miércoles, 5 de abril de 2017

Ella es...poesía

Dolores Sánchez, La Galana. (I.C)
Isolina Cueli
Trabajó en el campo, cocinó, crió hijos, amó, cosió, bordó, cantó. Hizo todo eso, pero Dolores Sánchez "La Galana", (Piñeres de Pría. Llanes, 1937) tiene un plus que la distingue del resto desde que era muy pequeña: es una rara avis que le gusta mucho leer y escribir poesía y, esa afición en el ambiente rural, incluso en el urbano, choca bastante.
Acaba de cumplir 80 años y recita poesías de memoria, tanto las propias, como las de sus admirados Rosalía de Castro, Machado, Amado Nervo, Rubén Darío o Bécker, por poner unos pocos ejemplos. A todos los tiene en su mesita de noche y son su fiel compañía, junto a sus gatos.
En su pueblo la llamaron durante años la periodista, porque publicaba su creación en los periódicos que tenía más a mano: El Fielato y El Oriente. Es posible que hoy ya se la conozca por la poetisa que más y mejor cantó a Piñeres de Pría, pues no todos los pueblos tienen esa suerte.
Las faenas del campo, las fuentes de Pría, los bufones, las flores, las frutas o las golondrinas le sirven de inspiración y, a la vez, se convierten en una crónica del ambiente campesino.
Vive en su mundo lírico y onírico, con la poesía rondándole la cabeza a todas horas, y apenas repara en el mundo real que la rodea. Sus admiradas flores naturales, esas que repartió y regaló a tanta gente, se mezclan ahora con las de plástico. Los periódicos sirven de cama para sus gatos, la principal compañía de esta mujer sola y solitaria, no sé si por obligación o por elección.
Vive su soledad en una esquina de Piñeres. De vez en cuando le ayuda una familia rumana, amiga. La compra se la lleva el taxista de Nueva o los dueños de la tienda.
No disfruta del servicio de ayuda que prestan los municipios a personas mayores. Me contó que hace tiempo la visitó una señora del Ayuntamiento, le criticó que tuviera mucha ropa almacenada y tantos libros apilados, y no volvió. No sé si ésa descripción se ajusta a los hechos, pero sí sé lo que yo vi, sin pasar del patio de su casa, donde me encontré una mujer vital, con gana de conversación y mente ágil, que alberga un poso de tristeza, desbordada, a sus años, por la cruda y prosaica realidad del día a día. Puede suceder que la cabeza no vaya en consonancia con las piernas. Y la cabeza de Dolores vuela, pero sus piernas, apenas le dan para moverse de casa a la antojana y sentarse al sol en la pequeña silla de playa que le repararon sus amigos rumanos.
No conoció a su padre, que nunca llegó a casarse con su madre, pero lo lleva en el sobrenombre, "La Galana", tomado del apellido Galán de su progenitor, asesinado en agosto de 1936, pocos meses antes de su nacimiento. Una vida de novela que Dolores convierte en poesía. Sus versos le sirvieron para fabular la realidad y sobrevolar o levitar por los caminos empedrados -ahora asfaltados- de Piñeres de Pría, y así, evadirse del trabajo duro y rudo del campo y de los desaires e incomprensiones que sufrió por su forma de ser y de estar.
El Ayuntamiento de Llanes le organizó hace un mes un homenaje en una fría noche de invierno al que Dolores no pudo asistir. No eran horas para una octogenaria, delicada de salud.
No estaría mal que la Casa de Cultura, a la que Dolores llevó tantas flores, durante tantos años, pagando el taxi, le devolviese el detalle con otro homenaje íntimo en Piñeres de Pría, eso sí, en una soleada tarde primaveral. Para ello confío en el buen hacer de Higinio del Río. Sólo se necesita adornar con flores la antojana y regalarle una silla que resista la intemperie, en la que pueda disfrutar del sol. La poesía ya la pone ella, porque ella es... poesía.
¡Buen camino!

(Aprovecho para recordar a mi tía Anita (1920-2017). No era poetisa, pero recitaba muchos versos de memoria, como ésta Décima, cuyo autor desconozco, y que está de rabiosa actualidad: 
El mundo está caducante,                   en escándalo la plebe,
prevaricada la gente,                          no se paga a quien se debe,
los delitos en creciente,                       lo sagrado está ofendido,
las virtudes en menguante,                 en fin, todo está perdido.                    
la vanidad muy pujante,                     ¡Hete aquí, porqué no llueve!
                                                         


miércoles, 8 de marzo de 2017

Estrategia portuaria en El Puntal

Isolina Cueli
El título de esta columna suena a ingeniería de Caminos, Canales y Puertos y eso es lo que tendríamos que ser todos los ciudadanos de a pie, o la ciudadanía, como nos llaman los políticos, para entender muchas de las obras que nos planifican a tontas y a locas y que se pagan con nuestros impuestos, sin que rechistemos, bien porque no nos enteramos, o porque no queremos enterarnos.
Estos días estuvo sometido a información pública del documento de aprobación inicial del Plan Territorial Especial para la Estrategia Integrada de Gestión Portuaria Litoral del Principado de Asturias (EIGPLA), elaborado por una empresa de tierras adentro, en concreto de León. Tanto nombre y tanta sigla lo único que viene a decir es que les parece poco con la machada que hicieron en El Musel (Gijón), y ahora quieren seguir llenando de hormigón el resto de la costa asturiana a base de ampliar puertos deportivos. Todo ello saltándose la Ley de Costas que obligan a cumplir de manera férrea al resto de los mortales.
Al fondo, sin agua en marea baja, área para la ampliación del puerto. (Isolina)
Me voy a detener en lo que supone ese Proyecto de ámbito regional, para el concejo de Villaviciosa, en concreto para el puerto de El Puntal, considerado un puerto refugio, que en la actualidad tiene menos de 200 amarres, a los que quieren añadir 396 más, osea el doble de los que hay ahora (qué casualidad, que el macro proyecto de urbanización que se quería hacer en Liñero, muy cerca de allí, también era de 396 casas).
Cualquiera con un mediano sentido de las proporciones puede comprobar, a simple vista, que esos amarres no caben en El Puntal. Y para llenar de pantalanes el espacio que queda libre ahora en el puerto habría que dragar más de tres metros de profundidad, porque en marea baja esa zona se queda en seco. Si la bajamar es grande, incluso algunos de los barcos que tienen amarre se quedan varados.
Llama la atención que no dejen colocar un pantalán móvil en la dársena para comunicar por lancha El Puntal con la zona de Rodiles, y que es un clamor popular. A ese gesto tan sencillo y tan barato no son capaces de darle el visto bueno para que se ponga en marcha. Imagino que no interesa por barato y sencillo. Si se tratase de poner un puente, de millones de euros, aunque no sirva para nada, seguro que se apuntaban unos cuantos: los del anteproyecto, los del proyecto, los de la contrata, los de la obra, los de la comisión.
Algo parecido sucede con la ampliación del puerto de El Puntal. Puede que se necesiten algunos amarres nuevos en ese puerto, pero en ningún caso hacen falta 396. Una vez más se aplica aquello de: burro grande, ande o no ande. Lo de administrar el bien público de forma responsable, es otra historia. Y como los paganos, que somos todos nosotros, nos callamos, o nos sonreímos, pues todos encantados.
El consuelo es que esta fantasía de ricos no se hará nunca, porque no sé de dónde van a sacar el dinero. Y si finalmente lo encuentran en Europa, después del gol que les colaron con El Musel, ya me atrevo a decir que Europa es tonta.
Cómo será la fantasía, que en el proyecto famoso no se habla de la ampliación del aparcamiento en tierra, un servicio elemental, porque esos 396 nuevos usuarios tendrán que llegar en coche y allí, en temporada de verano, tampoco hay sitio, como saben muy bien las personas que frecuentan El Puntal.
Los propietarios de las lanchas con amarre en esa zona podrían enumerar las necesidades del puerto.y gratis, sin falta de encargarlo a ninguna consultora. Y saben muy bien lo que les hace falta, empezando por una grúa y un surtidor de combustible -creo que ya vienen de camino-. O rellenas el depósito con garrafa, o te vas a repostar al puerto más próximo.
Otra obra urgente es la reparación de los muros de contención de la dársena y el puerto, que están argayando, y para comprobarlo, tampoco se necesita de ningún experto, y menos de secano, salta a la vista.
¡Buen camino!

viernes, 24 de febrero de 2017

Rosalía de Castro, 180 años

Isolina Cueli
Rosalía de Castro nació el 24 de febrero de 1837, una efeméride que me encanta traer a las páginas de este blog.
Había estudiado a Rosalía, había leído alguno de sus poemas y me sabía de memoria otros que sirvieron de letra para varias canciones, pero hasta fechas recientes no había reparado con detalle en su persona, su personalidad y su obra.
A pesar de todos los contratiempos y de todas las zancadillas, tuvo el valor de escribir y de publicar en una época que las mujeres casi no tenían derecho ni a pensar. Además tuvo la osadía de escribir en gallego, una lengua inculta hasta entonces. Imagino que por eso la dejaron publicar, porque imaginaban que su trabajo en gallego no tendría mucho recorrido. Afortunadamente, también en esto fue una adelantada a su tiempo.
 Rosalía nos dejó una maravillosa crónica de su tierra, y por extensión de España, tanto en verso como en prosa. La Galicia rural y pesquera; la de los jornaleros y de los arrieros; la de los emigrantes y los huérfanos. La Galicia de las viudas de vivos y muertos; del saudade y la morriña. La Galicia verde y azul de los valles y el mar; de las flores y las hojas; de los ríos, fuentes y regatos; cementerios y romerías; del llanto y la gaita.
También impresiona leer a la Rosalía, crítica con el trato y la explotación que sufrían los jornaleros gallegos en el resto de España.
Por todo eso, y por mucho más, le dedico una de mis camelias, la rosa de invierno que tanto abunda en su Galicia natal y también en Padrón, en los jardines de su Casa-Museo.
¡Buen camino!

miércoles, 1 de febrero de 2017

Papa pobre ¡pobre Papa!

Isolina Cueli
El Papa Francisco y Nicolás Castellanos en el encuentro, en Roma. (I.C)
Hace una semana asistí en Roma a la Audiencia General del Papa Francisco en la Sala Pablo VI, un espacio en el que había más de cinco mil personas. Varios cientos tuvieron la ocasión de darle la mano al Papa, los miles restantes se conformaron con mirar.
El 13/03/ 2013, con motivo de su toma de posesión como Pontífice, escribí el artículo Francisco, ¡no nos falles! en el que hacía votos para que no le temblara el pulso a la hora de imponer austeridad en el pequeño Estado Vaticano, y de paso, en toda la Iglesia; y que no le temblara la voz para expulsar del templo a los fariseos, aduladores y oportunistas.
Cuatro años después, y por lo visto allí estos días, creo que no pudo avanzar mucho. Llegó a Roma un cardenal que abanderaba la causa de los pobres y luchaba por ella, de acuerdo con las consignas del Concilio Vaticano II y la reunión de 2007 en Aparecida (Brasil). Pero ese cardenal que hacía gala de pobreza, que la practicaba, tuvo que meterse en el engranaje del Vaticano y no le queda más remedio que ser una máquina de hacer dinero. Por mucho que no viva en Palacio, que haya elegido una modesta residencia para pernoctar, uno de sus trabajos son las maratonianas audiencias, que no dejan de ser un montaje publicitario y un dispendio del que el jesuita Bergoglio huyó toda su vida.
Es grato recordar el gesto de aquel cardenal argentino que para el acto de su toma de posesión en Roma pidió a los feligreses que deseaban asistir para acompañarlo, que entregaran el dinero del viaje a una causa benéfica en favor de los pobres. Si ahora, como Papa, y máxima autoridad de la Iglesia, se le ocurriese pedir a los miles de fieles, presentes en sus audiencias, que se queden en sus casas y entreguen a los pobres el dinero del desplazamiento y todos los gastos que conlleva, estoy segura que la Curia pontificia lo excomulgaría.
¡Pobre Papa!, que no le gusta ver la televisión y tiene que estar tantas horas haciendo televisión con sus misas, audiencias o viajes. De hecho, no la ve desde hace veinticinco años. Hizo una promesa y la cumple a rajatabla. No estaría mal que el Papa que se abstiene de sentarse delante de la pantalla, recomendara cada día a sus fieles que no vean la televisión, o que la vean menos y caminen más; que hablen más entre ellos o que lean el periódico. No debe decirlo, porque el Vaticano produce muchas horas de televisión y si nadie la ve, como es su caso, sería otra ruina.
En la audiencia de la última semana el Papa Francisco recibió al obispo emérito de Palencia y misionero en Bolivia, Nicolás Castellanos Franco (Mansilla del Páramo, León, 1935), con motivo de los veinticinco años de su llegada a tierras americanas.
Castellanos, ferviente seguidor del Concilio Vaticano II, también optó por los pobres hace tiempo y, como buen comunicador que es, expone muy bien las necesidades del barrio de Santa Cruz de la Sierra, conocido como Plan 3000, donde desarrolló el Proyecto Hombres Nuevos, y no le faltan seguidores que apoyan su causa, bien como voluntarios sobre el terreno, o con donativos.
Imagino que, tanto el Papa Francisco, como Nicolás Castellanos, habrán pensado en algún momento de la Audiencia del pasado miércoles, todo lo que se podía hacer en favor de lo pobres con los millones de euros que se gastaron las más de cinco mil personas, procedentes de todo el mundo, que estaban presentes en el acto, entre ellas el actor americano, Arnold Schwarzenegger, o Don Adolfo, antiguo párroco de Villaviciosa, por poner dos ejemplos bien dispares. Yo no pude evitar hacer un cálculo a lo pobre y, con una media de mil euros por persona, la cuenta es fácil.
El Papa, que acaba de cumplir 80 años y Nicolás Castellanos, que llegará a los 82 el próximo 18 de febrero, son dos venerables octogenarios, con salud, que siguen a pie de obra para apoyar sus respectivas causas. El Papa lo hace desde el Vaticano y Castellanos en su querida Bolivia.
A Nicolás le deseo, igual que al Papa Francisco en su día, que no le tiemblen el pulso ni la voz a la hora de predicar austeridad y de ahuyentar, si los hubiere, a fariseos, aduladores y oportunistas.
¡Buen camino!



miércoles, 4 de enero de 2017

2017, año Diez

Isolina Cueli
Si sumamos todos los dígitos del año 2017 nos da Diez. Pues esos son mis deseos para este año que acabamos de estrenar: un sobresaliente en todo y para todas y todos. Ya sé que es difícil, pero por pedir que no quede. Por eso estos deseos, con la mejor nota posible, son extensivos a todo el mundo y a todas las personas de bien. Deseos de Salud y Paz interior y exterior. Con estos dos ingredientes y ganas de trabajar, los demás deseos vienen solos.
Brindo por aquellos que siempre ven la botella medio llena; los que llevan el sufrimiento con optimismo y resignación; los que son capaces de poner la otra mejilla; quienes tienen paciencia hasta para regalar; y brindo por todos los que son capaces de dar, sin esperar nada a cambio.
Como estamos en la era de la ecología, del cambio climático y en momentos críticos para nuestro planeta Tierra, mis mejores deseos para los que no derrochan el agua; no desperdician los alimentos, ya que mucha gente pasa hambre y necesidad; para los que saben caminar y prescindir del coche; para quienes consiguen apreciar un paisaje en la naturaleza; para los que son conscientes de que un árbol es un pulmón de nuestro pequeño universo, y si se corta uno, deberíamos reponer otro.
Y como la vida material y ecológica se queda coja sin la amistad y el amor, que conforman la parte sentimental: mis mejores deseos para los que saben apreciar la amistad; para los que van de frente, sin doblez, de acuerdo con la doctrina de San Agustín que decía que vale más un enemigo en frente, que un adulador al lado; para los que tienen la suerte de vivir el amor sin muchos sobresaltos; y mis mejores deseos de fuerza y coraje para las mujeres que se ven envueltas en una red de falso amor, que puede costarles la vida, y no son capaces de desenredarse.
Desear trabajo para todos suena muy raro, pero sí deseo que los jóvenes y menos jóvenes tengan valor para adelantarse al futuro e inventarse un trabajo, para crear su propio modus vivendi. Pero acto seguido tendría que pedir sentido común para los políticos -esos seres que, salvo raras excepciones, siempre vivieron del erario público y no saben lo que es trabajar por cuenta propia-. A ellos que se les llena la boca con recetas para encontrar trabajo, les sugeriría que intenten hacerse autónomos por una vez en su vida. En ese momento de empatía comprobarían en carne propia todas las zancadillas burocráticas que se les ponen a diario a miles de autónomos que sólo piensan en trabajar y en ganarse la vida dignamente.
Mis mejores deseos para el 2017 incluyen también a los de la mala leche; las malas intenciones; las envidias; las confabulaciones; los aduladores; los falsos y demás gentes que no puede soportar el bien ajeno. Espero que este año 2017, año Diez, les haga ver que también se puede vivir deseando suerte a los demás y alegrándose de ello.
A modo de conclusión, vuelvo a tomar palabras de San Agustín, para aconsejarles a todos y todas que este año se permitan hacer una locura.
¡Buen camino!


domingo, 25 de diciembre de 2016

Santos inocentes en Bolivia

Isolina Cueli
En esta columna no se va a encontrar ninguna inocentada, aunque sea el Día de los Santos Inocentes. Sí me voy a referir a los niños inocentes que se mueren a diario en todo el mundo, víctimas de enfermedades evitables, o de violencia familiar, o bien atrapados en conflictos bélicos, esas guerras de todos los días que arman los adultos de forma inconsciente.
Quiero acotar más el espacio y dedicarle estas líneas a los miles de niños bolivianos que se mueren cada año por problemas, como una simple diarrea, que en otra parte se habrían curado.
Acabo de vivir un mes como voluntaria en el Proyecto Hombres Nuevos, en Santa Cruz de la Sierra (Bolivia) y comprobé cómo la ayuda de cooperación puede salvar vidas. Además tuve la suerte de poder prestarle mis brazos y mis piernas a Poldo Recamal, vecino de Villaviciosa, que por motivos de salud no pudo viajar, y que es gran entusiasta del proyecto de cooperación que desarrolla en esta zona de América, Nicolás Castellanos, obispo emérito de Palencia.
Poldo, sé que tú tienes mucha ilusión por realizar trabajos de cooperación con niños. En Bolivia hice un poco de todo y sé que también te habría interesado a tí. Coincidí con los hijos de Teodora, de 46 años, asesinada a principios de diciembre, junto a su sobrino Luis, de 11 años. Acompañaba a Nicolás Castellanos a la misa que dice cada sábado en el pueblo de Jorori, a las afueras de Santa Cruz de la Sierra. Le comunicaron el suceso y que la gente no vendría a la iglesia. Sobre la marcha, la misa se convirtió en velorio en la casa de los fallecidos. Esos niños y sus vecinos, unos 150, también acudieron el día de Nochebuena a recoger los regalos de la parroquia. Es posible que ese haya sido su único juguete en estas fechas. Sus caras lo decían todo.
Me tocó conocer a José Andrés, un niño de 12 años, que lleva la silla de ruedas de su madre, con polio desde niña. Necesitaba una silla y se la facilitaron en el Hospital del Proyecto Hombres Nuevos.
También conocí a María Selva, Diego o Elizabeth, jóvenes del centro Acción Médica (Ame) Bolivia, dirigido por el médico rumano Gheorghe Micoti, que ayuda a personas con problemas psíquicos y con movilidad física, que han sido abandonadas por sus familias. Este ha sido uno de los momentos más emotivos y duros de todo el mes en Bolivia y que a tí, Poldo, te habría gustado vivir. Es difícil explicar con palabras el cariño que recibes de unas personas que acaban de conocerte.
Estos y otros muchos, entre ellos los miles de niños trabajadores que aún se ven por las calles, son los verdaderos santos inocentes del mundo en que vivimos, personalizados también en los menores que se ven envueltos en la guerra de Siria y en las otras guerras solapadas que, además, afectan a los países más pobres.
¡Buen camino!

miércoles, 21 de diciembre de 2016

Mujeres que piensan

Isolina Cueli
Acabo de asistir en Santiago de Chile a un congreso de mujeres periodistas y escritoras y de escuchar el largo camino que nos queda por recorrer para que una mujer tenga el mismo reconocimiento y las mismas oportunidades que un hombre a la hora de publicar, de dirigir una empresa periodística, de opinar, o de cobrar el mismo salario a igual rendimiento.
Y no me olvido que hace medio siglo las cosas estaban muchísimo peor, aunque con excepciones
como la de la escritora asturiana Marta Portal (Nava 1930-Madrid 2016), premio Planeta en el año
1966, toda una proeza si tenemos en cuenta que hace cincuenta años en España las mujeres
escritoras eran una inmensa minoría oculta y ocultada y en Asturias aún más, con el permiso de
Dolores Medio (Oviedo, 1911-1996) o María Xosefa Canellada (Piloña 1913-1995).
Marta Portal -fui alumna suya en clases de Literatura, en la Complutense- me descubrió la
escritura latinoamericana y a Juan Rulfo, que era su autor de cabecera, pero curiosamente, creo que
no había muchas autoras femeninas en su repertorio de clase. Allí también se veía el vacío que
sufrían las mujeres en los libros de texto.
En mi ponencia en el congreso de periodistas y escritoras recordé el trabajo de autoras españolas del siglo XIX como Emilia Pardo Bazán o Rosalía de Castro, cuyo éxito y reconocimiento les llegó a título
póstumo. La sociedad decimonónica era un coto cerrado masculino y los hombres no estaban
dispuestos a ceder ninguna ventaja a las mujeres. Aún se escucha el eco de las palabras que
Marcelino Menéndez Pelayo le dedicó a Emilia Pardo Bazán: "Literata fea con peligro de volverse
librepensadora". No podía atacarla por su obra y la menospreciaba por su físico.
En el fondo, el miedo que tenían los hombres de entonces y, no sé si los de ahora, era que las
mujeres pensasen, que tuviesen opinión y que la expresasen. Aquellas que lo hacían no eran bien
vistas.
Es grata la noticia de que el Gobierno de Asturias va a empezar a dar ejemplo y tratará de
equiparar el salario del funcionariado. A igual trabajo o igual cargo, ganarán lo mismo hombres
que mujeres. Aunque parezca mentira, en este momento no ganan lo mismo. Es un pequeño
ejemplo del camino que nos queda por recorrer.
El Fielato, periódico local en papel y global en internet, es uno de los medios con más presencia de
mujeres en las columnas de opinión. Y eso también es raro. En el número del 5 de octubre, se
producía un hecho insólito: aprovechando unas vacaciones de Borja, las tres firmas de ésta página
Tres eran femeninas: Susana Peruyera desde París; Marije Amieva que anda a caballo entre
Asturias y Londres y una servidora, a pie de caleya en mi particular Macondo.
Las mujeres sabemos que no nos van a regalar nada, pero con el espíritu de sacrificio y de
superación que nos caracteriza seguiremos arrimando el hombro para facilitar el camino de otras
generaciones y seguiremos dando ejemplo, como antes lo dieron por nosotras.
Como decía la escritora chilena Gabriela Mistral: Donde haya un árbol que plantar, plántalo tú./
Donde haya un error que enmendar, enmiéndalo tú./ Donde haya un esfuerzo que todos esquivan, hazlo tú./ Se tú él (la) que aparta la piedra del camino.

¡Buen camino!

martes, 20 de diciembre de 2016

Ordenación diaconal en la prisión de Sucre (Bolivia)

Milton Cruz, hermano de la orden de los Trinitarios, se ordenó como diácono el pasado fin de semana en la prisión de Sucre (Bolivia), de la que es capellán.
No se permitió el acceso de cámaras de fotos. Las que adjunto fueron hechas por un funcionario del recinto penitenciario.
El acto, al que asistieron 150 reclusos, tuvo lugar en el patio del módulo Cuatro, y estuvo presidido por monseñor Walter Pérez, obispo jubilado y por Nicolás Castellanos, obispo emérito de Palencia y misionero en Bolivia desde hace 25 años.
Milton Cruz recibe el abrazo de su madre
Milton Cruz, de 50 años, estudió Me
dicina en Sucre. A los 25 años ingresó en la orden Trinitaria. Estudió Teología en España.
La orden Trinitaria centra su apostolado en el apoyo a los reclusos, de acuerdo con el mensaje cristiano de liberar a los cautivos.
 Ordenación del hermano Milton Cruz en la prisión de Sucre

miércoles, 14 de diciembre de 2016

La desaparición de las cajeras

Isolina Cueli
Me encanta conducir coches, tractores, motos, bicicletas, lanchas o pilotar avionetas, vamos, todo lo que se mueva, pero les tengo pavor a las máquinas modernas: los ordenadores, los móviles, los cajeros del banco, el dispensador automático de la gasolinera o el de pagar los peajes.
Soy de las que va a la ventanilla del banco y de las que evita la gasolinera con autoservicio, pero sé que a esos lujos les quedan dos telediarios y en nada tendré que enfrentarme a las maquinitas, sí, o sí.
La última sorpresa la llevé hace poco en Londres. De un viaje para otro habían desaparecido las cajeras de los supermercados. Donde había una batería de veinte cajas quedaba una, testimonial, para los inútiles como yo. En las demás, cada cliente pasa el código de barras de su compra por el detector y paga el importe. Hace el trabajo que antes realizaba una persona, hombre o mujer, aunque no sé porqué, ese trabajo siempre se adjudica a mujeres.
En España, y en concreto en Asturias, ya se ve venir la maniobra. Acabo de darme cuenta que en varios supermercados ya hay máquinas en las que el usuario lo hace todo. En otros, aún son los empleados los que pasan los productos, pero se ve que el artilugio está diseñado para que el día menos pensado nos digan que debemos ponernos manos a la obra y hacer la caja.
Que no cunda el pánico, no sólo desaparecerán los puestos de trabajo de las cajas, sino muchos más, como los de los bancos, y aparecerán otros nuevos que ni imaginamos.
Sin darnos cuenta nos hacemos, o nos hacen, cada día más dependientes de las pantallas. Y lo que es más grave, sin percatarnos, serán esas máquinas las que nos digan lo que tenemos que hacer. Máquinas dirigidas por humanos avanzados que mandarán a la masa, entre la que me encuentro. No sé si me tocará verlo, pero al paso que vamos, llegará antes de lo que pensamos. Y a ese monstruo lo estamos alimentando nosotros cada día, también sin enterarnos, o sin querer enterarnos. Le damos todo tipo de información. Yo, que interactúo poco, creo que me paso en la exposición, no digamos las personas que dejan hasta su ADN. Eso es oro molido para el ojo que nos mira desde la nube, y no es precisamente el Espíritu Santo. Es un ojo más terrenal y la nube es un gran almacén de datos, a base de algoritmos, al que no se le escapa ni la hora a la que vamos al baño.
Que no las entienda, no significa que esté en contra de las maquinitas, pues reconozco que, bien utilizadas, son muy útiles en áreas como la sanidad o la seguridad. El pasado fin de semana descubrí el GPS de mi teléfono móvil. Era la primera vez que utilizaba ese servicio y me quedé impresionada. Aún no salí de mi asombro. Pero todas esas ventajas tienen un peaje que nos puede salir muy caro en el momento que les demos tanto poder a todas las pantallas que no podamos vivir sin ellas.
Y el grito en el cielo no lo pongo yo, lo hace una persona mucho más cualificada e informada, me refiero al pensador israelí Yuval Noah Harari (1976). En su libro Homo Deus (Debate) dice que si seguimos dejando a las empresas multinacionales y a los mercados que tomen las grandes decisiones por nosotros, se formará una clase especial de humanos, supercualificados en inteligencia artificial, que serán los que nos lleven a los demás como corderos. No nos dejarán ni pensar.
No sé si será el mundo feliz del que hablaba Aldoux Huxley, pero si será el mundo de los humanos-autómatas, a los que les extirparon el libre albedrío. Y eso será nuestra autodestrucción.
Hay gente que me dice que soy muy negativa cuando escribo, y creo que van a tener razón.
¡Buen camino!


miércoles, 7 de diciembre de 2016

El porcellino de La Toscana

Isolina Cueli
En Florencia hay una escultura de bronce que reproduce un jabalí y que es la atracción de los turistas que visitan el Mercado Nuevo. Se la conoce como la fuente de El Porcellino. La gracia está en frotar el hocico del jabalí al que los supersticiosos le atribuyen cualidades sobrenaturales. No pude comprobar este extremo, pero sí vi que en la Toscana italiana el jabalí cuenta mucho en su gastronomía, en su chacinería y en su cultura.
"El jabalí no tiene pasaporte, es libre", me decía un charcutero cuando le pregunté si los jabalíes se criaban en cautividad, mientras ojeaba la mercancía de su tienda en Siena, en la que no faltaba la cabeza disecada a la puerta.
Creo que no estaría mal que una delegación asturiana visitase la Toscana para aprender el valor añadido que se le saca al jabalí, uno de los animales preferidos para sus numerosos platos de carne salvaje. En noviembre y diciembre tienen al menos dos festivales del jabalí.
Los italianos también están desesperados con los daños que les causan los suidos en los viñedos, a pesar de los pastores eléctricos y las vallas de protección, pero después de muchas denuncias, con las que intentan salvar la producción del chianti, su vino de cabecera, han conseguido que el Gobierno regional apruebe varias medidas para reducir a más de la mitad la población de ciervos y jabalíes. De los 400.000 que se estima campan a sus anchas por la Toscana pretenden bajar a 150.000.
Mi prima Macri, gran amante de los animales, ya habría dado un grito sólo con pensar que en Italia quieren matar más de 200.000 jabalíes y ciervos.
Desde que tuve uso de razón viví la matanza del cerdo en Priesca. Se contemplaba como algo natural y de supervivencia, porque ese cerdo nos daba mucha comida, tanto en carne, como en embutidos. Sólo fui consciente del dolor que causábamos, cuando en mi casa se empezaron a criar y matar dos cerdos. Era muy duro ver la reacción del segundo cuando esperaba su turno y escuchaba los rugidos de muerte del primero. Cuando lo iban a buscar a él, lloraba como lo haría un humano. Sabía muy bien lo que le esperaba. Ahí tomé conciencia de lo que hacíamos con aquellos animales que, curiosamente, habíamos criado con tanto esmero durante un año.
También sé que hay muchos agricultores y ganaderos que cultivan con esmero sus cosechas y en una noche se la lleva por delante una piara de jabalíes.
El año pasado me salió uno al paso en la carretera y lo atropellé. A pesar de que era de noche y venía tráfico en ambas direcciones aguanté el golpe sin consecuencias graves, pero no todo el mundo tiene la misma suerte.
Me viene a la memoria una imagen de los años sesenta: el pellejo de vino de Castilla, propio de los bares y de algunas casas, no era más que la piel de un jabalí.
Es necesario un equilibrio y la clave está en encontrarlo, por el bien de todos. Hasta hace unos años, el jabalí vivía salvaje en la naturaleza y al ser nocturno apenas coincidía con los humanos. Tenía suficiente comida en la montaña y no necesitaba bajar a los valles ni a las zonas pobladas. Ahora los vemos por todas partes, bien porque no tienen comida en su hábitat, o porque como son tantos, no alcanza para todos y se buscan la vida como pueden.
Aquí, igual que en la Toscana, los protegemos y controlamos su caza, sin tener en cuenta su capacidad reproductora y como son más listos que nosotros, nos ganaron la partida.
¡Buen camino!

jueves, 1 de diciembre de 2016

¡Es la leche!

Isolina Cueli
Cuando argayaba la montaña, a la entrada del túnel de Fabares, por la cara de Villaviciosa, siempre decía, incluso escribí, que si los técnicos, los ingenieros y demás licenciados hubiesen ido antes a preguntarles a los vecinos de los pueblos cercanos les habrían dicho que aquel terreno se iba a derrumbar si no ponían las medidas oportunas para sujetarlo. Escribí algo parecido con los túneles de la variante de Pajares que se convirtieron en un río, al horadar directamente en los manantiales que abastecían de agua a los pueblos de la zona.
Estos días nos inundan con informes, estudios y noticias que nos cuentan lo buena que es la leche asturiana. Y nos lo dicen a nosotros, que llevamos tanto tiempo catándola, tanto en el sentido de ordeñar las vacas, como en el de beberla y saborearla. Si hace años les hubiesen preguntado a los ganaderos qué daban de comer a sus vacas y cómo las trataban, era fácil deducir que tenían que dar buena leche. No se necesitaba ningún informe técnico. Pero como vivimos a base de informes, el de la leche, que nos es favorable, nos llegó un poco tarde, pero llegó. Por lo visto, hasta ahora había uno desfavorable y la gente dejó de tomar leche.
Me crié con leche de vaca ratina, que se utilizaba para tiro, pero también daba algo de leche. Conservo un talón del mes de diciembre de 1960 en el que mi padre entregó a la fábrica de Arias 642 litros de leche y se la pagaron a 3,50 pesetas litro, con lo que cobró 2.247 pesetas, que equivalen a unos 505 euros actuales. ¡Ya quisieran los ganaderos de hoy cobrar ese precio por litro!
Por esas fechas también me tocó tomar la leche en polvo que nos daban en la escuela como suplemento alimenticio, creo que venía de un fondo de Unicef que trataba de ayudar a niños desnutridos. Después de desayunar en casa un tazón de chocolate de Manolina, con leche de primera, en la escuela, a media mañana, nos obligaban a tomar un vaso de leche en polvo diluida en el agua que habíamos ido a buscar a la fuente de La Vallina, en La Quintana. Era vomitivo, pero no quedaba más remedio que tragarlo para no ser descorteses con la ayuda humanitaria internacional.
Más tarde, cuando se retiraron los carros y los arados romanos, las ganaderías fueron incorporando vacas frisonas y Asturias se convirtió en una potencia lechera. Y sabíamos que producíamos leche de primera, pero entre los políticos de la Unión Europea que se ahogan en un vaso de leche, y los de aquí, que estaban a su menester, fueron borrando las explotaciones de un plumazo y hoy, en cada pueblo sobran dedos de una mano para contar las ganaderías de leche. (En Asturias son unas 2.000 y algunas apenas sacan para gastos, con un precio base de 0,27 céntimos litro, tanto para la buena, como para la menos buena). Con la desaparición de las explotaciones lácteas se fue incrementando el despoblamiento del medio rural. Y algunos de los protagonistas de este desatino claman hoy por repoblar los pueblos. Primero fueron verdugos y ahora van de salvadores de la patria.
Sabíamos que teníamos unos pastos de primera, vacas de primera y por tanto tendría que producir leche buena, pero no se primaba la calidad, sino la cantidad. Ahí metieron a los ganaderos en la lucha por las cuotas. Los abocaron a ampliar explotaciones, a realizar grandes inversiones y, al final, los dejan abandonados a su suerte. Salen adelante gente con mucha vocación, amplia formación y un fuerte capital para poder hacer frente a la guerra comercial. En algún supermercado se vendía el litro de leche más barato que el precio que se paga en origen al ganadero. No se sabe bien cómo hacían el milagro.
¡Buen camino!


jueves, 24 de noviembre de 2016

El Gordo le tocó a Villaviciosa

Isolina Cueli
Los escenarios del anuncio de la Lotería de Navidad de este año pertenecen a Villaviciosa y ya despertaron la curiosidad de los viajeros y de los supersticiosos, que vienen en procesión a comprar lotería a la Villa, con la esperanza de que se produzca el milagro y les toque el Gordo. Y justo por esas visitas masivas de incautos que aún creen en los Reyes Magos, a quien le tocó el Gordo es a la propia Villaviciosa, a sus comercios y establecimientos de hostelería, que bien necesitan un empujón para aumentar sus ventas. Me alegro por ellos y por Villaviciosa, que este año aparecerá en dos anuncios en estas fechas tan comerciales: imagino que no fallará el clásico de Sidra El Gaitero y el de la Lotería de Navidad. Una publicidad que no se pagaría con los presupuestos municipales de varias décadas. Enhorabuena a quien haya conseguido ese protagonismo para Villaviciosa. Supongo que habrá sido alguien de la Villa que se encontraba en el sitio adecuado en el momento adecuado y apostó por su pueblo.
Quien más y quien menos, organizó alguna vez una lotería y todo el mundo debería de saber que es una forma muy rápida de conseguir dinero. En este caso, es el Estado el que nos trata de convencer que comprando el décimo de lotería que nunca nos va a tocar seremos más felices, pues podremos demostrar nuestra empatía con los que saltan, gritan y descorchan botellas de sidra para festejar el premio y, de paso, consolarnos con mantener la salud.
La Loteria tal como la conocemos hoy se puso en marcha en el reinado de Carlos III (1759-1788), en concreto en el año 1763. Huelga decir que hace 253 años el monarca y su Gobierno necesitaban dinero y a alguien se le ocurrió -creo que fue el marqués de Esquilache- copiar el juego que ya existía en Italia y que consistía en vender muchas participaciones, a precios muy asequibles a cambio de un premio sustancioso. Ni qué decir tiene que la mayor parte del dinero se quedaba en manos del organizador, en este caso el Estado, igual que ahora. Sino, cuantas veces escuchamos que tal o cual premio no se vendió. Parece que si no se vendió no tocó a nadie. Pues si, le tocó al Estado, que sería lo mismo que decir que nos tocó a todos, porque ese dinero que no sale de las arcas públicas tendría que invertirse en servicios a la comunidad.
Cómo se financian los viajes de estudios y muchas otras historias, cuyas papeletas nos venden o compramos por compromiso, aunque alguna vez suena la flauta y por un euro nos devuelven mil. Es el caso de los vecinos de Llames (Nava) que hace años sí les sonó la flauta y algunos casi se hicieron millonarios en euros.
Mucha gente compra de forma compulsiva porque tiene miedo que toque a su vecino y ellos se queden sin nada. Gente que llega al 22 de diciembre con cientos de euros invertidos en papeletas que no pasarán de ahí, un papel que partirán en trozos muy pequeños, por si se reencarna en otro número. Yo sé que no saldré de pobre y tengo poca fe en los juegos de azar.
El colmo de la lotería son los agraciados con el gordo que no saben administrar ese aumento de ceros en su cuenta bancaria -sólo piensan en lucir coches de mucha cilindrada- y en poco tiempo son más pobres que antes de tocarles el premio.
Raquel, que viene todos los años a visitarme desde su Extremadura natal, compra lotería en Villaviciosa cada verano. Es ya un clásico, pero de momento, no hemos tenido suerte. Bueno, nos queda el consuelo de que pueda volver al año siguiente y repita el ritual.
¡Buen camino!

jueves, 17 de noviembre de 2016

Gobiernos a la carta

Isolina Cueli
Acabamos de presenciar la formación del nuevo gobierno de España y las elecciones en Estados Unidos y Nicaragua, dos países que no nos son ajenos. Tres casos distintos y distantes: el de España se declara de derechas y quiere aparentar de centro, o al revés; el de USA es un republicano de derechas y actúa como de extrema derecha y el nicaragüense se le supone de izquierdas, con políticas de derechas. En los tres hay un poso común de insatisfacción, incertidumbre, derroche y populismo. ¡Vanitas vanitatis!
Sí cambian las formas. Los americanos aún las mantienen, a juzgar por las palabras del presidente Obama en el momento de recibir en la Casa Blanca a Donald Trump que será nuevo presidente en enero: "quiero decirle, señor presidente electo, que ahora vamos a hacer todo lo que podamos para ayudarle a tener éxito, porque si usted tiene éxito, el país tendrá éxito".
No sé lo que durará esa aparente entente cordial, pero es una frase para enmarcar y para enseñársela en España a muchos aspirantes a demócratas y a políticos. Aquí, nada más formarse el último Gobierno, la mayoría ya lo quieren enterrar, no le dan un año de vida y sueñan con otras elecciones, sin pararse a pensar que si fracasa el Gobierno, fracasamos todos y si triunfa, triunfamos todos.
Al presidente americano le deseo que triunfe, no sólo por el bien de su país, sino de todo el mundo. Si es coherente y hace todo lo que dijo, echémonos a temblar. Aunque es posible que, una vez sentado en su despacho, recapacite los improperios misóginos y racistas de su campaña electoral, se desdiga de todo el odio que sembró y nos de una lección de sensatez.
Me sorprendo a mi misma dándole un voto de confianza a Donald Trump, un personaje que mostró muy poco respeto por la rival y por las personas en general.
Y pra sorpresa, la que nos brinda estos días el presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, un sandinista reconvertido, que se deshizo de la oposición en su país y entre otras ocurrencias está tentado en darles licencia a empresarios chinos para que construyan otro canal que compita con el de Panamá, como atajo para el tráfico marítimo entre el Pacífico y el Atlántico. Vendría a ser el canal bolivariano, pero no creo que los chinos se gasten su dinero con ese concepto comercial.
En el año 1998 por estas fechas viajé a Nicaragua para hacer un reportaje con motivo del vigésimo aniversario de la muerte, el 11 de diciembre de 1978, del misionero asturiano Gaspar García Laviana, que se sumó a la causa sandinista cuando vio que desde el púlpito no podía hacer nada para acabar con las injusticias de la dictadura de Somoza.
No sé qué diría hoy Gaspar García Laviana si viese cómo gobierna Nicaragua su compañero de armas Daniel Ortega, instalado en el poder absoluto y muy lejos de la causa sandinista, hasta el punto que acaba de nombrar vicepresidenta a su esposa, al más puro estilo somozista. En realidad, sí sé lo que diría Gaspar y lo que pensaría, y lo saben las gentes sencillas de Rivas y Tola, los pueblos en los que el misionero-guerrillero aún sigue presente, a pesar de los 38 años de ausencia.
En este esbozo de tres formas de Gobierno y de gobernantes el denominador común es la demagogia con la que los políticos nos camelan a los votantes. Saben que nos venden motos sin ruedas, pero nos las pintan tan reales, que bnos parece que vamos a rodar y rodar.
Es grave que esas motos trucadas que nos ofrecen los políticos no se desenmascaren desde los medios de comunicación. Al contrario, tanto prensa, como radio o TV, se encargan de darles una pátina de veracidad a tales fantasías y entre unos y otros conseguimos que Juan Pueblo trague con todo y llegue a creer que alguien le va a quitar el dinero a los ricos para dárselo a los pobres, o, como el caso del multimillonario Donald Trump, que nos va a dar las claves de su éxito en los negocios para que todos nos convirtamos en magnates, sin pestañear.
¡Buen camino!



jueves, 10 de noviembre de 2016

Un puerto de marea en Güetes, homenaje a Carlos I

Isolina Cueli
El ayuntamiento de Villaviciosa convoca a los vecinos para un concurso de ideas que se puedan incorporar al programa conmemorativo del 500 aniversario del desembarco en Tazones, en 1517, del que hoy conocemos como Carlos I de España (1500-1558), nieto de los Reyes Católicos e hijo de Juana I de Catilla y Felipe I el Hermoso, de Flandes.
A principios de verano escribí que Villaviciosa estaba de espaldas a la Ría y sugería que se habilitase un puerto de marea en El Salín para abrir a la ría la fachada marítima Oeste del casco urbano.
Hoy vuelvo a repetirlo como idea para quien corresponda y la cedo a todos los vecinos que deseen respaldarla y remitirla como suya, al ayuntamiento.
A Carlos I lo subieron aguas arriba a bordo de una falúa -embarcación con camarote- desde Tazones al puerto del Puente Güetes, a las afueras de Villaviciosa, aprovechando la marea de la tarde, según el testimonio de Laurent Vital, cronista flamenco que viajaba en el séquito.
Sería una buena ocasión para recuperar ese puerto o esos amarres centenarios que ya existían en Villaviciosa y que se fueron perdiendo por la desidia. No planteo dragar la Ría, que sería muy caro. Con las mareas medianas y grandes se puede llegar a El Salín y a Güetes sin problema. Bueno, con las mareas grandes, que suben mucho, sí hay un problema, porque los ingenieros que diseñaron el puente de madera que cruza el brazo de ría en la zona del parque de Riaño lo dejaron tan bajo que, incluso, una pequeña falúa de las actuales tiene problemas para pasar.
No se trata de echar hormigón en ningún sitio, sólo de clavar unas estacas que sirvan de amarre para embarcaciones. Lo normal en cualquier pueblo que tenga un acceso fluvial o marítimo.
Para la efeméride, se quieren recrear las rutas por las que pasó el entonces príncipe Carlos I, un adolescente de 17 años, que pocos meses más tarde juraba la Corona de Castilla y tres años después, en 1520, accedía al trono del Imperio Germánico. Sería una buena ocasión para potenciar esa ruta marítima desde Tazones a Güetes, o desde El Puntal para evitar atravesar la barra en la costa de Rodiles. Y también sería un buen pretexto para cortar los matorrales que adornan la ría.
En la hoja de ruta del viaje desde Flandes -actual Bélgica- se había fijado la costa de Cantabria como punto de entrada en España, pero una tormenta desvió las embarcaciones casi cien millas hacia el Oeste y, contra todo pronóstico, aparecieron en Tazones.

Imagino que buena parte de la comitiva de cuarenta barcos habrá hecho el recorrido hasta Villaviciosa, por tierra A esa gente también se la puede recordar y homenajear recuperando el camino milenario que va de Tazones a la Villa, que tiene unas vistas impresionantes sobre la costa cantábrica en el primer tramo, desde El Catalín a Liñero; cuando se baja a San Martín y Bedriñana el espectáculo natural nos lo ofrece la ría. Arreglar este camino tampoco supone mucho gasto para las arcas municipales y podrías sustituir a la fantasiosa ruta que se quiere hacer paralela a la carretera, y que costaría muchos miles de euros que no tenemos. Lo más importante en ese camino que utilizaron durante cientos de años los vecinos de Tazones, es el mantenimiento. Se trata de una ruta en plena naturaleza, sin los ruidos de la carretera, que permite contemplar la flora y la fauna en su hábitat.
¡Buen camino!

miércoles, 2 de noviembre de 2016

Aprendices importados de Galicia

Isolina Cueli
Las escuelas de peluquería suelen ofrecer trabajos de corte o peinado a precios muy baratos y los clientes que los solicitan saben que se van a poner en manos de aprendices que necesitan practicar para coger experiencia. Pero imagino que no serán muchas las novias o novios que van a peinarse a la escuela de peluquería el día de su boda.
En hostelería suele pasar lo mismo. Las escuelas tienen un restaurante en el que se come el menú hecho por los estudiantes y supervisado por los profesores. El sistema me parece una excelente idea. Pero supongo que tampoco habrá muchas parejas que acudan a la escuela de hostelería para encargar el banquete nupcial. Ese día está reservado para los profesionales.
Pues cual no sería mi sorpresa al enterarme por el Diario de Pontevedra que la degustación gastronómica que se ofrece a los invitados de los Premios Princesa de Asturias ha sido elaborada, en gran parte, por 70 personas del Centro Integral de Formación Profesional Carlos Oroza de Pontevedra, en concreto 62 alumnos de los ciclos superiores de Dirección de Cocina y Dirección de Servicios de Restauración y del ciclo medio de Restaurante y Bar, más seis profesores y dos directivos.
El director del centro dice en el Diario de Prontevedra que "non todos os días podemos facer prácticas deste nivel". Y yo también lo digo. Vaya nivel y vaya suerte que tienen los alumnos gallegos, que antes de graduarse ya han podido cocinar el menú que representa a Asturias ante centenares de personas de todo el mundo. Y también digo, qué mala suerte tienen los alumnos de las escuelas de hostelería de Asturias que no pueden ir ni de pinches de los gallegos. Porque además de los 62 citados más arriba, también estuvieron entre los pucheros otros 42 alumnos del Centro Integrado de Formación Profesional Paseo Das Pontes, de La Coruña.
Imagino que el menú, a base de fabada, escalopines al cabrales, rape a la sidra, arroz con leche y carbayones, lo practicarán a diario los alumnos en sus centros de formación y les habrá salido para chuparse los dedos.
(Hace más de veinte años, fui testigo del esfuerzo de Rafael Secades por conseguir la primera Escuela de Hostelería en Oviedo).
Estaba fuera de Asturias el día del evento de los Premios y desconozco la reacción de los profesionales asturianos ante esta situación, que se repite por tercer año consecutivo. También me pregunto qué dijo el Gobierno del Principado. Da la casualidad que ese mismo Gobierno se gasta nuestros euros de forma violenta promocionando Asturias en el extranjero y cuando el extranjero viene a Asturias, como es el caso del día de la entrega de los Premios, dejamos nuestro escaparate gastronómico en manos de los gallegos.
Desde Asturias exportamos talento en cantidades industriales. Y al mismo tiempo que cientos, por no decir miles, de licenciados universitarios asturianos se buscan la vida por el mundo porque aquí no tienen puesto de trabajo, les facilitamos las prácticas a alumnos de Formación Profesional de Galicia, que en su vida habrían imaginado un debut semejante.
Vaya desde aquí mi aplauso para los directivos gallegos que lograron colarnos un gol tan monumental.
No es por echarles un jarro de agua fría a nuestros vecinos, pero ahora me explico porqué la Reina Letizia, cuando puede, se escaquea del ágape y se va a cenar con sus amigas.
¡Buen camino!


jueves, 27 de octubre de 2016

El náufrago de "La bien pagá"

Noticia en LNE 8/10/96
Isolina Cueli
Hace unos meses me encontré con el reportaje que publiqué el 6 de octubre de 1996 en La Nueva España sobre un náufrago hallado el 27 de octubre de 1954 cerca de la costa entre Ribadesella y Colunga, por los tripulantes de "La bien pagá", una embarcación pesquera del puerto de Lastres. En ese momento, y hasta hoy, me planteé la conveniencia, o no, de remover esta historia al cabo de 62 años. Pero estoy segura que en algún hogar, no sé dónde, ésta fecha del 27 de octubre es muy señalada. A una familia le falta un miembro y no saben donde está desde hace seis décadas.
Cuando se publicó la noticia en el año 1996 llegó a un universo muy reducido, el de los lectores del diario. Hoy, gracias a las redes sociales, puede ampliarse el radio de búsqueda. Nada me gustaría más que poder colaborar a poner nombre a la persona fallecida que aparece en la fotografía, hecha en Lastres en el momento que los pescadores desembarcaron el cuerpo.
Me enteré de esta desaparición de casualidad, mientras hacía otro trabajo en el Juzgado de Paz de Colunga. Fue Rubén Rodríguez Abad, titular del juzgado en esa época, quien me informó que en los archivos de la casa se encontraba la foto de un náufrago sin identificar.
Las fotos se encuentran en el Juzgado de Paz de Colunga (Isolina Cueli)
Tal día como hoy, hace 62 años, era miércoles y los pescadores de Lastres, que por la mañana habían puesto rumbo Este en busca de anchoa o sardina, volvían a casa con las redes vacías. A su regreso a puerto, a primera hora de la tarde, a la altura del monte El Arrobau, frente a la playa de Berbes (Ribadesella) avistaron el cadáver de un náufrago que flotaba en vertical y se encontraba a tres millas de la costa. El cuerpo aún estaba vestido, con sangre en la frente y en el bolso del pantalón llevaba 11 pesetas.
En su momento, recogí versiones para todos los gustos sobre los motivos que llevaron al fatal desenlace y sobre la identidad del varón recogido en el mar por los pescadores. Hoy sólo quiero constatar el hecho del hallazgo de un náufrago y buscar ayuda para identificarlo.
Os agradezco de antemano la divulgación de esta noticia, a ver si entre todos conseguimos que una familia descubra el paradero de un ser querido, desaparecido hace 62 años.


miércoles, 26 de octubre de 2016

Frutos de otoño

Isolina Cueli
Como la economía siempre levanta ampollas, en esta ocasión voy a mirar al otoño a través de los productos del campo. Dice María José, vecina de Liñero, que podría vivir de los frutos del otoño. Yo también. En Asturias, cualquiera que salga del asfalto se dará cuenta que estamos en plena recolección de las cosechas del año. Aquí se dan nueces, avellanas, castañas, higos, uvas. También es el momento de recoger el maíz, les fabes, los pimientos, los últimos tomates y las calabazas de todos los colores, formas y tamaños. Están en el punto álgido los carápanos, las manzanas y piescos.
Cesto con piescos en el mercado de Villaviciosa (I.C)
Me decía un taxista de El Bierzo (León) que si compraba castañas de su tierra debía elegir las de tamaño pequeño, que eran mejores que las grandes, más atractivas a la vista, pero con menos sabor. Le grdecí la sugerencia, pero no necesito comprar castañas de fuera, las hay en mi pueblo. De todas formas no estaba muy descaminado, porque las castañas de aquí se pierden la mayor parte debajo del árbol o se las comen los roedores y las ardillas. Supongo que también les gustarán a los jabalíes y a los osos, donde los haya.
Mientras, en los puestos callejeros de los castañeros y en muchos supermercados, nos ofrecen castañas de fuera.
Alardeamos del castaño como árbol autóctono y seguro que lo es, porque hace muchos años la castaña debía ser el alimento básico en la dieta de nuestros ancestros y de sus animales domésticos, pero los tenemos abandonados a su suerte. En Asturias, los castaños están en decadencia porque no se renuevan, porque no les hacemos ni caso y porque enferman. A pesar de todo hay testimonios reales del arraigo de éste árbol. Me vienen a la cabeza los castaños varias veces centenarios que sobreviven en Hontoria (Llanes) o el fructífero castañéu de Toroyes (Villaviciosa).
Los franceses alardean del marron glacé, que no es otra cosa que castañas con azúcar, y le sacan un impresionante valor añadido al fruto. En la zona de El Bierzo se han convertido en alumnos aventajados de los franceses y rentabilizan las castañas hasta límites insospechados. Te ofrecen, incluso, cerveza de castaña. De paso, también plantan árboles nuevos y remozan sus castañares.
En Asturias, hace más de cien años, exportábamos las avellanas por el puerto de Bilbao, hoy es un fruto cuya producción no consigue abastecer ni la demanda de los compradores que acuden al Festival de la Avellana, en Piloña. Todas las crónicas decían que se habían agotado las existencias en unas horas. Eso significa que había pocas. 
Por cierto, mis vecinos, Mariano y Raquel me comentan, muy disgustados, que en ese Festival de la Avellana les dieron gato por liebre y les vendieron avellanas de otra cosecha, que estaban vacías.
Llegaron a media mañana a Infiesto y vieron que no había donde comprar. Hasta que se percataron que una persona llevaba en un carretillo varios sacos para un puesto. Es ahí donde les engañaron. Quiero pensar que los estafadores, que vieron el negocio y fueron a buscar las avellanas viejas que guardaban en el hórreo, no eran de Piloña, pero alguien debería haber dado la voz de alarma y evitar el timo a personas que acuden a comprar de buena fe, sin plantearse que también allí les pueden engañar.
Tengo que confesar que esta semana estuve a la pía o rebusco de nueces en La Riera, por la zona de Valdediós. Iba a conocer el pueblo, pero las nueces me salían al paso y no podía dejarlas allí, a su suerte, para que las atropellara un coche. Los que somos de pueblo llevamos la recolecta en los genes.
¡Buen camino!

miércoles, 19 de octubre de 2016

Cobayas de la economía

Isolina Cueli
En Sexto de Primaria les enseñan a los niños de once años los tipos de gastos que existen y la conveniencia de hacer un presupuesto para cuadrar ingresos y gastos.
Pero esa teoría que estudian los más jóvenes, los adultos no la ponen en práctica. Mejor dicho, no se puso en práctica durante la primera década de este siglo XXI. Parecía que alguien estaba diciéndonos al oído, ¡tonto el que no se endeude!

Portada del libro de Niño-Becerra
Acabo de leer La Economía. Una Historia muy personal (Los libros del lince), escrito por el economista Santiago Niño-Becerra, que nos cuenta, de forma detallada, cómo la gente picó el anzuelo del dinero fácil; cómo nos metimos en la rueda del consumo, "el elemento perpetuador del sistema capitalista" y cómo llegamos al "despilfarro".
Aunque el libro se remonta a los anales de la historia, y el autor repite una y otra vez que lo de ahora viene de muy lejos, voy a centrarme en lo que todos vivimos.
Niño-Becerra nos recuerda que "entre 1996 y 2007 España estuvo sumida en una irrealidad que le hizo vivir en un mundo inexistente, apoyado en el euro y canalizado a través del subsector de la construcción; el motor y el endeudamiento privado". En esas mismas fechas, apunta el economista y catedrático de la Universidad Ramón Llull de Barcelona, "la deuda privada en España aumentó el 135 por ciento. Se creció mucho y muy rápidamente, pero a costa de generar una deuda gigantesca. Fueron años maravillosos de sueños y bienestar, pero financiados con crédito que en algún momento habría que pagar".
Y por si no nos habíamos enterado el autor recuerda que "aquel estado de bienestar que se implantó después de la Segunda Guerra Mundial puede darse por acabado. El individuo, en términos de ayudas, cada vez está más solo, por lo que cada vez debe ser más responsable de sí mismo".
Nos lo pueden decir más alto, pero no más claro: somos pobres y lo seremos aún más. Nos vienen tasas fiscales por todas partes, no se librarán de ellas ni los defraudadores más hábiles. La vaca -léase papá Estado- que todos tratamos de ordeñar está escosa. Los impuestos, que intentamos eludir, con todas las trampas a nuestro alcance, imitando a muchos políticos, ya no dan para más.
Si los gobernantes no fueron a clase el día que les explicaron cómo se cuadraba un presupuesto, tendríamos que ser los gobernados quienes les enseñemos a administrar la cosa pública con conciencia y con el mismo método casero que utilizan las familias para llegar a fin de mes.  Nunca se nos ocurrirí comprar langosta si sólo tenemos dinero para sardinas.
Como dice Niño-Becerra, la Economía es una Historia personal y, a diario, todos influimos en la Economía con mayúsculas. El simple hecho de comprar en una tienda o en otra, ya es economía. Cuando elegimos entre un producto local, nacional o de importación influimos en la economía.
En España seguimos sin Gobierno y metidos de lleno en un cambio de modelo económico. Sin enterarnos, somos las cobayas con las que se está experimentando una salida al atolladero en el que estamos inmersos. Un redil en el que también entramos sin enterarnos y del que no hay escapatoria. A ver a qué abismo nos llevan esta vez, mientras nos dicen que será para nuestra salvación.
¡Buen camino!

miércoles, 12 de octubre de 2016

Día Internacional de la Mujer Rural

Isolina Cueli
Ganadera en el concejo de Triacastela, Galicia. (I.C)
El próximo sábado, 15, fiesta de Santa Teresa -defensora de los derechos de la mujer- se celebra en todo el mundo el Día Internacional de la Mujer Rural, aunque la campaña de sensibilización ya se inició a principios de este mes y continúa hasta el 17, fecha del Día Internacional de Erradicación de la Pobreza, un problema endémico en el mundo en cuya solución tiene mucho que ver el trabajo de la mujer, por eso las fechas van encadenadas.
La erradicación de la pobreza es un tema repetitivo que nos debería avergonzar sólo con nombrarlo y que el mundo occidental ve como un mal menor, cuya solución se va posponiendo. Ahora se ha fijado el año 2030 para conseguir ese objetivo, que tiene en las mujeres campesinas las agentes indispensables para el desarrollo del medio rural, tanto en asuntos económicos, como ambientales y sociales.
En el mundo hay millones de familias que no tienen agua corriente en su casa y que para conseguirla necesitan horas de camino. Ese trabajo, generalmente, lo hace la mujer. Conseguir el agua, la leña o la comida suele ser cosa de la mujer, por eso en las organizaciones internacionales se las considera piezas básicas para el desarrollo.
Abrir un grifo y que salga agua sólo puede apreciarlo, en su medida, quien careció de ése servicio.
Campesina Asturiana, de Augusto Junquera
La Fundación Mujeres del Mundo (WWSF), en sus siglas en inglés, premia este año a nueve mujeres de Asia, África y América por su implicación en el desarrollo de las gentes que viven de la agricultura y la ganadería en sus respectivas comunidades. Es uno de tantos reconocimientos que se harán esta semana. Uno de los premios Princesa de Asturias 2015 se dio a la economista francesa Esther Duflo, que desarrolló un método para paliar la pobreza. Y una de las conclusiones a las que llega es que dar una vaca a quien sufre pobreza y enseñarle a cuidarla, en vez de comérsela, con el tiempo, mejora su situación económica. Es el proverbio: enseña a pescar, en vez de regalar pescado.
Hace meses colaboré en la traducción del texto de un proyecto de ayuda a un grupo de mujeres de Congo (África), financiado desde Asturias. Se trataba de ayudarlas a comprar cabras para que fuesen haciendo rebaño y sacasen estiércol como abono y, por otro, se les daba formación en corte y confección y se les proporcionaban máquinas de coser para que, a partir del aprendizaje, pudiesen ganarse la vida. A mí la letra me sonaba familiar. Hace cincuenta años, ése era el sistema de desarrollo en los pueblos del Principado, además de las clases de cocina.
En Europa, y más en concreto en Asturias, superamos la hambruna y cuando abrimos el grifo sale agua, pero quedan muchos retos por alcanzar. Tenemos un medio rural envejecido y poco atractivo para los jóvenes: hombres y mujeres, que carecen del espíritu de sacrificio de sus mayores y que están deslumbrados por la forma de vida urbana.
Estos días ha sido noticia la enóloga e investigadora asturiana Carmen Martínez, natural de Carballo, un pueblo de Cangas del Narcea, distinguida por el Centro Superior de Investigaciones Científicas por su trabajo en la recuperación de variedades de uva en peligro de extinción. Muchas de esas cepas las había visto durante su infancia en las fincas familiares. Es una mujer del medio rural, y su esfuerzo intelectual servirá para el desarrollo de áreas deprimidas. Mi felicitación por su aportación a la ciencia y al campo.


jueves, 6 de octubre de 2016

Caminos y túneles

Isolina Cueli
El desgobierno al que estamos sometidos desde hace un año repercute de forma negativa en muchos ámbitos de la vida económica, cultural y política. Para no meterme en mucha harina voy a referirme al freno que supone avanzar en ralentí en inversiones estratégicas como las comunicaciones por vía férrea. Tenemos a la puerta de casa la línea de AVE que nos comunicaría con Madrid y el resto de España, pero a efectos prácticos es como si no existiese. Nos falta el último empujón para poner en funcionamiento el túnel de la variante que asoma en Campomanes (Lena) y que nos situaría en el siglo XXI.
Camino Real de la Mesa por el puerto de San Lorenzo (Teverga).
Las montañas que nos rodean nunca fueron para Asturias motivo de aislamiento. En otras épocas las sorteábamos con caminos, como el Camino Real de la Mesa, de Grado a Somiedo, trazado con más de dos mil años y que hasta el siglo XIX fue una de las principales salidas de Asturias a la Meseta. O la Senda del Arcediano, por Amieva, documentada desde el año 973, muy transitada hasta el siglo XIX, que lleva el nombre del Arcediano Pedro Díaz de Oseja -equivalente a un vicario-, nacido en Sajambre (León) en 1583, y que ejerció el cargo en Villaviciosa desde 1621 a 1665. Ahora esas montañas las horadamos y atrochamos por los túneles. Pasadizos inimaginables para aquellas gentes que empedraron los caminos, para los carros, y que son utilizados hoy como rutas para montañeros y caminantes.
Cómo se nota que Asturias no tiene ningún peso político en Madrid y nadie vela por nuestros intereses a la hora de repartir presupuestos, cuando los hay. Hasta el arcediano de Villaviciosa barría para casa. Hace meses tuve ocasión de asistir a una conferencia en la que se explicaba cómo Pedro Díaz de Oseja enviaba a su tierra natal parte de los impuestos o diezmos que recaudaba en su jurisdicción, que abarcaba catorce concejos del área oriental de Asturias, desde Villaviciosa, Nava y Piloña a Llanes, Ribadedeva, Cabrales y Amieva. Con ese dinero se mejoró el camino de acceso a Sajambre, de gran importancia para los vecinos, hasta el punto que el tramo lleva su nombre, -aunque, cuando se enteren algunos que el arcediano era un cura, es posible que la senda se quede sin apellido-.
Hagamos votos para que en el próximo Gobierno, si es que lo hay algún día, Asturias pueda tener representación en el Consejo de Ministros. No se me ocurre ningún nombre, pero estoy segura que tenemos candidatos y candidatas que defiendan nuestros intereses, y no sólo en comunicaciones.
No estaría de más que los dirigentes de los cuatro partidos con mayor representación parlamentaria, de los que depende nuestro presente y nuestro futuro, estudiasen el trabajo que hizo en Asturias, en la legislatura de la pre-autonomía, el socialista Rafael Fernández (1913-2010). Fue capaz de formar un Gobierno con consejeros de todos los partidos de entonces: AP, UCD, PSOE y PC. Rafael, que había vivido la guerra civil junto a su suegro Belarmino Tomás y sufrido el exilio durante 37 años, me decía en una entrevista en el año 1996, que "había aprendido a no ser beligerante ni con las personas ni con las instituciones".
Espero que los de ahora no necesiten echarse al monte para aprender esa lección de tolerancia y patriotismo.
Para eso se hacen los túneles, para atajar.