apuesta ahora, en contra de lo que predicó durante años, por la soledad necesaria y por la comunicación personal como elementos imprescindibles para el desarrollo de la persona, por eso anima a DESCONECTAR a los internautas y demás usuarios de aparatos electrónicos. Sí, cree que nos estamos metiendo en una burbuja artificial que no nos lleva a ningún sitio.
Sabemos que muchos jóvenes se encierran en sus habitaciones para relacionarse con sus amistades, pero luego son incapaces de mirar a los ojos a su interlocutor. !Son verdaderos urones¡.
Esta mujer, Sherry Turkle, tuvo el valor de decir lo que pensaba a las personalidades más influyentes del mundo de las nuevas tecnologías y lo hizo en un sitio tan selecto como es la conferencia TED (Tecnología, Entendimiento, Diseño), plataforma de una Fundación creada en Estados Unidos en 1984 y cuyo objetivo es: divulgar ideas dignas de ser conocidas.
Al escuchar y leer a ésta experta comprobamos que los aparatitos nos tienen cada vez más enganchados y, aunque no se trata de eliminarlos de nuestras vidas, sí nos aconseja administrar los tiempos.
Lo puedo entender, porque muchas veces me pregunto cómo algunas personas pueden estar tanto tiempo presentes en las redes y otros servicios. Yo entro de pascuas a ramos en mis redes y las alimento de media, una vez por semana, y ya me parece mucho tiempo. Hacerlo a diario ya es trabajo. Imagino que muchos casos serán remunerados, pero la mayoría es por amor al arte. Mi admiración para quienes tienen la paciencia y el aliento de conservar su presencia en las Redes para estar al cabo de la actualidad.
Teniendo en cuenta que esto de los Medios Sociales no hizo más que empezar, y que dentro de poco no necesitaremos salir de casa ni para votar, tomo las palabras de la experta Sherry Turkle y apuesto por la soledad como un bien necesario, pero no la soledad en compañía de máquinas, la soledad a pelo, y también por la sociedad en compañía, pero no de las máquinas, sino de nuestras amistades.
viernes, 30 de marzo de 2012
Lo nuestro (España) viene de lejos
Sí, el desastre de España viene de lejos, y no me refiero al Desastre de Annual (1921), que fue antes de ayer. Podría retrotraerme a las Cuevas de Altamira o Atapuerca, pero como no soy erudita, se puede hacer un poco más fácil con regresar al siglo XVI, aquellos años del Imperio, cuando en nuestros dominios no se ponía el Sol.
Y qué hicimos, o qué hicieron con todo aquello, pues dilapidarlo y llevárselo los tres o cuatro listos de turno, porque nunca falta un aprovechado para embolsarse el oro de América o el oro de Moscú.
Recientemente, con la recuperación del fondo del mar de las toneladas de monedas que transportaba la fragata "Nuestra Señora de Las Mercedes", de la Armada Española, hundida por la Armada Británica en 1804, comprobamos que los metales preciosos llegaron a España durante siglos en cantidades industriales. Sabemos que muchos barcos naufragaron, pero muchos más llegaron a destino con sus tesoros, pero esa riqueza nunca repercutió en el avance del país, siempre había un Rey, un duque, un conde, o uno de Flandes, que lo ponía a buen recaudo, y los demás, a dos velas. (La única diferencia es que lo que se fue a Flandes sí afloró y creó riqueza. De hecho, los Países Bajos, Holanda para entendernos, tiene hoy ocho universidades entre las 200 más importantes del mundo. España no tiene ninguna en ése ránking).
Nosotros, en Asturias, también tuvimos metales preciosos propios. Sin ir más lejos el oro de la zona Occidental del Principado (Allande, Tineo, Cangas del Narcea) se lo llevaron los romanos. El de ahora, que se disputa más al Occidente, en Castropol o Tapia de Casariego, eso puede ir a Canadá o más lejos. Mientras, nosotros discutimos si son galgos o podencos y ponemos la mano a ver si nos cae una limosna. El oro de Belmonte se lo llevaron fresco hace bien poco, y que me digan a mí en qué repercutió para el concejo. No me valen museos o aulas de la naturaleza, que me hablen de Investigación más Desarrollo más Innovación (I-D-I).
En el siglo XVI España tenía los principales economistas del mundo civilizado, pertenecían a la Escuela de Salamanca y, generalmente eran parte del clero, el grupo que tenía acceso a la cultura y a la formación. Esos expertos intentaron ayudar a los dirigentes políticos para rentabilizar el gran capital humano y económico procedente de las colonias, pero no les hicieron caso, más bien los mandaron al ostracismo, por no decir a la hoguera, si miramos a las regiones de Flandes. Pues ahí, con Carlos I de España y V de Alemania, y con su hijo Felipe II, radican muchas de nuestras actuales miserias.
Y qué hicimos, o qué hicieron con todo aquello, pues dilapidarlo y llevárselo los tres o cuatro listos de turno, porque nunca falta un aprovechado para embolsarse el oro de América o el oro de Moscú.
Recientemente, con la recuperación del fondo del mar de las toneladas de monedas que transportaba la fragata "Nuestra Señora de Las Mercedes", de la Armada Española, hundida por la Armada Británica en 1804, comprobamos que los metales preciosos llegaron a España durante siglos en cantidades industriales. Sabemos que muchos barcos naufragaron, pero muchos más llegaron a destino con sus tesoros, pero esa riqueza nunca repercutió en el avance del país, siempre había un Rey, un duque, un conde, o uno de Flandes, que lo ponía a buen recaudo, y los demás, a dos velas. (La única diferencia es que lo que se fue a Flandes sí afloró y creó riqueza. De hecho, los Países Bajos, Holanda para entendernos, tiene hoy ocho universidades entre las 200 más importantes del mundo. España no tiene ninguna en ése ránking).
Nosotros, en Asturias, también tuvimos metales preciosos propios. Sin ir más lejos el oro de la zona Occidental del Principado (Allande, Tineo, Cangas del Narcea) se lo llevaron los romanos. El de ahora, que se disputa más al Occidente, en Castropol o Tapia de Casariego, eso puede ir a Canadá o más lejos. Mientras, nosotros discutimos si son galgos o podencos y ponemos la mano a ver si nos cae una limosna. El oro de Belmonte se lo llevaron fresco hace bien poco, y que me digan a mí en qué repercutió para el concejo. No me valen museos o aulas de la naturaleza, que me hablen de Investigación más Desarrollo más Innovación (I-D-I).
En el siglo XVI España tenía los principales economistas del mundo civilizado, pertenecían a la Escuela de Salamanca y, generalmente eran parte del clero, el grupo que tenía acceso a la cultura y a la formación. Esos expertos intentaron ayudar a los dirigentes políticos para rentabilizar el gran capital humano y económico procedente de las colonias, pero no les hicieron caso, más bien los mandaron al ostracismo, por no decir a la hoguera, si miramos a las regiones de Flandes. Pues ahí, con Carlos I de España y V de Alemania, y con su hijo Felipe II, radican muchas de nuestras actuales miserias.
jueves, 22 de marzo de 2012
!Ya nos lo advirtió Alvin Toffler¡
Acaba de caer en mis manos El "shock" del futuro, un libro escrito en 1971 por Alvin Toffler (Nueva
York, 1928), divulgador americano que me deja impresionada con lo
que nos decía y nos advertía hace más de cuarenta años. Intentó que el
futuro no nos cogiese por sorpresa, que llegásemos preparados para los
cambios tan brutales que nos esperaban, pero, como casi todo lo que es
bueno para la gran mayoría, se quedó silenciado por el ruido. Y aquí
estamos, en medio de la vorágine, sin saber qué rumbo tomar, cuando
Toffler, en varias de sus obras, ya nos marcó las derivas a tomar.
En el primer párrafo del primer capítulo dice lo siguiente: "En los tres decenios escasos que media entre ahora (1971) y el siglo XXI, millones de personas corrientes, psicológicamente normales, sufrirán una brusca colisión con el futuro. Muchas de ellas, ciudadanos de las naciones más ricas y tecnológicamente avanzadas del mundo, encontrarán creciente dificultad en mantenerse al nivel de las incesantes exigencias de cambio que caracterizan nuestro tiempo. Para ellas, el futuro llegará demasiado pronto".
Con esto ya sería suficiente para ponerse en guardia, pero Toffler va más allá y advierte del impacto que puede suponer en las personas el shock del futuro que nos llegará por sorpresa y escribe: "El shock del futuro no figura en el Index Medicus, ni en ninguna lista de anomalías psicológicas. Pero, a menos que se tomen inteligentes medidas para combatirlo, millones de seres humanos se sentirán cada vez más desorientados, progresivamente incapaces de actuar de un modo racional dentro de su medio".
!No sigo copiando, porque está a punto de producírseme un shock cerebral¡.
Pues esos seres sin rumbo que advertía Toffler somos nosotros en este maremagno de ideas, de cambios, de crisis, de elecciones, de ansiedades, de frustraciones. Pobres de nosotros¡¡¡¡¡¡¡¡
Siempre me dio pena de los ciudadanos de los países comunistas a los que el papá Estado llevó de la mano como corderitos durante décadas y con la caída de los regímenes correspondientes, los dejaron a su suerte. Pues lo mismo nos está pasando a nosotros, ciudadanos-beneficiarios del Estado del Bienestar, a los que papá Estado nos llevó de la mano, nos amamantó como a niños indefensos, nos lo daba todo: sanidad, educación, ocio, cultura, y, en cuestión de meses, eso se va diluyendo como un azucarillo y aquí estamos nosotros, compuestos y sin caramelo. También abandonados a nuestra suerte. (Me hace gracia, o mejor, me dan ganas de gritar, cuando veo que en Cádiz celebran por todo lo alto los 200 años de una Constitución que ya no existe y muchos colegios no puedan impartir clase porque no hay dinero para la limpieza. !Viva la Pepa¡).
Voy a acabar con dos frases lapidarias de Toffler:
-"La sociedad necesita personas que se ocupen de los ancianos y que sepan cómo ser compasivos y honestos. La sociedad necesita gente que trabaje en los hospitales. La sociedad necesita todo tipo de habilidades que no son sólo cognitivas, son emocionales, son afectivas. No podemos montar la sociedad sobre datos".
-"Los analfabetos del siglo XXI no serán aquellos que no sepan leer y escribir, sino aquellos que no sepan aprender, desaprender y reaprender."
En el primer párrafo del primer capítulo dice lo siguiente: "En los tres decenios escasos que media entre ahora (1971) y el siglo XXI, millones de personas corrientes, psicológicamente normales, sufrirán una brusca colisión con el futuro. Muchas de ellas, ciudadanos de las naciones más ricas y tecnológicamente avanzadas del mundo, encontrarán creciente dificultad en mantenerse al nivel de las incesantes exigencias de cambio que caracterizan nuestro tiempo. Para ellas, el futuro llegará demasiado pronto".
Con esto ya sería suficiente para ponerse en guardia, pero Toffler va más allá y advierte del impacto que puede suponer en las personas el shock del futuro que nos llegará por sorpresa y escribe: "El shock del futuro no figura en el Index Medicus, ni en ninguna lista de anomalías psicológicas. Pero, a menos que se tomen inteligentes medidas para combatirlo, millones de seres humanos se sentirán cada vez más desorientados, progresivamente incapaces de actuar de un modo racional dentro de su medio".
!No sigo copiando, porque está a punto de producírseme un shock cerebral¡.
Pues esos seres sin rumbo que advertía Toffler somos nosotros en este maremagno de ideas, de cambios, de crisis, de elecciones, de ansiedades, de frustraciones. Pobres de nosotros¡¡¡¡¡¡¡¡
Siempre me dio pena de los ciudadanos de los países comunistas a los que el papá Estado llevó de la mano como corderitos durante décadas y con la caída de los regímenes correspondientes, los dejaron a su suerte. Pues lo mismo nos está pasando a nosotros, ciudadanos-beneficiarios del Estado del Bienestar, a los que papá Estado nos llevó de la mano, nos amamantó como a niños indefensos, nos lo daba todo: sanidad, educación, ocio, cultura, y, en cuestión de meses, eso se va diluyendo como un azucarillo y aquí estamos nosotros, compuestos y sin caramelo. También abandonados a nuestra suerte. (Me hace gracia, o mejor, me dan ganas de gritar, cuando veo que en Cádiz celebran por todo lo alto los 200 años de una Constitución que ya no existe y muchos colegios no puedan impartir clase porque no hay dinero para la limpieza. !Viva la Pepa¡).
Voy a acabar con dos frases lapidarias de Toffler:
-"La sociedad necesita personas que se ocupen de los ancianos y que sepan cómo ser compasivos y honestos. La sociedad necesita gente que trabaje en los hospitales. La sociedad necesita todo tipo de habilidades que no son sólo cognitivas, son emocionales, son afectivas. No podemos montar la sociedad sobre datos".
-"Los analfabetos del siglo XXI no serán aquellos que no sepan leer y escribir, sino aquellos que no sepan aprender, desaprender y reaprender."
martes, 20 de marzo de 2012
!Dichosos vosotros que creéis¡
!Dichosos los que creen desde el punto de vista religioso, porque, por lo menos tienen una esperanza en el más allá, o en otra vida¡. Es una frase que le suelo escuchar con frecuencia a mi amigo José Luis Castro.
Yo extrapolo esa exclamación al terreno de los políticos y, por eso digo: !Dichosos los que creéis en los políticos y aún tenéis la esperanza de que os resuelvan los problemas y administren bien el dinero de vuestros impuestos¡.
Podría decir que aún creo en la POLÏTICA con mayúsculas en el sentido de la función de gobernar o dirigir la acción del Estado en beneficio de la sociedad, pero en el momento que entran las ideologías y, sobretodo, los intereses personales, se va todo al garete.
Me pasa lo mismo con la religión. Me sobra la Organización Eclesiástica, como diría Joaquín Manzanares, refiriéndose a la Curia, y me quedo con casi todos los peones.
Mi creencia o mi fe en la política también va por ahí. Me quedo con los militantes, con las personas comprometidas, y coherentes con lo que piensan, a la hora de actuar. Pero, curiosamente, esos no suelen tocar poder. También los admiro porque, igual que los creyentes religiosos, a pesar de los desastres que ven en la trayectoria de sus dirigentes, siguen fieles a la causa.
Nunca milité en ningún partido ni sindicato, ni orden religiosa, porque mi religión personal, o mejor dicho, mi ética, no me permite comulgar con ruedas de molino, ni mirar para otro lado ante la injusticia, la mentira o la corrupción.
Soy una víctima de mi espíritu crítico y los de derechas me consideran de izquierdas; para los de izquierdas soy una facha. Para los beatos soy una atea y para los que no creen en nada una meapilas. !Tremendo¡.
Por eso digo, !Dichosos vosotros que creéis¡, que votáis a pesar de los desastres y los cadáveres políticos por corrupción que vais dejando a vuestro paso. Dichosos los que creéis los slogam de las campañas electorales; los que esperáis algo de lo que os dicen en el Parlamento; dichosos y felices los que os tragáis los mítines como si estuvieseis en misa; dichosos los que pensáis que algo va a cambiar.
Yo, que me llegó la democracia con 20 años, quisiera creer como el primer día, pero, después de más de treinta años, me llegó el desengaño. !No me puedo creer que les di tres décadas de confianza¡.
En los púlpitos de la Iglesia te dicen que si no crees te condenas y en los púlpitos civiles te dicen que si no votas también te condenas. !Qué manera de comer el coco a la gente, sólo para tenerlos bajo el yugo¡.
Mi hoja de ruta: intentar que sea primavera todo el año, aunque nieve¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡
Yo extrapolo esa exclamación al terreno de los políticos y, por eso digo: !Dichosos los que creéis en los políticos y aún tenéis la esperanza de que os resuelvan los problemas y administren bien el dinero de vuestros impuestos¡.
Podría decir que aún creo en la POLÏTICA con mayúsculas en el sentido de la función de gobernar o dirigir la acción del Estado en beneficio de la sociedad, pero en el momento que entran las ideologías y, sobretodo, los intereses personales, se va todo al garete.
Me pasa lo mismo con la religión. Me sobra la Organización Eclesiástica, como diría Joaquín Manzanares, refiriéndose a la Curia, y me quedo con casi todos los peones.
Mi creencia o mi fe en la política también va por ahí. Me quedo con los militantes, con las personas comprometidas, y coherentes con lo que piensan, a la hora de actuar. Pero, curiosamente, esos no suelen tocar poder. También los admiro porque, igual que los creyentes religiosos, a pesar de los desastres que ven en la trayectoria de sus dirigentes, siguen fieles a la causa.
Nunca milité en ningún partido ni sindicato, ni orden religiosa, porque mi religión personal, o mejor dicho, mi ética, no me permite comulgar con ruedas de molino, ni mirar para otro lado ante la injusticia, la mentira o la corrupción.
Soy una víctima de mi espíritu crítico y los de derechas me consideran de izquierdas; para los de izquierdas soy una facha. Para los beatos soy una atea y para los que no creen en nada una meapilas. !Tremendo¡.
Por eso digo, !Dichosos vosotros que creéis¡, que votáis a pesar de los desastres y los cadáveres políticos por corrupción que vais dejando a vuestro paso. Dichosos los que creéis los slogam de las campañas electorales; los que esperáis algo de lo que os dicen en el Parlamento; dichosos y felices los que os tragáis los mítines como si estuvieseis en misa; dichosos los que pensáis que algo va a cambiar.
Yo, que me llegó la democracia con 20 años, quisiera creer como el primer día, pero, después de más de treinta años, me llegó el desengaño. !No me puedo creer que les di tres décadas de confianza¡.
En los púlpitos de la Iglesia te dicen que si no crees te condenas y en los púlpitos civiles te dicen que si no votas también te condenas. !Qué manera de comer el coco a la gente, sólo para tenerlos bajo el yugo¡.
Mi hoja de ruta: intentar que sea primavera todo el año, aunque nieve¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡
martes, 13 de marzo de 2012
La función social del fútbol
Acabo de conocer las cifras que ya intuía. Que los clubes de fútbol, los de Primera y Segunda división, deben cientos de millones de euros a Hacienda (la deuda con la Seguridad Social no se atreven a hacerla pública).
Lo que más llama la atención es la permisividad y la benevolencia de Hacienda con éstas empresas, frente a lo impaciente y lo implacable que es la Agencia Tributaria con las debilidades de otros morosos, tanto personas físicas, como entes jurídicos o empresariales.
La explicación es clara: el fútbol desempeña una función social que no tiene precio, por eso les perdonan los pufos. Me refiero a la hipnosis que ejerce sobre millones de personas, generalmente hombres, que asisten a los estadios o se sientan pacíficamente ante el televisor, tanto en casa, como en el bar.
Todas esas personas, sin ese opio deportivo (antes era la religión) podrían resultar peligrosos. La adrenalina que descargan contra el árbitro, contra el entrenador o el delantero de turno, no la encaran contra las autoridades, los políticos, o su jefe en el trabajo. Esto que cuento yo de una manera muy ruda, se lo saben bien los expertos, encargados de asesorar a quienes manejan los hilos. Porque aunque los hinchas no lo sepan, no son otra cosa que marionetas manejadas a su antojo por los directivos, por los propios políticos y por los deportistas. Todos se aprovechan de ellos, aunque no se enteren, o prefieran no enterarse. Por lo visto, también la sociedad se ahorra una revolución, porque esas energías hay que liberarlas y si se dejan en el estadio de fútbol, mejor que llevarlas para casa, para el trabajo o para la calle.
También chirría la complacencia de todos los periodistas deportivos, incapaces de sacarles los colores a esas empresas hasta que paguen el último céntimo. Es mucho mejor quedarse en la anécdota, en las banalidades que dicen, tanto los deportistas, como sus dirigentes y entrenadores. Eso también es opio deportivo.
¡Y pensar que muchos tontos se gastan lo que no tienen en comprarse un coche como el que enseña el futbolista de moda, sin pararse a pensar que al deportista se lo regalan para que sirva de reclamo a las masas poco pensantes y sin espíritu crítico!
Lo que más llama la atención es la permisividad y la benevolencia de Hacienda con éstas empresas, frente a lo impaciente y lo implacable que es la Agencia Tributaria con las debilidades de otros morosos, tanto personas físicas, como entes jurídicos o empresariales.
La explicación es clara: el fútbol desempeña una función social que no tiene precio, por eso les perdonan los pufos. Me refiero a la hipnosis que ejerce sobre millones de personas, generalmente hombres, que asisten a los estadios o se sientan pacíficamente ante el televisor, tanto en casa, como en el bar.
Todas esas personas, sin ese opio deportivo (antes era la religión) podrían resultar peligrosos. La adrenalina que descargan contra el árbitro, contra el entrenador o el delantero de turno, no la encaran contra las autoridades, los políticos, o su jefe en el trabajo. Esto que cuento yo de una manera muy ruda, se lo saben bien los expertos, encargados de asesorar a quienes manejan los hilos. Porque aunque los hinchas no lo sepan, no son otra cosa que marionetas manejadas a su antojo por los directivos, por los propios políticos y por los deportistas. Todos se aprovechan de ellos, aunque no se enteren, o prefieran no enterarse. Por lo visto, también la sociedad se ahorra una revolución, porque esas energías hay que liberarlas y si se dejan en el estadio de fútbol, mejor que llevarlas para casa, para el trabajo o para la calle.
También chirría la complacencia de todos los periodistas deportivos, incapaces de sacarles los colores a esas empresas hasta que paguen el último céntimo. Es mucho mejor quedarse en la anécdota, en las banalidades que dicen, tanto los deportistas, como sus dirigentes y entrenadores. Eso también es opio deportivo.
¡Y pensar que muchos tontos se gastan lo que no tienen en comprarse un coche como el que enseña el futbolista de moda, sin pararse a pensar que al deportista se lo regalan para que sirva de reclamo a las masas poco pensantes y sin espíritu crítico!
sábado, 10 de marzo de 2012
Economía y ecología
Acabo de leer una carta publicada en el año 2002 en la revista Crónica de los Tiempos en la que se recrea cómo será el planeta Tierra en el año 2070. El panorama que se dibuja es desolador para los humanos que sobrevivan en ésa época, en especial por la falta de agua. Se supone que el legado que les dejaremos es un paisaje yermo por la falta de agua, que ya no será un bien escaso, como lo consideramos ahora, sino un bien inexistente. Según ésta carta, nos situaremos al nivel de lo que hoy se observa en Etiopía (ver imágenes). No me puedo creer que seamos tan tozudos, pero, por lo visto vamos directos al matadero y estamos encantados de conocernos.
A pesar de todo, hay grupos de personas preocupadas por el problema, aunque no sé si tendrán capacidad de decisión para corregir el rumbo. Así, por ejemplo, este lunes 12 de marzo, comienza en Marsella (Francia) el Sexto Forum Mundial del Agua. Imagino que llegarán a conclusiones demoledoras, pero no sé si las podrán exponer en los despachos adecuados. Sí sé que ahí se va a visionar, una vez más, el video titulado Soif du Monde Trailer.mov, que nos explica cómo derrochamos en agua de la que nos acordaremos dentro de pocos años, cuando ya no haya marcha atrás.
Hace una semana también me enteré de la existencia de un banco pensado para beneficiar al medio ambiente. Se llama Triodos Bank y según su publicidad institucional, "es una entidad de crédito independiente, con 30 años de experiencia en banca ética y sostenible". Tuve la oportunidad de asistir a la conferencia que pronunció en Oviedo uno de los gurús de la empresa, Joan Melé, que más parece un misionero predicador, que un banquero, dos cosas, a mi entender, incompatibles. A pesar de todo, en la conferencia, Melé intentaba hacernos ver que otro mundo es posible, y que un banco puede pensar en el futuro de la humanidad y no sólo en el suyo propio. Por eso financian proyectos y empresas con valor añadido social, cultural o medioambiental. Yo estoy dispuesta a creer, pero, como Santo Tomás, tendré que convencerme con hechos, a medio plazo.
En el primer aniversario del desastre de Fukushima (Japón), con un tsunami que provocó miles de muertos y una central nuclear anegada y dañada, con lo que eso conlleva, no está de más reflexionar sobre nuestro papel en el futuro del medio ambiente.
Creo que cada uno, a título individual, aún seríamos capaces de corregir errores y enderezar el rumbo, pero en masa ya es otra cosa.
Hace justo tres años visité en el Grand Palais de París la exposición 6 milliards d'Autres, (ahora ya pasamos de los 7 mil millones de personas) un proyecto de Yan Arthus-Bertrand, iniciado en 2003 y que consistió en realizar 5000 entrevistas a hombres y mujeres de todo el planeta, de diferentes oficios y status sociales y que respondían a un cuestionario fijo de 40 preguntas elementales, centradas en su experiencia vital, sus recuerdos, sus aspiraciones, sentimientos, su calidad de vida, creencias, etc. Un proyecto que está abierto a través de internet y que intenta conocer mejor al ser humano. Viendo y escuchando las entrevistas aún me queda esperanza en la humanidad, en los 6.999 millones de personas, pero me queda la duda el millón restante. Son muy pocos, como una gota en el océano, pero si es de cianuro, puede hacer mucho daño¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡
Creo que cada uno, a título individual, aún seríamos capaces de corregir errores y enderezar el rumbo, pero en masa ya es otra cosa.
Hace justo tres años visité en el Grand Palais de París la exposición 6 milliards d'Autres, (ahora ya pasamos de los 7 mil millones de personas) un proyecto de Yan Arthus-Bertrand, iniciado en 2003 y que consistió en realizar 5000 entrevistas a hombres y mujeres de todo el planeta, de diferentes oficios y status sociales y que respondían a un cuestionario fijo de 40 preguntas elementales, centradas en su experiencia vital, sus recuerdos, sus aspiraciones, sentimientos, su calidad de vida, creencias, etc. Un proyecto que está abierto a través de internet y que intenta conocer mejor al ser humano. Viendo y escuchando las entrevistas aún me queda esperanza en la humanidad, en los 6.999 millones de personas, pero me queda la duda el millón restante. Son muy pocos, como una gota en el océano, pero si es de cianuro, puede hacer mucho daño¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡
lunes, 5 de marzo de 2012
Cuando hay que matizar lo obvio
![]() | |
| Grapadora en una copistería. (C/ M.Marina. Oviedo) |
![]() |
| Cartel en un taller de arreglos de ropa. (C/ M.Marina. Oviedo) |
Siempre me hicieron gracia los carteles que pedían lo obvio: Dejen salir antes de entrar; Ceda el asiento a los mayores y minusválidos; ceda el paso; no fumen -en hospitales-; respeten la cola, etc.
En los últimos meses estamos en otras obviedades más sangrantes: no se puede gastar lo que no tenemos; no se debe vivir por encima de nuestras posibilidades; no se debe ir al médico si no estás enfermo; no se deben acaparar las medicinas que no vamos a consumir. Clama al cielo que nos tengan que decir esas cosas, pero, por lo visto, es necesario, porque sino, mucha gente no se entera.
Esta misma semana encontré en dos establecimientos de la calle Martínez Marina de Oviedo dos carteles que me dejaron sin palabras. En la grapadora de una copistería avisan a los usuarios que no hace falta golpear la grapadora para grapar el papel. Imagino que los clientes descargan su adrenalina en la grapadora y, hartos, los empleados optaron por avisar de ésa forma tan singular.
A muy pocos metros de las fotocopias se encuentra un pequeño local de arreglos de ropa. Pues allí, después de aguantar los malos olores de la ropa que les dejan para coser, tuvieron que advertir que les lleven la ropa limpia, en especial los pantalones. Es asqueroso pensarlo, pero existe.
No me puedo creer que éstas cosas sean fruto de la crisis. Las asocio más con la educación y las normas básicas de convivencia y urbanidad, como se decía antes. No sé si entran en la Educación para la Cuidadanía que se imparte ahora, o como se llame la asignatura, sino debería incluírse, para que nadie nos lo tenga que enseñar de mayores, a base de cartelitos.
Y, con mucho espíritu crítico, un cachete cariñoso a los hombres o mujeres que lleven los pantalones sucios a los talleres de arreglo. Creo que, como plus, deberían cobrarles también la tintorería.
viernes, 2 de marzo de 2012
Legalizar las drogas: primeros pasos
El Economista Santiago Niño Becerra dijo hace tiempo que uno de las consecuencias que nos depararía o nos traería la crisis económica sería la legalización de las drogas, una vez más el opio del pueblo, nunca mejor dicho. Cuando se lo escuché me parecía que exageraba, pero ahora veo que iba en la buena dirección, como en casi todas sus tesis.
El municipio de Rasquera, en Tarragona, se plantea adjudicar siete hectáreas de terreno al cultivo de la marihuana , cuyos frutos serían adquiridos por un club de fumadores-usuarios. En el País Vasco tampoco le hacen ascos al asunto y lo están estudiando, según se puede leer en varias publicaciones.
Pues ya llegó el vaticinio de Niño Becerra, o por lo menos sus prolegómenos. Y quien lo iba a decir, que desde varios frentes se caldea el ambiente y se habla del tema sin tapujos.
Hace dos días detuvieron a un cosechero de la maría y ahora se estudia una plantación equivalente a siete campos de fútbol. Ahí es nada. En realidad, tendríamos que agradecérselo, porque, en el fondo hacen todo lo posible para que seamos muy felices, o nos sintamos muy felices: más o menos en el séptimo cielo. Lo peor es que los problemas terrenales siguen sin arreglarse y, si estamos colocados, no creo que los vayamos a solucionar mejor.
La principal ventaja de la legalización de las drogas sería que la gente estaría mucho más tranquila y protestaría menos, que no es poco, en especial para la tranquilidad de los políticos.
Me alegraría que se materialice la legalización de la maría, como se la conoce en la calle, por el bien de muchas personas que , con ésa planta, están tratando -y en algunos casos curando- sus enfermedades, algunas neurodegenerativas.
El municipio de Rasquera, en Tarragona, se plantea adjudicar siete hectáreas de terreno al cultivo de la marihuana , cuyos frutos serían adquiridos por un club de fumadores-usuarios. En el País Vasco tampoco le hacen ascos al asunto y lo están estudiando, según se puede leer en varias publicaciones.
Pues ya llegó el vaticinio de Niño Becerra, o por lo menos sus prolegómenos. Y quien lo iba a decir, que desde varios frentes se caldea el ambiente y se habla del tema sin tapujos.
Hace dos días detuvieron a un cosechero de la maría y ahora se estudia una plantación equivalente a siete campos de fútbol. Ahí es nada. En realidad, tendríamos que agradecérselo, porque, en el fondo hacen todo lo posible para que seamos muy felices, o nos sintamos muy felices: más o menos en el séptimo cielo. Lo peor es que los problemas terrenales siguen sin arreglarse y, si estamos colocados, no creo que los vayamos a solucionar mejor.
La principal ventaja de la legalización de las drogas sería que la gente estaría mucho más tranquila y protestaría menos, que no es poco, en especial para la tranquilidad de los políticos.
Me alegraría que se materialice la legalización de la maría, como se la conoce en la calle, por el bien de muchas personas que , con ésa planta, están tratando -y en algunos casos curando- sus enfermedades, algunas neurodegenerativas.
miércoles, 29 de febrero de 2012
A más crisis, más periodismo
Me enteré, casi de forma simultánea, de la muerte de dos periodistas. La de Juan Ramón Pérez las Clotas, ocurrida ayer, y la de Fernando García Álvarez, asesinado el 26 de octubre de 1937 por el contenido de su artículos, según se desprende de la sentencia del juicio sumarísimo al que fue sometido quince días antes.
Repasando la biografía de ambos profesionales puedo comprobar la cantidad de medios de comunicación, en concreto de periódicos, que se quedan por el camino. En Asturias: Región, Voluntad, las Hojas del Lunes. En el resto de España se cuentan por centenas, pero voy a citar sólo dos en los que escribía García Álvarez como corresponsal: El Cantábrico, de Santander y el Heraldo de Madrid, ambos de tedencia liberal.
Este fin de semana también asistimos a la muerte de otro periódico, el efímero diario Público, de tendencia progresista.
Es evidente que la desaparición de los periódicos va ligada a las convulsiones sociales y políticas. Los cinco ejemplo anteriores son claros: Región, Voluntad y las Hojas del Lunes no pudieron sobrevivir el cambio sociocultural de la transición política en España. El Cantábrico y el Heraldo echaron el cierre en 1937, en plena guerra civil. El caso de Público es de todos conocido.
Conociendo estos y otros muchos antecedentes, no es de extrañar que en estos momentos de tribulación sigan cayendo medios de comunicación, especialmente los más endebles, los más dependientes de corrientes políticas o económicas. Los que se subieron a la ola del dispendio. Pero también es natural que surjan otros para suplir su hueco.
Creo que ni el cierre de los periódicos ni la muerte de los periodistas puede acabar con la información. Siempre habrá cosas que contar, personas interesadas en estar informadas y profesionales dispuestos a ejercer el oficio. (Muy importante ver el periodismo como oficio).
El soporte es lo que va cambiando y ahí es donde tendrían que estar alerta los nuevos periodistas, las nuevas remesas de las Facultades de Ciencias de la Información, o los que vayan por libre. Y tendrían que darse cuenta que ya no se necesita ser un potentado capitalista para tener su propio periódico, ni tener un partido político detrás para que te financie y te imponga tendencia.
El soporte informático-digital, incluso el del teléfono móvil, es la revolución a la que tendrían que subirse los que se quedan en la cuneta laboral. Un soporte casi virgen en el que está casi todo por hacer. No hay que inventar la forma de hacer periodismo, pero sí la forma de envolver la información. Creo que la superespecialización es una de las salidas profesionales.
No se trata de trabajar gratis (suscribo la reivindicación de la Asociación de la Prensa de Madrid APM: gratis no trabajo), ni de pensar sólo en forrarse, pero sí de trabajar con vista, con imaginación y con amplitud de horizontes, teniendo en cuenta que ya no hay fronteras, y menos para la información (En la mente de todos están las multinacionales que nacieron en un garaje).
Mi enhorabuena para El Fielato, semanario gratuito que se distribuye con el pan en los municipios de la zona centro-oriental de Asturias. Según un estudio realizado por el Departamento de Sociología de la Universidad de Oviedo, la publicación, invento de Borja Márquez, que lleva veinte años en el mercado, cuenta con el respaldo de los lectores, que lo consideran fiable, influyente e independiente.
Repasando la biografía de ambos profesionales puedo comprobar la cantidad de medios de comunicación, en concreto de periódicos, que se quedan por el camino. En Asturias: Región, Voluntad, las Hojas del Lunes. En el resto de España se cuentan por centenas, pero voy a citar sólo dos en los que escribía García Álvarez como corresponsal: El Cantábrico, de Santander y el Heraldo de Madrid, ambos de tedencia liberal.
Este fin de semana también asistimos a la muerte de otro periódico, el efímero diario Público, de tendencia progresista.
Es evidente que la desaparición de los periódicos va ligada a las convulsiones sociales y políticas. Los cinco ejemplo anteriores son claros: Región, Voluntad y las Hojas del Lunes no pudieron sobrevivir el cambio sociocultural de la transición política en España. El Cantábrico y el Heraldo echaron el cierre en 1937, en plena guerra civil. El caso de Público es de todos conocido.
Conociendo estos y otros muchos antecedentes, no es de extrañar que en estos momentos de tribulación sigan cayendo medios de comunicación, especialmente los más endebles, los más dependientes de corrientes políticas o económicas. Los que se subieron a la ola del dispendio. Pero también es natural que surjan otros para suplir su hueco.
Creo que ni el cierre de los periódicos ni la muerte de los periodistas puede acabar con la información. Siempre habrá cosas que contar, personas interesadas en estar informadas y profesionales dispuestos a ejercer el oficio. (Muy importante ver el periodismo como oficio).
El soporte es lo que va cambiando y ahí es donde tendrían que estar alerta los nuevos periodistas, las nuevas remesas de las Facultades de Ciencias de la Información, o los que vayan por libre. Y tendrían que darse cuenta que ya no se necesita ser un potentado capitalista para tener su propio periódico, ni tener un partido político detrás para que te financie y te imponga tendencia.
El soporte informático-digital, incluso el del teléfono móvil, es la revolución a la que tendrían que subirse los que se quedan en la cuneta laboral. Un soporte casi virgen en el que está casi todo por hacer. No hay que inventar la forma de hacer periodismo, pero sí la forma de envolver la información. Creo que la superespecialización es una de las salidas profesionales.
No se trata de trabajar gratis (suscribo la reivindicación de la Asociación de la Prensa de Madrid APM: gratis no trabajo), ni de pensar sólo en forrarse, pero sí de trabajar con vista, con imaginación y con amplitud de horizontes, teniendo en cuenta que ya no hay fronteras, y menos para la información (En la mente de todos están las multinacionales que nacieron en un garaje).
Mi enhorabuena para El Fielato, semanario gratuito que se distribuye con el pan en los municipios de la zona centro-oriental de Asturias. Según un estudio realizado por el Departamento de Sociología de la Universidad de Oviedo, la publicación, invento de Borja Márquez, que lleva veinte años en el mercado, cuenta con el respaldo de los lectores, que lo consideran fiable, influyente e independiente.
viernes, 24 de febrero de 2012
Primeros oricios de la temporada
Esta semana probé los primeros oricios (erizos de mar) de la temporada, los de las mareas de la Luna Nueva de febrero. Oricios de la costa asturiana, que comidos a pie de roca tienen un sabor indescriptible. En realidad, son las flores que yo le pongo cada año a mi madre, que no se perdía una oportunidad de bajar al pedreru.
Cuando ella empezó a mariscar, siempre para consumo doméstico, no existían cupos de extracción, ni controles policiales. Cogían todos los oricios que les permitía la marea y se iban para casa encantados de pasar una mañana respirando el yodo de la mar.
Desde que estamos en un Estado policial, ya no se puede ni ir a oricios sin que te controle la guardería marítima y la Guardia Civil para cerciorarse que no llevas más de los cinco kilos permitidos. La verdad que el control impone respeto, se siente una, como mínimo, ladrona. La pareja de la autoridad que nos hizo el registro del coche nos decía que teníamos que estar agradecidos de los controles, porque así teníamos garantizada la pesca, en caso contrario estarían esquilmados todos los caladeros.
Yo creo que hay oricios para cargar camiones y no me puedo creer que los humanos seamos tan depredadores como para acabar con todos.
De todas formas, ante la posibilidad de equivocarme, y en favor de la subsistencia de estos equinodermos, creo que prefiero someterme a una situación tan desagradable como un careo con los guardias.
La pendiente del acantilado, tampoco me permite cargar más del peso permitido (los cinco kilos parecen diez), y los horarios implacables de las mareas también te sacan a tierra rápidamente.
Lo más gracioso es que al final, por aquello de las limitaciones en casa, los oricios que se encuentran en las pescaderías asturianas vienen de Galicia por camiones y en algunos sitios se vendían en la calle a paladas.
Cuando estoy pescando oricios siempre pienso que, con el trabajo que cuesta cogerlos, son baratos. Pero tantas prohibiciones y trabas lo único que consiguen es que se fomente el mercado negro del oricio dentro de Asturias.
Cuando ella empezó a mariscar, siempre para consumo doméstico, no existían cupos de extracción, ni controles policiales. Cogían todos los oricios que les permitía la marea y se iban para casa encantados de pasar una mañana respirando el yodo de la mar.
Desde que estamos en un Estado policial, ya no se puede ni ir a oricios sin que te controle la guardería marítima y la Guardia Civil para cerciorarse que no llevas más de los cinco kilos permitidos. La verdad que el control impone respeto, se siente una, como mínimo, ladrona. La pareja de la autoridad que nos hizo el registro del coche nos decía que teníamos que estar agradecidos de los controles, porque así teníamos garantizada la pesca, en caso contrario estarían esquilmados todos los caladeros.
Yo creo que hay oricios para cargar camiones y no me puedo creer que los humanos seamos tan depredadores como para acabar con todos.
De todas formas, ante la posibilidad de equivocarme, y en favor de la subsistencia de estos equinodermos, creo que prefiero someterme a una situación tan desagradable como un careo con los guardias.
La pendiente del acantilado, tampoco me permite cargar más del peso permitido (los cinco kilos parecen diez), y los horarios implacables de las mareas también te sacan a tierra rápidamente.
Lo más gracioso es que al final, por aquello de las limitaciones en casa, los oricios que se encuentran en las pescaderías asturianas vienen de Galicia por camiones y en algunos sitios se vendían en la calle a paladas.
Cuando estoy pescando oricios siempre pienso que, con el trabajo que cuesta cogerlos, son baratos. Pero tantas prohibiciones y trabas lo único que consiguen es que se fomente el mercado negro del oricio dentro de Asturias.
sábado, 18 de febrero de 2012
Un año como bloguera
| Dibujo de Julia Iglesias (7 años). |
Los cuentos literarios, al más puro estilo de Calleja, tienen el apoyo de las ilustraciones, que les dan un aire fresco, salvo en los casos en que algunos padres se empeñan en empañar ésa frescura y creatividad.
La fecha coincide con el primer cumpleaños de mi faceta de bloguera, un poco por libre. Si elijo éste medio de expresión es precisamente porque no me exige la periodicidad y la productividad que requiere un compromiso con cualquier medio de comunicación. Lamento si alguien se siente defraudado por lo poco que me prodigo (80 entradas en un año), o por las críticas que se pueden hacer desde éstas líneas. Se trata de ejercer el espíritu crítico, pero sin acritud. No merece la pena llegar a mayores niveles de crítica, entre otras cosas porque se vuelven contra una.
Como hace tiempo que me convencí que yo no voy a arreglar el mundo, ni mucho menos, intento poner un grano de arena en una pequeña parcela. Como tampoco aspiro a tener una pléyade de lectores, entre otras cosas, porque es imposible que se pueda leer todo lo que pulula por las redes, me conformo con interesar a una persona al día. Afortunadamente, son algunas más las que se asoman a ésta ventana, y yo les doy las gracias.
Me intriga mucho saber quien me puede leer a mí con tanta asiduidad desde Rusia, Alemania, o Estados Unidos, los lugares en los que me consta tengo más visitas, -después de España-, pero me resigno a la privacidad de las Redes y les agradezco el interés.
Me impresiona el poder de convocatoria de las Redes Sociales y no me quiero quedar analfabeta en éste medio, aunque reconozco que voy un poco a remolque. Gracias también a los amigos y amigas que me solucionan problemas vía mail o teléfono.
Creo que fui una de las primera periodistas en tener dirección de correo eléctrónico. Recuerdo que trabajaba en La Voz de Asturias, debía ser 1998, y sólo se podía acceder a internet desde un ordenador que estaba en talleres, en el cuartín de los informáticos, que muy amablemente, me dejaban conectarme y, de paso, me enseñaban a navegar. También creo que fui de las primeras en hacer una página web. Era el año 2000. Me la confeccionó Ana del Puente -mujer polifacética- y mi intención era convertirla en el medio de conexión con los Centros Asturianos, desde Asturias. Me gasté el dinero en el formato, pero luego nunca lo desarrollé. Tuvo que pasar una década para realizar la inmersión en las nuevas tecnologías a través de los social media. Está visto que tan malo es adelantarse, como quedarse atrás.
Una vez más, muchas gracias por vuestro interés.
martes, 14 de febrero de 2012
No somos iguales, todavia hay clases
Siempre supe y tuve muy claro que no todos somos iguales, y mucho menos ante la justicia, aunque nos quieran maquilar la realidad. Recuerdo que mi madre me contaba el caso de su abuelo paterno, que tuvo un pleito con un cacique de la época, finales del siglo XIX, principios del XX, y lo perdió. De poco le sirvió tener la razón, de poco las caminatas a Oviedo (50 kilómetros) y los pares de alpargatas desgastados. De poco le sirvió que el sátrapa se hubiese arrepentido en el lecho de muerte, porque nunca recuperó lo que le quitaron ilegalmente, gracias a una apañada sentencia judicial.
Yo misma recuerdo cómo hace cincuenta años en Priesca (Villaviciosa) teníamos las carreteras hechas un desastre, pero en verano se bacheaban y se desbrozaban justo el tramo hasta la casa en la que veraneaba un preboste de la época, que venía en coche con banderín, que dicho sea de paso, imponía un poco.
A lo largo de mi vida pude ratificar las primera impresiones de que no todos somos iguales. Lo sufrí de muy joven en los colegios, con monjas clasistas (porque diferenciaban entre niñas ricas y y menos ricas), injustas (porque no medían a todo el mundo por el mismo rasero) y tramposas (porque, con conocimiento de causa, nos ponían profesores que no estaban cualificados para las asignaturas que impartían).
Por esto, y por mucho más, me llama la atención que haya gente que, a éstas alturas, se sorprenda de que no todos somos iguales.
Lo dijo ésta semana muy claro la portavoz del Consejo General del Poder Judicial que no todas las causas eran iguales porque no todos los encausados son iguales. Y se lo escuché al ex presidente de Baleares, Jaume Matas, que dijo sin titubear que él no hablaba con todo el mundo que se lo pedía: a los poderosos los recibía sin pestañear y si le pedían millones de euros se los daba sin rechistar, con los demás, se lo pensaba dos veces.
Hoy mismo, la policía judicial francesa hizo un registro en París, en la casa del hijo del presidente de Guinea Ecuatorial, Teodoro Obiang Nguema, para aclarar un presunto fraude. Pues les costó mucho trabajo entrar en el inmueble del barrio más noble de la capital francesa, porque intentaban acogerse a la inmunidad diplomática.
Ninguno de éstos casos habría tenido el mismo recorrido si el protagonista hubiese sido Juan Pueblo, osea cualquiera de nosotros, de los de a pie de calle.
Pues eso, como diría María Jiménez: que no somos iguales, dice la gente, que tú eres un canalla y que yo soy decente.............
Yo misma recuerdo cómo hace cincuenta años en Priesca (Villaviciosa) teníamos las carreteras hechas un desastre, pero en verano se bacheaban y se desbrozaban justo el tramo hasta la casa en la que veraneaba un preboste de la época, que venía en coche con banderín, que dicho sea de paso, imponía un poco.
A lo largo de mi vida pude ratificar las primera impresiones de que no todos somos iguales. Lo sufrí de muy joven en los colegios, con monjas clasistas (porque diferenciaban entre niñas ricas y y menos ricas), injustas (porque no medían a todo el mundo por el mismo rasero) y tramposas (porque, con conocimiento de causa, nos ponían profesores que no estaban cualificados para las asignaturas que impartían).
Por esto, y por mucho más, me llama la atención que haya gente que, a éstas alturas, se sorprenda de que no todos somos iguales.
Lo dijo ésta semana muy claro la portavoz del Consejo General del Poder Judicial que no todas las causas eran iguales porque no todos los encausados son iguales. Y se lo escuché al ex presidente de Baleares, Jaume Matas, que dijo sin titubear que él no hablaba con todo el mundo que se lo pedía: a los poderosos los recibía sin pestañear y si le pedían millones de euros se los daba sin rechistar, con los demás, se lo pensaba dos veces.
Hoy mismo, la policía judicial francesa hizo un registro en París, en la casa del hijo del presidente de Guinea Ecuatorial, Teodoro Obiang Nguema, para aclarar un presunto fraude. Pues les costó mucho trabajo entrar en el inmueble del barrio más noble de la capital francesa, porque intentaban acogerse a la inmunidad diplomática.
Ninguno de éstos casos habría tenido el mismo recorrido si el protagonista hubiese sido Juan Pueblo, osea cualquiera de nosotros, de los de a pie de calle.
Pues eso, como diría María Jiménez: que no somos iguales, dice la gente, que tú eres un canalla y que yo soy decente.............
sábado, 11 de febrero de 2012
El biocombustible arruina los objetivos de progreso del tercer mundo
Sigo en Twitter a una iniciativa que se llama We Can End Poverty (Podemos acabar con la pobreza), que sería lo mismo que decir que podemos acabar con el hambre, objetivo prioritario antes de pensar en otros retos. A pesar de sus buenas intenciones, yo creo que en éste campo, en vez de adelantar, retrocedemos cada día unos cuantos pasos, que es lo mismo que decir que retrocedemos unos cuantos años.
Éste reto surgió en el año 2000, en la Cumbre del Milenio de Naciones Unidas en Nueva York, a la que asistieron la mayor parte de los presidentes o jefes de Estado de los países que existen en la tierra. Y el reto tenía como meta el 2015, osea, !que pensaban reducir la pobreza en 15 años¡. Si la gente meditara dos minutos lo rápido que pasan los años no se les ocurrirían ideas tan peregrinas, pero bueno, mientras sirva para una foto, un titular y acallar la mala conciencia unos días, pues todo sirve.
Con la perspectiva de doce años, el reto va muy mal, porque, para colmo, ahora el primer mundo también bajó unos cuantos peldaños, pero creo que estamos dispuestos a morir matando a los otros inframundos. No nos conformamos con pescar en sus aguas, con expoliarles todas las piedras preciosas que tienen en el subsuelo, ahora queremos que nos vendan, nos presten o nos regalen sus tierras para cosechar las materias primas destinadas a producir combustible, entiéndase caña de azúcar, palma africana, o trigo. Para colmo, al producto final le ponemos la etiqueta bio, y le llamamos biocombustible, que queda más aparente y hasta nos podemos ganar una subvención por ello. !Qué cinismo¡
No sé si lo sabemos, pero un litro de ésa gasolina le quita el pan a unas cuantas familias, porque la Tierra no se estira, y si ya había lo justo para producir alimentos, y ahora dedicamos las cosechas a alimentar los coches, alguien se tiene que quedar con hambre, y ya sabemos quiénes vana ser.
La socióloga Holandesa Saskia Sassen lo denuncia a los cuatro vientos y con mucha más autoridad que yo. Dice que los países ricos, incluso fondos de inversión, se dedican a comprar millones de hectáreas de terreno en todo el mundo, con lo que supone de cambio de paisaje y paisanaje, porque los pobladores, generalmente, son expulsados de las tierras. Se puede decir que los ricos (países, personas individuales, bancos, etc) están haciendo acopio de tierras. En ellas están el agua y los alimentos, a los que hay que añadir materias primas.
Mientras, algunos ingenuos pretenden acabar con la miseria, !porca miseria¡.
Éste reto surgió en el año 2000, en la Cumbre del Milenio de Naciones Unidas en Nueva York, a la que asistieron la mayor parte de los presidentes o jefes de Estado de los países que existen en la tierra. Y el reto tenía como meta el 2015, osea, !que pensaban reducir la pobreza en 15 años¡. Si la gente meditara dos minutos lo rápido que pasan los años no se les ocurrirían ideas tan peregrinas, pero bueno, mientras sirva para una foto, un titular y acallar la mala conciencia unos días, pues todo sirve.
Con la perspectiva de doce años, el reto va muy mal, porque, para colmo, ahora el primer mundo también bajó unos cuantos peldaños, pero creo que estamos dispuestos a morir matando a los otros inframundos. No nos conformamos con pescar en sus aguas, con expoliarles todas las piedras preciosas que tienen en el subsuelo, ahora queremos que nos vendan, nos presten o nos regalen sus tierras para cosechar las materias primas destinadas a producir combustible, entiéndase caña de azúcar, palma africana, o trigo. Para colmo, al producto final le ponemos la etiqueta bio, y le llamamos biocombustible, que queda más aparente y hasta nos podemos ganar una subvención por ello. !Qué cinismo¡
No sé si lo sabemos, pero un litro de ésa gasolina le quita el pan a unas cuantas familias, porque la Tierra no se estira, y si ya había lo justo para producir alimentos, y ahora dedicamos las cosechas a alimentar los coches, alguien se tiene que quedar con hambre, y ya sabemos quiénes vana ser.
La socióloga Holandesa Saskia Sassen lo denuncia a los cuatro vientos y con mucha más autoridad que yo. Dice que los países ricos, incluso fondos de inversión, se dedican a comprar millones de hectáreas de terreno en todo el mundo, con lo que supone de cambio de paisaje y paisanaje, porque los pobladores, generalmente, son expulsados de las tierras. Se puede decir que los ricos (países, personas individuales, bancos, etc) están haciendo acopio de tierras. En ellas están el agua y los alimentos, a los que hay que añadir materias primas.
Mientras, algunos ingenuos pretenden acabar con la miseria, !porca miseria¡.
miércoles, 8 de febrero de 2012
La fina línea entre el poder político y los propietarios de los medios
En Twiter se pudo leer el pasado fin de semana que del resultado de las votaciones socialistas dependía el futuro de dos grupos de comunicación. No sé bien a qué empresas se refiere el texto, pero la alusión es fuerte, y, lo peor es que no es exclusivo de España la vinculación de los medios de comunicación con el poder.
El periodista francés Edwy Plenel denunciaba también "la degradación de la libertad de prensa, debido a la frágil cultura democrática y a la vinculación entre el poder y los propietarios de los medios de comunicación".
Como anécdota muy significativa está la foto-comentada publicada hoy por un periódico de Asturias. Aparecen cuatro cocineros que acaban de tener una iniciativa interesante y un alcalde. Pues, curiosamente, sólo se da el nombre del alcalde.
Esto, extrapolado a las altas instancias, nos lleva a una falta total de libertad de expresión, a pesar de todo el ruido mediático que podamos escuchar a nuestro alrededor.
Y por si fuera poco, acaban de poner otro coto al periodismo de investigación con la prohibición de las cámaras ocultas, tan necesarias para llegar a los sitios ocultos, a las cloacas del poder. Ya sé que en ocasiones están muy mal empleadas, pero también están muy mal utilizadas muchas armas, que hasta quitan vidas, y, que yo sepa, ningún tribunal las prohibió.
Es significativo que hoy hayan dimitido varios ministros de la India, pillados por una cámara en el Parlamento, visionando imágenes pornográficas. Aquí no habría dimitido nadie, pero en India aún queda un poco de ética. Lo que sí se está haciendo en el Parlamento español es alejar, lo más posible, a los periodistas gráficos, no vaya a ser que alteren el letargo a sus señorías. (Por cierto, alguno de los miles de asesores debería decir a nuestros diputados que no sigan los movimientos de la cámara aérea que hay en el salón de plenos. Queda muy feo, señorías).
Si a la prensa se le llamó algún día el Cuarto Poder, hoy no nos lo podemos creer, salvo en contadísimas excepciones, como el sitio web Mediapart, creado por Plenel en Francia. Se trata de un medio de comunicación on line, que vive de las aportaciones mensuales de sus suscriptores. No depende de la publicidad institucional ni de la privada, ahí radica su independencia. Algo parecido a lo que se está haciendo en Asturias con Atlántica XII.
El periodista francés Edwy Plenel denunciaba también "la degradación de la libertad de prensa, debido a la frágil cultura democrática y a la vinculación entre el poder y los propietarios de los medios de comunicación".
Como anécdota muy significativa está la foto-comentada publicada hoy por un periódico de Asturias. Aparecen cuatro cocineros que acaban de tener una iniciativa interesante y un alcalde. Pues, curiosamente, sólo se da el nombre del alcalde.
Esto, extrapolado a las altas instancias, nos lleva a una falta total de libertad de expresión, a pesar de todo el ruido mediático que podamos escuchar a nuestro alrededor.
Y por si fuera poco, acaban de poner otro coto al periodismo de investigación con la prohibición de las cámaras ocultas, tan necesarias para llegar a los sitios ocultos, a las cloacas del poder. Ya sé que en ocasiones están muy mal empleadas, pero también están muy mal utilizadas muchas armas, que hasta quitan vidas, y, que yo sepa, ningún tribunal las prohibió.
Es significativo que hoy hayan dimitido varios ministros de la India, pillados por una cámara en el Parlamento, visionando imágenes pornográficas. Aquí no habría dimitido nadie, pero en India aún queda un poco de ética. Lo que sí se está haciendo en el Parlamento español es alejar, lo más posible, a los periodistas gráficos, no vaya a ser que alteren el letargo a sus señorías. (Por cierto, alguno de los miles de asesores debería decir a nuestros diputados que no sigan los movimientos de la cámara aérea que hay en el salón de plenos. Queda muy feo, señorías).
Si a la prensa se le llamó algún día el Cuarto Poder, hoy no nos lo podemos creer, salvo en contadísimas excepciones, como el sitio web Mediapart, creado por Plenel en Francia. Se trata de un medio de comunicación on line, que vive de las aportaciones mensuales de sus suscriptores. No depende de la publicidad institucional ni de la privada, ahí radica su independencia. Algo parecido a lo que se está haciendo en Asturias con Atlántica XII.
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