miércoles, 5 de julio de 2017

El camino de Carlos I


Isolina Cueli
Hace 500 años que Carlos de Habsburgo (1500-1558) llegó a Villaviciosa por casualidad. Era un chavalín de 17 años que había nacido en Gante (Bélgica) y venía a España para ser nombrado rey por las Cortes de Castilla. El turno para acceder a la corona le correspondía a su madre, Juana de Castilla (1479-1555), reina jurada por las Cortes de Castilla y Aragón, pero la declararon loca, la encerraron en Tordesillas 46 años y con una especie de golpe de Estado colocaron en el trono a aquel adolescente extranjero, que no hablaba ni español, pero que era más fácil de mangonear por la camarilla flamenca. Con los años tuvo tiempo para demostrar que, a pesar de su religiosidad, en su Imperio no había sitio para la piedad con su madre y se negó a ponerla en libertad.
Escuchamos y leemos a diario relatos sobre la memoria histórica, pero quiénes la promocionan hoy sólo miran la Historia de reojo y apenas llegan a los principios del siglo XX, y como no se molestan en conocer más a fondo de dónde venimos, son capaces de ensalzar a Carlos I, como si hubiese sido un santo, pasando por alto todos los cadáveres que dejó a su paso. Esa memoria sí la tienen fresca en su tierra natal y nombrar a Calos V en Gante (Bélgica) es como mentar al demonio.

Villaviciosa, que ya se llamaba así hace 500 años, exprime la efeméride del desembarco en Tazones con varias iniciativas que recuerdan aquel acontecimiento y con un lema muy comprometido: "Ven a Villaviciosa y siéntete como un rey". Y la pregunta es: ¿cómo se siente un rey? Habría que preguntárselo estos días a Juan Carlos I, marginado de los actos que conmemoraban los 40 años de elecciones democráticas en España. Igual nos llevábamos una sorpresa. 
La ría, con Villaviciosa al fondo, desde el Camino Real. I.C.
Mi homenaje particular al Habsburgo con el que emparentaron los borbones años más tarde, consistió en hacer a pie, con mi amiga María José, el recorrido que presuntamente realizaron los hombres y mujeres del séquito del futuro Carlos I, desde Tazones a Villaviciosa. Es un tramo de ocho kilómetros, de dificultad baja, que arranca en El Camín de L'Atalaya, El Cantón y El Catalín, en Tazones, para seguir por Liñero, San Martín del Mar, cruzando el río Llames hacia Pentanes, Bedriñada, Peruyera y Riaño, a la entrada de Villaviciosa. Se conoce como el Camino Real y creo que va a ser marcado como ruta de senderismo. No tiene mucha pérdida, pero la señalización y la limpieza de los matorrales siempre ayuda a que la marcha sea más llevadera. Discurre por la zona alta, con vistas impresionantes, tanto del estuario, la playa de Rodiles y pueblos colindantes, en primer plano, como el Faro de Luces (Lastres), el Sueve o los Picos de Europa, en la distancia.
Busto de Carlos I en Yuste. I.C.
 Y como la figura de Carlos I de Epaña y V de Alemania es omnipresente, no en vano en sus territorios no se ponía el sol, nos lo podemos encontrar hasta en una fábrica de chocolates. En concreto en el itinerario que ofrecen a los turistas en la Maison Cailler, en el pueblo de Broc, a unos cien kilómetros de Ginebra (Suiza). Allí cuentan a los golosos del chocolate que fueron los españoles que llegaron a América quiénes introdujeron el cacao en Europa. Y, aunque no quedamos muy bien parados por el mal trato dado a los indígenas, que sí conocían el cacao y sus cualidades, no les duelen prendas en reconocernos como los pioneros en sacarle valor añadido al cacao. A Carlos I le adjudican la propuesta de endulzar la pasta de cacao para que estuviese más rica. Al final, los españoles tampoco supimos sacarle partido al chocolate y, desde hace más de un siglo, son los suizos los reyes de este producto, gracias al tesón de emprendedores con apellidos tan familiares como Cailler o Nestlé.
Los restos de Carlos I se encuentran en el monasterio de Yuste, en la comarca extremeña de La Vera, donde acabó su tenso e intenso camino vital y a donde llegan miles de visitantes cada año. Allí no fabrican chocolate de renombre, pero sí son conocidos por los excelentes productos de la huerta. El valor añadido a su economía lo da el tirón turístico que, a título póstumo, les proporciona el rey.
¡Buen camino!


miércoles, 31 de mayo de 2017

Cambio de década

Isolina Cueli
Nací en Priesca, tal día como hoy, hace sesenta años. Huelga decir que cambio de década y no puedo negar que me da mucho vértigo.
Manzano: flor de mayo. 
Acabo de entrar en la edad que te ofrecen descuentos en el cine, viajes y hoteles; que te ceden el asiento en el autobús y te haces invisible, pero a pesar de todo, no me siento ni vieja, ni mayor, ni invisible y debe ser un problema; por eso, con su permiso, utilizo estas líneas a modo de terapia.
Pasaron seis décadas y parece que fue ayer cuando hacía mis primeros viajes. Tenía tres años y me colocaban encima de los sacos terreros de la gradia, un artilugio de pinchos con el que se alisaba la tierra recién arada. Imagino que aquel ir y venir a ninguna parte, durante horas, es la base de mi inquietud, curiosidad y creatividad, y también el cimiento de mis ansias de libertad. El movimiento, aupada en aquellos sacos, un metro por encima del suelo, en vehículo descapotable, era lo más parecido a volar. Apenas conocía Villaviciosa, pero ya había viajado unos cuantos kilómetros a lomos de aquel apero diseñado hacía siglos y al paso de dos vacas que casi nunca se salían del riego, un surco marcado por muchas generaciones. Eran los años en los que el tiempo pasaba de otra manera, más lento. Los años en que los sabores eran auténticos -nunca olvidaré los bocadillos de chorizo al llegar de la escuela- y a la agricultura no hacía falta ponerle el apellido de ecológica.
Gradia que conservan Maribel y Ciano en Ordiera (Sebrayo).
A la avecilla que le gustaba volar y disfrutaba de la libertad triscando por el campo le cortaron las alas durante los siete años de internado. Fue el calvario que tuve que pasar para volver a retomar la libertad, levantar el vuelo de nuevo y marcar el surco para el viaje de mi propia vida, un camino iniciado hace sesenta años en Priesca, de la mano de Aurora y Ramón.
Los años me enseñaron que el pensamiento no debe tomar asiento, por eso mantengo la curiosidad por aprender a diario alguna cosa y celebro los cumple días. También conservo el espíritu crítico, que casi siempre es autocrítico, y, por supuesto, no me olvido de cultivar las ganas de reirme, pese a quien le pese. Sé que con la risa se acentúan las arrugas, pero esos surcos del tiempo marcados en mi rostro son el reflejo de una vida. Y si nunca fui esclava de mi físico, ni de mi imagen, a estas alturas del calendario puedo permitirme el lujo de no ocultar ni arrugas, ni canas, ni varices e ir en contra de los cánones de belleza establecidos, que arrastran a tantas personas.
Acabo de estrenar década y soy consciente que voy hacia el final de mi vida. Es el declive inevitable, pero quiero morirme de viva, o de risa, y por eso me niego a esperar sentada a que llegue la parca, aunque sí me propongo ralentizar el paso.
Son sesenta años de trabajo y sacrificios en este valle de vanidades y de lágrimas, en los que procuré no perder la empatía hacia el prójimo. Seis décadas de relativa paz en España que pasaron como un fogonazo, aunque si las miro con detenimiento, dieron para mucho. Tengo la suerte de tomar la opción que más me gusta, casi siempre distinta a la del rebaño, pero un lujo que no me canso de saborear. La experiencia me dice que para ser feliz no importa la edad, sino la conformidad, y a los sesenta no perdí la capacidad de apreciar las pequeñas cosas.
Me encanta estar sola, -llevo la soledad en el nombre- pero en las alforjas de la vida conservo un grupo de amigas y amigos que me hacen el camino más llevadero. Y, por supuesto, están los parientes, que me arropan. No se puede pedir más. Con todas y todos, y con usted que llegó hasta aquí en la lectura, comparto estos versos de Antonio Machado: "Caminante, son tus huellas/ el camino y nada más;/ caminante, no hay camino,/se hace camino al andar./ Al andar se hace camino,/ y al volver la vista atrás/ se ve la senda que nunca/ se ha de volver a pisar./ Caminante, no hay camino,/ sino estelas en la mar."
¡Ultreia!

miércoles, 3 de mayo de 2017

Ahora les toca a les patates

Isolina Cueli
Competición de burros al final de la jornada. (I.C)
En Priesca, cada verano, nada más terminar la faena de la hierba, sabíamos que tocaba cosechar les patates en El Carbonéu. También tocaban las de los vecinos que habían venido a ayudarnos. Con tierra hasta las orejas y la columna curvada, era un aliciente y una fiesta que se remataba con un pulso de fuerza entre el burro de los pitusos y nuestra burra. Había cantidad de patatas de dos colores: las blancas y las rojas de riñón. Salían patatas para comer,-el alimento base-, para vender y regalar, para los cerdos o las gallinas y las mejores, seleccionadas, se guardaban para sembrar al año siguiente. Y, precisamente, en este acopio de patatas de siembra que hacían antes y que la comodidad de ahora nos lleva a comprarlas en el almacén, está el problema de las enfermedades. Entonces, para regenerarlas, se intercambiaban con el vecino, ahora las regeneramos con los vecinos del País Vasco, Francia, Bélgica o Turquía y eso queda muy fuera de mano.
Patatas caseras, de siembra. (I.C)
El caso de Priesca se puede extrapolar a todos los pueblos de Asturias, en los que había, como mínimo, dos cosechas: las tempranas, de abril y mayo, y las del año, para agosto.
Los políticos de finales del siglo XX bautizaron Asturias como el paraíso natural pensando en los turistas. Y sí, entonces había un paraíso, porque teníamos miles de jardineros que cultivaban y cuidaban a diario ese paraíso. Me refiero a los agricultores y ganaderos que se dejaban las espaldas en el trabajo de sol a sol. Mientras, otros, en los despachos, con mucho esfuerzo y tesón, consiguieron acabar con el medio rural y hoy el paraíso es un gran matorral, salvo contadas excepciones.
Y en esas excepciones están las pequeñas huertas, la mayor parte para consumo doméstico, que aún se mantienen, gracias a los románticos de la fesoria que disfrutan con sus cultivos. Uno de esos cultivos, a pequeña escala, era la patata y ahora también la están demonizando y acabarán con ella y con la paciencia de la gente de los pueblos. El colmo que les faltaba es tener que pedir permiso para sembrar patates. No alcanzo a ver el trasfondo de este intervencionismo de los poderes fácticos. Creo que ni los propios políticos de ahora deben saber a dónde nos lleva este lío de la enfermedad de les patates. No sé si saben que éste tubérculo y quiénes lo cultivan, conviven hace muchos años con el escarabajo de la patata. Y el buen hacer de los cultivadores consiguió sacar adelante unas cosechas de primera. Ahora se acaba de descubrir una enfermedad nueva (aunque ya existe hace años) y como soy de pueblo, y desconfiada, no me puedo creer que estemos ante un problema inocente. No voy a hablar de conspiración, pero sí de tomadura de pelo.
Gracias a la tierra y el clima de Asturias, podíamos ser una potencia en producción de patatas de primera calidad, pero nos permitimos el lujo de importarlas y son como remolachas -cuando compre patatas pregunte de dónde vienen-. Ni los cocineros le dan el lugar que se merece la patata cultivada en Asturias. Quien haya probado una patata asturiana notará la diferencia sobre el resto y, aunque sea en pequeñas cantidades y casi por casualidad, aún se pueden encontrar en tiendas de agricultura ecológica, salvo que una mano negra quiera que dejemos de cultivar las patatas de aquí y tengamos que volver a comprarlas en América, de donde llegaron hace casi 500 años.
Acabamos de enterarnos que en Estados Unidos se van a plantar pomaradas de variedades asturianas de manzana de sidra. Eso sí, las tuvieron cinco años en cuarentena antes de darlas de paso, para asegurarse que no les contagiábamos ninguna plaga. Algunos lagareros pusieron el grito en el cielo. No quiero pensar que dentro de unos años tengamos que importar la manzana de sidra de Michigan (USA). Con la manzana de mesa ya pasó. Recuerdo que en los setenta, en Priesca, se cogían a mano miles de kilos de manzana de mesa -mingán y reinetas- que se presentaban en cajas de madera, con una cama de hierba o paja, y se vendían por camiones a compradores de Lérida. A la vuelta de muy pocos años, y casi sin avisar, los de Lérida empezaron a mandarnos toneladas de manzanas golden, y hasta hoy. Entre tanto, la de mingán, desapareció.
¡Buen camino!

lunes, 24 de abril de 2017

María Zambrano, paso a paso

Dedicatoria del Libro Claros del Bosque. (I.C)
Acabo de ver que Google le dedica su portada a María Zambrano (1904-1991) y me quiero sumar a los reconocimientos que va cosechando, paso a paso. Aunque su juventud  y madurez fueron duros, por tener que abrirse camino como pensadora en un mundo acotado por los hombres, además de los años de exilio en la postguerra y de las tribulaciones sentimentales y familiares, María consiguió un importante reconocimiento en los últimos años de su vida, con los premios Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades, en el año 1981, y el Cervantes, en 1988.
En su libro Claros del Bosque, dedicado a su hermana Araceli, se puede leer: "Y queda la nada y el vacío que el claro del bosque da como respuesta a lo que se busca. Mas si nada se busca, la ofrenda será imprevisible, ilimitada". Y María, que no buscó laureles en vida, a pesar de todas las penurias económicas que sufrió y que superó gracias a la ayuda de muchos amigos, va recuperando poco a poco, paso a paso, esa ofrenda imprevisible e ilimitada. Y gestos como el de Google de estos días son la forma de mantener viva su memoria y su obra.
Tuve la suerte de cuidar a María Zambrano los tres últimos meses del año 1981. Su primo Mariano, que la acompañaba en la avenida de Secheron, en Ginebra, estaba ingresado en un hospital y necesitaban una persona para sustituirle. Bernardino Fernández, presidente del Centro Asturiano de Ginebra, pensó en aquella periodista, de prácticas en La Nueva España, que le había pedido trabajo en el verano. Ya había empezado el curso, pero en menos de veinticuatro horas llegué a la estación de tren de Ginebra donde me esperaban, además de Bernardino, el poeta José Ángel Valente (1929-2000), albacea de María, y su primo Rafael Tomero Alarcón, hermano de Mariano. Tenía 24 años y cuando me explicaron lo que debía conseguir de María era para echar a correr, pero me quedé y afronté el reto. Nunca me arrepentí. Había recibido la consigna de ser estricta con ella e imponerle disciplina para comer, para escribir y para caminar o dejar de fumar, entre otras muchas cosas. Creo que no conseguí ni la mitad de los objetivos, pero siempre me quedó la satisfacción de haberlo intentado. Unas veces me tocó ser estricta, otras cedía a sus caprichos, y así fuimos caminando durante tres meses, paso a paso. ¿Quién era yo para imponer nada a María Zambrano? Pero había adquirido ese compromiso, así que fui dando una de cal y otra de arena. Siempre creí que no le gustaba la comida que le hacía, pero cuando, años más tarde, la visité en Madrid, se acordaba de mis croquetas. ¡Toda una sorpresa!
Acababan de concederle en Asturias el Premio de Comunicación y Humanidades, el premio Ullán, como ella le llamaba, en referencia a su amigo José Miguel Ullán (1944-2009), al que le suponía alguna mediación en ése reconocimiento y estaba emocionada de que en España apreciasen su trabajo intelectual. Sería el primero de una larga lista de homenajes. Además, el Centro Asturiano medió para que la nombrasen hija adoptiva de Asturias, una tierra que había conocido con La Barraca y de su amistad con Pedro Caravia (1902-1984), profesor de Filosofía y crítico de Arte.
María Zambrano vivió casi todo el siglo XX y contribuyó, con otras muchas mujeres, a poner los cimientos de los Derechos que disfrutamos hoy, entre ellos el derecho al voto.
Fue en la Navidad del 81 cuando me despedí de ella con un ramo de rosas rojas y amarillas. Nada más verlas se echó a llorar. Tenía en su mano, en forma de rosa, los colores de la bandera de su país, al que no regresaba desde hacía cuarenta años. No eran los colores de la República que había defendido, pero eran los colores de la bandera constitucional de la España democrática, que daba los primeros pasos y en la que tenía puestas sus esperanzas.
Gracias al buen hacer de sus amigos, consiguió volver a España, antes de su muerte en 1991.
Espero y deseo que aún le queden a María Zambrano muchas más citas y reconocimientos a su obra.
Yo recordaré siempre aquellas noches frente a la luna llena, con el lago Leman en primer plano, o los momentos en los que se quedaba ensimismada ante la llama de su mechero.
¡Buen camino!

miércoles, 5 de abril de 2017

Ella es...poesía

Dolores Sánchez, La Galana. (I.C)
Isolina Cueli
Trabajó en el campo, cocinó, crió hijos, amó, cosió, bordó, cantó. Hizo todo eso, pero Dolores Sánchez "La Galana", (Piñeres de Pría. Llanes, 1937) tiene un plus que la distingue del resto desde que era muy pequeña: es una rara avis que le gusta mucho leer y escribir poesía y, esa afición en el ambiente rural, incluso en el urbano, choca bastante.
Acaba de cumplir 80 años y recita poesías de memoria, tanto las propias, como las de sus admirados Rosalía de Castro, Machado, Amado Nervo, Rubén Darío o Bécker, por poner unos pocos ejemplos. A todos los tiene en su mesita de noche y son su fiel compañía, junto a sus gatos.
En su pueblo la llamaron durante años la periodista, porque publicaba su creación en los periódicos que tenía más a mano: El Fielato y El Oriente. Es posible que hoy ya se la conozca por la poetisa que más y mejor cantó a Piñeres de Pría, pues no todos los pueblos tienen esa suerte.
Las faenas del campo, las fuentes de Pría, los bufones, las flores, las frutas o las golondrinas le sirven de inspiración y, a la vez, se convierten en una crónica del ambiente campesino.
Vive en su mundo lírico y onírico, con la poesía rondándole la cabeza a todas horas, y apenas repara en el mundo real que la rodea. Sus admiradas flores naturales, esas que repartió y regaló a tanta gente, se mezclan ahora con las de plástico. Los periódicos sirven de cama para sus gatos, la principal compañía de esta mujer sola y solitaria, no sé si por obligación o por elección.
Vive su soledad en una esquina de Piñeres. De vez en cuando le ayuda una familia rumana, amiga. La compra se la lleva el taxista de Nueva o los dueños de la tienda.
No disfruta del servicio de ayuda que prestan los municipios a personas mayores. Me contó que hace tiempo la visitó una señora del Ayuntamiento, le criticó que tuviera mucha ropa almacenada y tantos libros apilados, y no volvió. No sé si ésa descripción se ajusta a los hechos, pero sí sé lo que yo vi, sin pasar del patio de su casa, donde me encontré una mujer vital, con gana de conversación y mente ágil, que alberga un poso de tristeza, desbordada, a sus años, por la cruda y prosaica realidad del día a día. Puede suceder que la cabeza no vaya en consonancia con las piernas. Y la cabeza de Dolores vuela, pero sus piernas, apenas le dan para moverse de casa a la antojana y sentarse al sol en la pequeña silla de playa que le repararon sus amigos rumanos.
No conoció a su padre, que nunca llegó a casarse con su madre, pero lo lleva en el sobrenombre, "La Galana", tomado del apellido Galán de su progenitor, asesinado en agosto de 1936, pocos meses antes de su nacimiento. Una vida de novela que Dolores convierte en poesía. Sus versos le sirvieron para fabular la realidad y sobrevolar o levitar por los caminos empedrados -ahora asfaltados- de Piñeres de Pría, y así, evadirse del trabajo duro y rudo del campo y de los desaires e incomprensiones que sufrió por su forma de ser y de estar.
El Ayuntamiento de Llanes le organizó hace un mes un homenaje en una fría noche de invierno al que Dolores no pudo asistir. No eran horas para una octogenaria, delicada de salud.
No estaría mal que la Casa de Cultura, a la que Dolores llevó tantas flores, durante tantos años, pagando el taxi, le devolviese el detalle con otro homenaje íntimo en Piñeres de Pría, eso sí, en una soleada tarde primaveral. Para ello confío en el buen hacer de Higinio del Río. Sólo se necesita adornar con flores la antojana y regalarle una silla que resista la intemperie, en la que pueda disfrutar del sol. La poesía ya la pone ella, porque ella es... poesía.
¡Buen camino!

(Aprovecho para recordar a mi tía Anita (1920-2017). No era poetisa, pero recitaba muchos versos de memoria, como ésta Décima, cuyo autor desconozco, y que está de rabiosa actualidad: 
El mundo está caducante,                   en escándalo la plebe,
prevaricada la gente,                          no se paga a quien se debe,
los delitos en creciente,                       lo sagrado está ofendido,
las virtudes en menguante,                 en fin, todo está perdido.                    
la vanidad muy pujante,                     ¡Hete aquí, porqué no llueve!
                                                         


miércoles, 8 de marzo de 2017

Estrategia portuaria en El Puntal

Isolina Cueli
El título de esta columna suena a ingeniería de Caminos, Canales y Puertos y eso es lo que tendríamos que ser todos los ciudadanos de a pie, o la ciudadanía, como nos llaman los políticos, para entender muchas de las obras que nos planifican a tontas y a locas y que se pagan con nuestros impuestos, sin que rechistemos, bien porque no nos enteramos, o porque no queremos enterarnos.
Estos días estuvo sometido a información pública del documento de aprobación inicial del Plan Territorial Especial para la Estrategia Integrada de Gestión Portuaria Litoral del Principado de Asturias (EIGPLA), elaborado por una empresa de tierras adentro, en concreto de León. Tanto nombre y tanta sigla lo único que viene a decir es que les parece poco con la machada que hicieron en El Musel (Gijón), y ahora quieren seguir llenando de hormigón el resto de la costa asturiana a base de ampliar puertos deportivos. Todo ello saltándose la Ley de Costas que obligan a cumplir de manera férrea al resto de los mortales.
Al fondo, sin agua en marea baja, área para la ampliación del puerto. (Isolina)
Me voy a detener en lo que supone ese Proyecto de ámbito regional, para el concejo de Villaviciosa, en concreto para el puerto de El Puntal, considerado un puerto refugio, que en la actualidad tiene menos de 200 amarres, a los que quieren añadir 396 más, osea el doble de los que hay ahora (qué casualidad, que el macro proyecto de urbanización que se quería hacer en Liñero, muy cerca de allí, también era de 396 casas).
Cualquiera con un mediano sentido de las proporciones puede comprobar, a simple vista, que esos amarres no caben en El Puntal. Y para llenar de pantalanes el espacio que queda libre ahora en el puerto habría que dragar más de tres metros de profundidad, porque en marea baja esa zona se queda en seco. Si la bajamar es grande, incluso algunos de los barcos que tienen amarre se quedan varados.
Llama la atención que no dejen colocar un pantalán móvil en la dársena para comunicar por lancha El Puntal con la zona de Rodiles, y que es un clamor popular. A ese gesto tan sencillo y tan barato no son capaces de darle el visto bueno para que se ponga en marcha. Imagino que no interesa por barato y sencillo. Si se tratase de poner un puente, de millones de euros, aunque no sirva para nada, seguro que se apuntaban unos cuantos: los del anteproyecto, los del proyecto, los de la contrata, los de la obra, los de la comisión.
Algo parecido sucede con la ampliación del puerto de El Puntal. Puede que se necesiten algunos amarres nuevos en ese puerto, pero en ningún caso hacen falta 396. Una vez más se aplica aquello de: burro grande, ande o no ande. Lo de administrar el bien público de forma responsable, es otra historia. Y como los paganos, que somos todos nosotros, nos callamos, o nos sonreímos, pues todos encantados.
El consuelo es que esta fantasía de ricos no se hará nunca, porque no sé de dónde van a sacar el dinero. Y si finalmente lo encuentran en Europa, después del gol que les colaron con El Musel, ya me atrevo a decir que Europa es tonta.
Cómo será la fantasía, que en el proyecto famoso no se habla de la ampliación del aparcamiento en tierra, un servicio elemental, porque esos 396 nuevos usuarios tendrán que llegar en coche y allí, en temporada de verano, tampoco hay sitio, como saben muy bien las personas que frecuentan El Puntal.
Los propietarios de las lanchas con amarre en esa zona podrían enumerar las necesidades del puerto.y gratis, sin falta de encargarlo a ninguna consultora. Y saben muy bien lo que les hace falta, empezando por una grúa y un surtidor de combustible -creo que ya vienen de camino-. O rellenas el depósito con garrafa, o te vas a repostar al puerto más próximo.
Otra obra urgente es la reparación de los muros de contención de la dársena y el puerto, que están argayando, y para comprobarlo, tampoco se necesita de ningún experto, y menos de secano, salta a la vista.
¡Buen camino!

viernes, 24 de febrero de 2017

Rosalía de Castro, 180 años

Isolina Cueli
Rosalía de Castro nació el 24 de febrero de 1837, una efeméride que me encanta traer a las páginas de este blog.
Había estudiado a Rosalía, había leído alguno de sus poemas y me sabía de memoria otros que sirvieron de letra para varias canciones, pero hasta fechas recientes no había reparado con detalle en su persona, su personalidad y su obra.
A pesar de todos los contratiempos y de todas las zancadillas, tuvo el valor de escribir y de publicar en una época que las mujeres casi no tenían derecho ni a pensar. Además tuvo la osadía de escribir en gallego, una lengua inculta hasta entonces. Imagino que por eso la dejaron publicar, porque imaginaban que su trabajo en gallego no tendría mucho recorrido. Afortunadamente, también en esto fue una adelantada a su tiempo.
 Rosalía nos dejó una maravillosa crónica de su tierra, y por extensión de España, tanto en verso como en prosa. La Galicia rural y pesquera; la de los jornaleros y de los arrieros; la de los emigrantes y los huérfanos. La Galicia de las viudas de vivos y muertos; del saudade y la morriña. La Galicia verde y azul de los valles y el mar; de las flores y las hojas; de los ríos, fuentes y regatos; cementerios y romerías; del llanto y la gaita.
También impresiona leer a la Rosalía, crítica con el trato y la explotación que sufrían los jornaleros gallegos en el resto de España.
Por todo eso, y por mucho más, le dedico una de mis camelias, la rosa de invierno que tanto abunda en su Galicia natal y también en Padrón, en los jardines de su Casa-Museo.
¡Buen camino!

miércoles, 1 de febrero de 2017

Papa pobre ¡pobre Papa!

Isolina Cueli
El Papa Francisco y Nicolás Castellanos en el encuentro, en Roma. (I.C)
Hace una semana asistí en Roma a la Audiencia General del Papa Francisco en la Sala Pablo VI, un espacio en el que había más de cinco mil personas. Varios cientos tuvieron la ocasión de darle la mano al Papa, los miles restantes se conformaron con mirar.
El 13/03/ 2013, con motivo de su toma de posesión como Pontífice, escribí el artículo Francisco, ¡no nos falles! en el que hacía votos para que no le temblara el pulso a la hora de imponer austeridad en el pequeño Estado Vaticano, y de paso, en toda la Iglesia; y que no le temblara la voz para expulsar del templo a los fariseos, aduladores y oportunistas.
Cuatro años después, y por lo visto allí estos días, creo que no pudo avanzar mucho. Llegó a Roma un cardenal que abanderaba la causa de los pobres y luchaba por ella, de acuerdo con las consignas del Concilio Vaticano II y la reunión de 2007 en Aparecida (Brasil). Pero ese cardenal que hacía gala de pobreza, que la practicaba, tuvo que meterse en el engranaje del Vaticano y no le queda más remedio que ser una máquina de hacer dinero. Por mucho que no viva en Palacio, que haya elegido una modesta residencia para pernoctar, uno de sus trabajos son las maratonianas audiencias, que no dejan de ser un montaje publicitario y un dispendio del que el jesuita Bergoglio huyó toda su vida.
Es grato recordar el gesto de aquel cardenal argentino que para el acto de su toma de posesión en Roma pidió a los feligreses que deseaban asistir para acompañarlo, que entregaran el dinero del viaje a una causa benéfica en favor de los pobres. Si ahora, como Papa, y máxima autoridad de la Iglesia, se le ocurriese pedir a los miles de fieles, presentes en sus audiencias, que se queden en sus casas y entreguen a los pobres el dinero del desplazamiento y todos los gastos que conlleva, estoy segura que la Curia pontificia lo excomulgaría.
¡Pobre Papa!, que no le gusta ver la televisión y tiene que estar tantas horas haciendo televisión con sus misas, audiencias o viajes. De hecho, no la ve desde hace veinticinco años. Hizo una promesa y la cumple a rajatabla. No estaría mal que el Papa que se abstiene de sentarse delante de la pantalla, recomendara cada día a sus fieles que no vean la televisión, o que la vean menos y caminen más; que hablen más entre ellos o que lean el periódico. No debe decirlo, porque el Vaticano produce muchas horas de televisión y si nadie la ve, como es su caso, sería otra ruina.
En la audiencia de la última semana el Papa Francisco recibió al obispo emérito de Palencia y misionero en Bolivia, Nicolás Castellanos Franco (Mansilla del Páramo, León, 1935), con motivo de los veinticinco años de su llegada a tierras americanas.
Castellanos, ferviente seguidor del Concilio Vaticano II, también optó por los pobres hace tiempo y, como buen comunicador que es, expone muy bien las necesidades del barrio de Santa Cruz de la Sierra, conocido como Plan 3000, donde desarrolló el Proyecto Hombres Nuevos, y no le faltan seguidores que apoyan su causa, bien como voluntarios sobre el terreno, o con donativos.
Imagino que, tanto el Papa Francisco, como Nicolás Castellanos, habrán pensado en algún momento de la Audiencia del pasado miércoles, todo lo que se podía hacer en favor de lo pobres con los millones de euros que se gastaron las más de cinco mil personas, procedentes de todo el mundo, que estaban presentes en el acto, entre ellas el actor americano, Arnold Schwarzenegger, o Don Adolfo, antiguo párroco de Villaviciosa, por poner dos ejemplos bien dispares. Yo no pude evitar hacer un cálculo a lo pobre y, con una media de mil euros por persona, la cuenta es fácil.
El Papa, que acaba de cumplir 80 años y Nicolás Castellanos, que llegará a los 82 el próximo 18 de febrero, son dos venerables octogenarios, con salud, que siguen a pie de obra para apoyar sus respectivas causas. El Papa lo hace desde el Vaticano y Castellanos en su querida Bolivia.
A Nicolás le deseo, igual que al Papa Francisco en su día, que no le tiemblen el pulso ni la voz a la hora de predicar austeridad y de ahuyentar, si los hubiere, a fariseos, aduladores y oportunistas.
¡Buen camino!



miércoles, 4 de enero de 2017

2017, año Diez

Isolina Cueli
Si sumamos todos los dígitos del año 2017 nos da Diez. Pues esos son mis deseos para este año que acabamos de estrenar: un sobresaliente en todo y para todas y todos. Ya sé que es difícil, pero por pedir que no quede. Por eso estos deseos, con la mejor nota posible, son extensivos a todo el mundo y a todas las personas de bien. Deseos de Salud y Paz interior y exterior. Con estos dos ingredientes y ganas de trabajar, los demás deseos vienen solos.
Brindo por aquellos que siempre ven la botella medio llena; los que llevan el sufrimiento con optimismo y resignación; los que son capaces de poner la otra mejilla; quienes tienen paciencia hasta para regalar; y brindo por todos los que son capaces de dar, sin esperar nada a cambio.
Como estamos en la era de la ecología, del cambio climático y en momentos críticos para nuestro planeta Tierra, mis mejores deseos para los que no derrochan el agua; no desperdician los alimentos, ya que mucha gente pasa hambre y necesidad; para los que saben caminar y prescindir del coche; para quienes consiguen apreciar un paisaje en la naturaleza; para los que son conscientes de que un árbol es un pulmón de nuestro pequeño universo, y si se corta uno, deberíamos reponer otro.
Y como la vida material y ecológica se queda coja sin la amistad y el amor, que conforman la parte sentimental: mis mejores deseos para los que saben apreciar la amistad; para los que van de frente, sin doblez, de acuerdo con la doctrina de San Agustín que decía que vale más un enemigo en frente, que un adulador al lado; para los que tienen la suerte de vivir el amor sin muchos sobresaltos; y mis mejores deseos de fuerza y coraje para las mujeres que se ven envueltas en una red de falso amor, que puede costarles la vida, y no son capaces de desenredarse.
Desear trabajo para todos suena muy raro, pero sí deseo que los jóvenes y menos jóvenes tengan valor para adelantarse al futuro e inventarse un trabajo, para crear su propio modus vivendi. Pero acto seguido tendría que pedir sentido común para los políticos -esos seres que, salvo raras excepciones, siempre vivieron del erario público y no saben lo que es trabajar por cuenta propia-. A ellos que se les llena la boca con recetas para encontrar trabajo, les sugeriría que intenten hacerse autónomos por una vez en su vida. En ese momento de empatía comprobarían en carne propia todas las zancadillas burocráticas que se les ponen a diario a miles de autónomos que sólo piensan en trabajar y en ganarse la vida dignamente.
Mis mejores deseos para el 2017 incluyen también a los de la mala leche; las malas intenciones; las envidias; las confabulaciones; los aduladores; los falsos y demás gentes que no puede soportar el bien ajeno. Espero que este año 2017, año Diez, les haga ver que también se puede vivir deseando suerte a los demás y alegrándose de ello.
A modo de conclusión, vuelvo a tomar palabras de San Agustín, para aconsejarles a todos y todas que este año se permitan hacer una locura.
¡Buen camino!


domingo, 25 de diciembre de 2016

Santos inocentes en Bolivia

Isolina Cueli
En esta columna no se va a encontrar ninguna inocentada, aunque sea el Día de los Santos Inocentes. Sí me voy a referir a los niños inocentes que se mueren a diario en todo el mundo, víctimas de enfermedades evitables, o de violencia familiar, o bien atrapados en conflictos bélicos, esas guerras de todos los días que arman los adultos de forma inconsciente.
Quiero acotar más el espacio y dedicarle estas líneas a los miles de niños bolivianos que se mueren cada año por problemas, como una simple diarrea, que en otra parte se habrían curado.
Acabo de vivir un mes como voluntaria en el Proyecto Hombres Nuevos, en Santa Cruz de la Sierra (Bolivia) y comprobé cómo la ayuda de cooperación puede salvar vidas. Además tuve la suerte de poder prestarle mis brazos y mis piernas a Poldo Recamal, vecino de Villaviciosa, que por motivos de salud no pudo viajar, y que es gran entusiasta del proyecto de cooperación que desarrolla en esta zona de América, Nicolás Castellanos, obispo emérito de Palencia.
Poldo, sé que tú tienes mucha ilusión por realizar trabajos de cooperación con niños. En Bolivia hice un poco de todo y sé que también te habría interesado a tí. Coincidí con los hijos de Teodora, de 46 años, asesinada a principios de diciembre, junto a su sobrino Luis, de 11 años. Acompañaba a Nicolás Castellanos a la misa que dice cada sábado en el pueblo de Jorori, a las afueras de Santa Cruz de la Sierra. Le comunicaron el suceso y que la gente no vendría a la iglesia. Sobre la marcha, la misa se convirtió en velorio en la casa de los fallecidos. Esos niños y sus vecinos, unos 150, también acudieron el día de Nochebuena a recoger los regalos de la parroquia. Es posible que ese haya sido su único juguete en estas fechas. Sus caras lo decían todo.
Me tocó conocer a José Andrés, un niño de 12 años, que lleva la silla de ruedas de su madre, con polio desde niña. Necesitaba una silla y se la facilitaron en el Hospital del Proyecto Hombres Nuevos.
También conocí a María Selva, Diego o Elizabeth, jóvenes del centro Acción Médica (Ame) Bolivia, dirigido por el médico rumano Gheorghe Micoti, que ayuda a personas con problemas psíquicos y con movilidad física, que han sido abandonadas por sus familias. Este ha sido uno de los momentos más emotivos y duros de todo el mes en Bolivia y que a tí, Poldo, te habría gustado vivir. Es difícil explicar con palabras el cariño que recibes de unas personas que acaban de conocerte.
Estos y otros muchos, entre ellos los miles de niños trabajadores que aún se ven por las calles, son los verdaderos santos inocentes del mundo en que vivimos, personalizados también en los menores que se ven envueltos en la guerra de Siria y en las otras guerras solapadas que, además, afectan a los países más pobres.
¡Buen camino!

miércoles, 21 de diciembre de 2016

Mujeres que piensan

Isolina Cueli
Acabo de asistir en Santiago de Chile a un congreso de mujeres periodistas y escritoras y de escuchar el largo camino que nos queda por recorrer para que una mujer tenga el mismo reconocimiento y las mismas oportunidades que un hombre a la hora de publicar, de dirigir una empresa periodística, de opinar, o de cobrar el mismo salario a igual rendimiento.
Y no me olvido que hace medio siglo las cosas estaban muchísimo peor, aunque con excepciones
como la de la escritora asturiana Marta Portal (Nava 1930-Madrid 2016), premio Planeta en el año
1966, toda una proeza si tenemos en cuenta que hace cincuenta años en España las mujeres
escritoras eran una inmensa minoría oculta y ocultada y en Asturias aún más, con el permiso de
Dolores Medio (Oviedo, 1911-1996) o María Xosefa Canellada (Piloña 1913-1995).
Marta Portal -fui alumna suya en clases de Literatura, en la Complutense- me descubrió la
escritura latinoamericana y a Juan Rulfo, que era su autor de cabecera, pero curiosamente, creo que
no había muchas autoras femeninas en su repertorio de clase. Allí también se veía el vacío que
sufrían las mujeres en los libros de texto.
En mi ponencia en el congreso de periodistas y escritoras recordé el trabajo de autoras españolas del siglo XIX como Emilia Pardo Bazán o Rosalía de Castro, cuyo éxito y reconocimiento les llegó a título
póstumo. La sociedad decimonónica era un coto cerrado masculino y los hombres no estaban
dispuestos a ceder ninguna ventaja a las mujeres. Aún se escucha el eco de las palabras que
Marcelino Menéndez Pelayo le dedicó a Emilia Pardo Bazán: "Literata fea con peligro de volverse
librepensadora". No podía atacarla por su obra y la menospreciaba por su físico.
En el fondo, el miedo que tenían los hombres de entonces y, no sé si los de ahora, era que las
mujeres pensasen, que tuviesen opinión y que la expresasen. Aquellas que lo hacían no eran bien
vistas.
Es grata la noticia de que el Gobierno de Asturias va a empezar a dar ejemplo y tratará de
equiparar el salario del funcionariado. A igual trabajo o igual cargo, ganarán lo mismo hombres
que mujeres. Aunque parezca mentira, en este momento no ganan lo mismo. Es un pequeño
ejemplo del camino que nos queda por recorrer.
El Fielato, periódico local en papel y global en internet, es uno de los medios con más presencia de
mujeres en las columnas de opinión. Y eso también es raro. En el número del 5 de octubre, se
producía un hecho insólito: aprovechando unas vacaciones de Borja, las tres firmas de ésta página
Tres eran femeninas: Susana Peruyera desde París; Marije Amieva que anda a caballo entre
Asturias y Londres y una servidora, a pie de caleya en mi particular Macondo.
Las mujeres sabemos que no nos van a regalar nada, pero con el espíritu de sacrificio y de
superación que nos caracteriza seguiremos arrimando el hombro para facilitar el camino de otras
generaciones y seguiremos dando ejemplo, como antes lo dieron por nosotras.
Como decía la escritora chilena Gabriela Mistral: Donde haya un árbol que plantar, plántalo tú./
Donde haya un error que enmendar, enmiéndalo tú./ Donde haya un esfuerzo que todos esquivan, hazlo tú./ Se tú él (la) que aparta la piedra del camino.

¡Buen camino!

martes, 20 de diciembre de 2016

Ordenación diaconal en la prisión de Sucre (Bolivia)

Milton Cruz, hermano de la orden de los Trinitarios, se ordenó como diácono el pasado fin de semana en la prisión de Sucre (Bolivia), de la que es capellán.
No se permitió el acceso de cámaras de fotos. Las que adjunto fueron hechas por un funcionario del recinto penitenciario.
El acto, al que asistieron 150 reclusos, tuvo lugar en el patio del módulo Cuatro, y estuvo presidido por monseñor Walter Pérez, obispo jubilado y por Nicolás Castellanos, obispo emérito de Palencia y misionero en Bolivia desde hace 25 años.
Milton Cruz recibe el abrazo de su madre
Milton Cruz, de 50 años, estudió Me
dicina en Sucre. A los 25 años ingresó en la orden Trinitaria. Estudió Teología en España.
La orden Trinitaria centra su apostolado en el apoyo a los reclusos, de acuerdo con el mensaje cristiano de liberar a los cautivos.
 Ordenación del hermano Milton Cruz en la prisión de Sucre

miércoles, 14 de diciembre de 2016

La desaparición de las cajeras

Isolina Cueli
Me encanta conducir coches, tractores, motos, bicicletas, lanchas o pilotar avionetas, vamos, todo lo que se mueva, pero les tengo pavor a las máquinas modernas: los ordenadores, los móviles, los cajeros del banco, el dispensador automático de la gasolinera o el de pagar los peajes.
Soy de las que va a la ventanilla del banco y de las que evita la gasolinera con autoservicio, pero sé que a esos lujos les quedan dos telediarios y en nada tendré que enfrentarme a las maquinitas, sí, o sí.
La última sorpresa la llevé hace poco en Londres. De un viaje para otro habían desaparecido las cajeras de los supermercados. Donde había una batería de veinte cajas quedaba una, testimonial, para los inútiles como yo. En las demás, cada cliente pasa el código de barras de su compra por el detector y paga el importe. Hace el trabajo que antes realizaba una persona, hombre o mujer, aunque no sé porqué, ese trabajo siempre se adjudica a mujeres.
En España, y en concreto en Asturias, ya se ve venir la maniobra. Acabo de darme cuenta que en varios supermercados ya hay máquinas en las que el usuario lo hace todo. En otros, aún son los empleados los que pasan los productos, pero se ve que el artilugio está diseñado para que el día menos pensado nos digan que debemos ponernos manos a la obra y hacer la caja.
Que no cunda el pánico, no sólo desaparecerán los puestos de trabajo de las cajas, sino muchos más, como los de los bancos, y aparecerán otros nuevos que ni imaginamos.
Sin darnos cuenta nos hacemos, o nos hacen, cada día más dependientes de las pantallas. Y lo que es más grave, sin percatarnos, serán esas máquinas las que nos digan lo que tenemos que hacer. Máquinas dirigidas por humanos avanzados que mandarán a la masa, entre la que me encuentro. No sé si me tocará verlo, pero al paso que vamos, llegará antes de lo que pensamos. Y a ese monstruo lo estamos alimentando nosotros cada día, también sin enterarnos, o sin querer enterarnos. Le damos todo tipo de información. Yo, que interactúo poco, creo que me paso en la exposición, no digamos las personas que dejan hasta su ADN. Eso es oro molido para el ojo que nos mira desde la nube, y no es precisamente el Espíritu Santo. Es un ojo más terrenal y la nube es un gran almacén de datos, a base de algoritmos, al que no se le escapa ni la hora a la que vamos al baño.
Que no las entienda, no significa que esté en contra de las maquinitas, pues reconozco que, bien utilizadas, son muy útiles en áreas como la sanidad o la seguridad. El pasado fin de semana descubrí el GPS de mi teléfono móvil. Era la primera vez que utilizaba ese servicio y me quedé impresionada. Aún no salí de mi asombro. Pero todas esas ventajas tienen un peaje que nos puede salir muy caro en el momento que les demos tanto poder a todas las pantallas que no podamos vivir sin ellas.
Y el grito en el cielo no lo pongo yo, lo hace una persona mucho más cualificada e informada, me refiero al pensador israelí Yuval Noah Harari (1976). En su libro Homo Deus (Debate) dice que si seguimos dejando a las empresas multinacionales y a los mercados que tomen las grandes decisiones por nosotros, se formará una clase especial de humanos, supercualificados en inteligencia artificial, que serán los que nos lleven a los demás como corderos. No nos dejarán ni pensar.
No sé si será el mundo feliz del que hablaba Aldoux Huxley, pero si será el mundo de los humanos-autómatas, a los que les extirparon el libre albedrío. Y eso será nuestra autodestrucción.
Hay gente que me dice que soy muy negativa cuando escribo, y creo que van a tener razón.
¡Buen camino!


miércoles, 7 de diciembre de 2016

El porcellino de La Toscana

Isolina Cueli
En Florencia hay una escultura de bronce que reproduce un jabalí y que es la atracción de los turistas que visitan el Mercado Nuevo. Se la conoce como la fuente de El Porcellino. La gracia está en frotar el hocico del jabalí al que los supersticiosos le atribuyen cualidades sobrenaturales. No pude comprobar este extremo, pero sí vi que en la Toscana italiana el jabalí cuenta mucho en su gastronomía, en su chacinería y en su cultura.
"El jabalí no tiene pasaporte, es libre", me decía un charcutero cuando le pregunté si los jabalíes se criaban en cautividad, mientras ojeaba la mercancía de su tienda en Siena, en la que no faltaba la cabeza disecada a la puerta.
Creo que no estaría mal que una delegación asturiana visitase la Toscana para aprender el valor añadido que se le saca al jabalí, uno de los animales preferidos para sus numerosos platos de carne salvaje. En noviembre y diciembre tienen al menos dos festivales del jabalí.
Los italianos también están desesperados con los daños que les causan los suidos en los viñedos, a pesar de los pastores eléctricos y las vallas de protección, pero después de muchas denuncias, con las que intentan salvar la producción del chianti, su vino de cabecera, han conseguido que el Gobierno regional apruebe varias medidas para reducir a más de la mitad la población de ciervos y jabalíes. De los 400.000 que se estima campan a sus anchas por la Toscana pretenden bajar a 150.000.
Mi prima Macri, gran amante de los animales, ya habría dado un grito sólo con pensar que en Italia quieren matar más de 200.000 jabalíes y ciervos.
Desde que tuve uso de razón viví la matanza del cerdo en Priesca. Se contemplaba como algo natural y de supervivencia, porque ese cerdo nos daba mucha comida, tanto en carne, como en embutidos. Sólo fui consciente del dolor que causábamos, cuando en mi casa se empezaron a criar y matar dos cerdos. Era muy duro ver la reacción del segundo cuando esperaba su turno y escuchaba los rugidos de muerte del primero. Cuando lo iban a buscar a él, lloraba como lo haría un humano. Sabía muy bien lo que le esperaba. Ahí tomé conciencia de lo que hacíamos con aquellos animales que, curiosamente, habíamos criado con tanto esmero durante un año.
También sé que hay muchos agricultores y ganaderos que cultivan con esmero sus cosechas y en una noche se la lleva por delante una piara de jabalíes.
El año pasado me salió uno al paso en la carretera y lo atropellé. A pesar de que era de noche y venía tráfico en ambas direcciones aguanté el golpe sin consecuencias graves, pero no todo el mundo tiene la misma suerte.
Me viene a la memoria una imagen de los años sesenta: el pellejo de vino de Castilla, propio de los bares y de algunas casas, no era más que la piel de un jabalí.
Es necesario un equilibrio y la clave está en encontrarlo, por el bien de todos. Hasta hace unos años, el jabalí vivía salvaje en la naturaleza y al ser nocturno apenas coincidía con los humanos. Tenía suficiente comida en la montaña y no necesitaba bajar a los valles ni a las zonas pobladas. Ahora los vemos por todas partes, bien porque no tienen comida en su hábitat, o porque como son tantos, no alcanza para todos y se buscan la vida como pueden.
Aquí, igual que en la Toscana, los protegemos y controlamos su caza, sin tener en cuenta su capacidad reproductora y como son más listos que nosotros, nos ganaron la partida.
¡Buen camino!

jueves, 1 de diciembre de 2016

¡Es la leche!

Isolina Cueli
Cuando argayaba la montaña, a la entrada del túnel de Fabares, por la cara de Villaviciosa, siempre decía, incluso escribí, que si los técnicos, los ingenieros y demás licenciados hubiesen ido antes a preguntarles a los vecinos de los pueblos cercanos les habrían dicho que aquel terreno se iba a derrumbar si no ponían las medidas oportunas para sujetarlo. Escribí algo parecido con los túneles de la variante de Pajares que se convirtieron en un río, al horadar directamente en los manantiales que abastecían de agua a los pueblos de la zona.
Estos días nos inundan con informes, estudios y noticias que nos cuentan lo buena que es la leche asturiana. Y nos lo dicen a nosotros, que llevamos tanto tiempo catándola, tanto en el sentido de ordeñar las vacas, como en el de beberla y saborearla. Si hace años les hubiesen preguntado a los ganaderos qué daban de comer a sus vacas y cómo las trataban, era fácil deducir que tenían que dar buena leche. No se necesitaba ningún informe técnico. Pero como vivimos a base de informes, el de la leche, que nos es favorable, nos llegó un poco tarde, pero llegó. Por lo visto, hasta ahora había uno desfavorable y la gente dejó de tomar leche.
Me crié con leche de vaca ratina, que se utilizaba para tiro, pero también daba algo de leche. Conservo un talón del mes de diciembre de 1960 en el que mi padre entregó a la fábrica de Arias 642 litros de leche y se la pagaron a 3,50 pesetas litro, con lo que cobró 2.247 pesetas, que equivalen a unos 505 euros actuales. ¡Ya quisieran los ganaderos de hoy cobrar ese precio por litro!
Por esas fechas también me tocó tomar la leche en polvo que nos daban en la escuela como suplemento alimenticio, creo que venía de un fondo de Unicef que trataba de ayudar a niños desnutridos. Después de desayunar en casa un tazón de chocolate de Manolina, con leche de primera, en la escuela, a media mañana, nos obligaban a tomar un vaso de leche en polvo diluida en el agua que habíamos ido a buscar a la fuente de La Vallina, en La Quintana. Era vomitivo, pero no quedaba más remedio que tragarlo para no ser descorteses con la ayuda humanitaria internacional.
Más tarde, cuando se retiraron los carros y los arados romanos, las ganaderías fueron incorporando vacas frisonas y Asturias se convirtió en una potencia lechera. Y sabíamos que producíamos leche de primera, pero entre los políticos de la Unión Europea que se ahogan en un vaso de leche, y los de aquí, que estaban a su menester, fueron borrando las explotaciones de un plumazo y hoy, en cada pueblo sobran dedos de una mano para contar las ganaderías de leche. (En Asturias son unas 2.000 y algunas apenas sacan para gastos, con un precio base de 0,27 céntimos litro, tanto para la buena, como para la menos buena). Con la desaparición de las explotaciones lácteas se fue incrementando el despoblamiento del medio rural. Y algunos de los protagonistas de este desatino claman hoy por repoblar los pueblos. Primero fueron verdugos y ahora van de salvadores de la patria.
Sabíamos que teníamos unos pastos de primera, vacas de primera y por tanto tendría que producir leche buena, pero no se primaba la calidad, sino la cantidad. Ahí metieron a los ganaderos en la lucha por las cuotas. Los abocaron a ampliar explotaciones, a realizar grandes inversiones y, al final, los dejan abandonados a su suerte. Salen adelante gente con mucha vocación, amplia formación y un fuerte capital para poder hacer frente a la guerra comercial. En algún supermercado se vendía el litro de leche más barato que el precio que se paga en origen al ganadero. No se sabe bien cómo hacían el milagro.
¡Buen camino!


jueves, 24 de noviembre de 2016

El Gordo le tocó a Villaviciosa

Isolina Cueli
Los escenarios del anuncio de la Lotería de Navidad de este año pertenecen a Villaviciosa y ya despertaron la curiosidad de los viajeros y de los supersticiosos, que vienen en procesión a comprar lotería a la Villa, con la esperanza de que se produzca el milagro y les toque el Gordo. Y justo por esas visitas masivas de incautos que aún creen en los Reyes Magos, a quien le tocó el Gordo es a la propia Villaviciosa, a sus comercios y establecimientos de hostelería, que bien necesitan un empujón para aumentar sus ventas. Me alegro por ellos y por Villaviciosa, que este año aparecerá en dos anuncios en estas fechas tan comerciales: imagino que no fallará el clásico de Sidra El Gaitero y el de la Lotería de Navidad. Una publicidad que no se pagaría con los presupuestos municipales de varias décadas. Enhorabuena a quien haya conseguido ese protagonismo para Villaviciosa. Supongo que habrá sido alguien de la Villa que se encontraba en el sitio adecuado en el momento adecuado y apostó por su pueblo.
Quien más y quien menos, organizó alguna vez una lotería y todo el mundo debería de saber que es una forma muy rápida de conseguir dinero. En este caso, es el Estado el que nos trata de convencer que comprando el décimo de lotería que nunca nos va a tocar seremos más felices, pues podremos demostrar nuestra empatía con los que saltan, gritan y descorchan botellas de sidra para festejar el premio y, de paso, consolarnos con mantener la salud.
La Loteria tal como la conocemos hoy se puso en marcha en el reinado de Carlos III (1759-1788), en concreto en el año 1763. Huelga decir que hace 253 años el monarca y su Gobierno necesitaban dinero y a alguien se le ocurrió -creo que fue el marqués de Esquilache- copiar el juego que ya existía en Italia y que consistía en vender muchas participaciones, a precios muy asequibles a cambio de un premio sustancioso. Ni qué decir tiene que la mayor parte del dinero se quedaba en manos del organizador, en este caso el Estado, igual que ahora. Sino, cuantas veces escuchamos que tal o cual premio no se vendió. Parece que si no se vendió no tocó a nadie. Pues si, le tocó al Estado, que sería lo mismo que decir que nos tocó a todos, porque ese dinero que no sale de las arcas públicas tendría que invertirse en servicios a la comunidad.
Cómo se financian los viajes de estudios y muchas otras historias, cuyas papeletas nos venden o compramos por compromiso, aunque alguna vez suena la flauta y por un euro nos devuelven mil. Es el caso de los vecinos de Llames (Nava) que hace años sí les sonó la flauta y algunos casi se hicieron millonarios en euros.
Mucha gente compra de forma compulsiva porque tiene miedo que toque a su vecino y ellos se queden sin nada. Gente que llega al 22 de diciembre con cientos de euros invertidos en papeletas que no pasarán de ahí, un papel que partirán en trozos muy pequeños, por si se reencarna en otro número. Yo sé que no saldré de pobre y tengo poca fe en los juegos de azar.
El colmo de la lotería son los agraciados con el gordo que no saben administrar ese aumento de ceros en su cuenta bancaria -sólo piensan en lucir coches de mucha cilindrada- y en poco tiempo son más pobres que antes de tocarles el premio.
Raquel, que viene todos los años a visitarme desde su Extremadura natal, compra lotería en Villaviciosa cada verano. Es ya un clásico, pero de momento, no hemos tenido suerte. Bueno, nos queda el consuelo de que pueda volver al año siguiente y repita el ritual.
¡Buen camino!

jueves, 17 de noviembre de 2016

Gobiernos a la carta

Isolina Cueli
Acabamos de presenciar la formación del nuevo gobierno de España y las elecciones en Estados Unidos y Nicaragua, dos países que no nos son ajenos. Tres casos distintos y distantes: el de España se declara de derechas y quiere aparentar de centro, o al revés; el de USA es un republicano de derechas y actúa como de extrema derecha y el nicaragüense se le supone de izquierdas, con políticas de derechas. En los tres hay un poso común de insatisfacción, incertidumbre, derroche y populismo. ¡Vanitas vanitatis!
Sí cambian las formas. Los americanos aún las mantienen, a juzgar por las palabras del presidente Obama en el momento de recibir en la Casa Blanca a Donald Trump que será nuevo presidente en enero: "quiero decirle, señor presidente electo, que ahora vamos a hacer todo lo que podamos para ayudarle a tener éxito, porque si usted tiene éxito, el país tendrá éxito".
No sé lo que durará esa aparente entente cordial, pero es una frase para enmarcar y para enseñársela en España a muchos aspirantes a demócratas y a políticos. Aquí, nada más formarse el último Gobierno, la mayoría ya lo quieren enterrar, no le dan un año de vida y sueñan con otras elecciones, sin pararse a pensar que si fracasa el Gobierno, fracasamos todos y si triunfa, triunfamos todos.
Al presidente americano le deseo que triunfe, no sólo por el bien de su país, sino de todo el mundo. Si es coherente y hace todo lo que dijo, echémonos a temblar. Aunque es posible que, una vez sentado en su despacho, recapacite los improperios misóginos y racistas de su campaña electoral, se desdiga de todo el odio que sembró y nos de una lección de sensatez.
Me sorprendo a mi misma dándole un voto de confianza a Donald Trump, un personaje que mostró muy poco respeto por la rival y por las personas en general.
Y pra sorpresa, la que nos brinda estos días el presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, un sandinista reconvertido, que se deshizo de la oposición en su país y entre otras ocurrencias está tentado en darles licencia a empresarios chinos para que construyan otro canal que compita con el de Panamá, como atajo para el tráfico marítimo entre el Pacífico y el Atlántico. Vendría a ser el canal bolivariano, pero no creo que los chinos se gasten su dinero con ese concepto comercial.
En el año 1998 por estas fechas viajé a Nicaragua para hacer un reportaje con motivo del vigésimo aniversario de la muerte, el 11 de diciembre de 1978, del misionero asturiano Gaspar García Laviana, que se sumó a la causa sandinista cuando vio que desde el púlpito no podía hacer nada para acabar con las injusticias de la dictadura de Somoza.
No sé qué diría hoy Gaspar García Laviana si viese cómo gobierna Nicaragua su compañero de armas Daniel Ortega, instalado en el poder absoluto y muy lejos de la causa sandinista, hasta el punto que acaba de nombrar vicepresidenta a su esposa, al más puro estilo somozista. En realidad, sí sé lo que diría Gaspar y lo que pensaría, y lo saben las gentes sencillas de Rivas y Tola, los pueblos en los que el misionero-guerrillero aún sigue presente, a pesar de los 38 años de ausencia.
En este esbozo de tres formas de Gobierno y de gobernantes el denominador común es la demagogia con la que los políticos nos camelan a los votantes. Saben que nos venden motos sin ruedas, pero nos las pintan tan reales, que bnos parece que vamos a rodar y rodar.
Es grave que esas motos trucadas que nos ofrecen los políticos no se desenmascaren desde los medios de comunicación. Al contrario, tanto prensa, como radio o TV, se encargan de darles una pátina de veracidad a tales fantasías y entre unos y otros conseguimos que Juan Pueblo trague con todo y llegue a creer que alguien le va a quitar el dinero a los ricos para dárselo a los pobres, o, como el caso del multimillonario Donald Trump, que nos va a dar las claves de su éxito en los negocios para que todos nos convirtamos en magnates, sin pestañear.
¡Buen camino!



jueves, 10 de noviembre de 2016

Un puerto de marea en Güetes, homenaje a Carlos I

Isolina Cueli
El ayuntamiento de Villaviciosa convoca a los vecinos para un concurso de ideas que se puedan incorporar al programa conmemorativo del 500 aniversario del desembarco en Tazones, en 1517, del que hoy conocemos como Carlos I de España (1500-1558), nieto de los Reyes Católicos e hijo de Juana I de Catilla y Felipe I el Hermoso, de Flandes.
A principios de verano escribí que Villaviciosa estaba de espaldas a la Ría y sugería que se habilitase un puerto de marea en El Salín para abrir a la ría la fachada marítima Oeste del casco urbano.
Hoy vuelvo a repetirlo como idea para quien corresponda y la cedo a todos los vecinos que deseen respaldarla y remitirla como suya, al ayuntamiento.
A Carlos I lo subieron aguas arriba a bordo de una falúa -embarcación con camarote- desde Tazones al puerto del Puente Güetes, a las afueras de Villaviciosa, aprovechando la marea de la tarde, según el testimonio de Laurent Vital, cronista flamenco que viajaba en el séquito.
Sería una buena ocasión para recuperar ese puerto o esos amarres centenarios que ya existían en Villaviciosa y que se fueron perdiendo por la desidia. No planteo dragar la Ría, que sería muy caro. Con las mareas medianas y grandes se puede llegar a El Salín y a Güetes sin problema. Bueno, con las mareas grandes, que suben mucho, sí hay un problema, porque los ingenieros que diseñaron el puente de madera que cruza el brazo de ría en la zona del parque de Riaño lo dejaron tan bajo que, incluso, una pequeña falúa de las actuales tiene problemas para pasar.
No se trata de echar hormigón en ningún sitio, sólo de clavar unas estacas que sirvan de amarre para embarcaciones. Lo normal en cualquier pueblo que tenga un acceso fluvial o marítimo.
Para la efeméride, se quieren recrear las rutas por las que pasó el entonces príncipe Carlos I, un adolescente de 17 años, que pocos meses más tarde juraba la Corona de Castilla y tres años después, en 1520, accedía al trono del Imperio Germánico. Sería una buena ocasión para potenciar esa ruta marítima desde Tazones a Güetes, o desde El Puntal para evitar atravesar la barra en la costa de Rodiles. Y también sería un buen pretexto para cortar los matorrales que adornan la ría.
En la hoja de ruta del viaje desde Flandes -actual Bélgica- se había fijado la costa de Cantabria como punto de entrada en España, pero una tormenta desvió las embarcaciones casi cien millas hacia el Oeste y, contra todo pronóstico, aparecieron en Tazones.

Imagino que buena parte de la comitiva de cuarenta barcos habrá hecho el recorrido hasta Villaviciosa, por tierra A esa gente también se la puede recordar y homenajear recuperando el camino milenario que va de Tazones a la Villa, que tiene unas vistas impresionantes sobre la costa cantábrica en el primer tramo, desde El Catalín a Liñero; cuando se baja a San Martín y Bedriñana el espectáculo natural nos lo ofrece la ría. Arreglar este camino tampoco supone mucho gasto para las arcas municipales y podrías sustituir a la fantasiosa ruta que se quiere hacer paralela a la carretera, y que costaría muchos miles de euros que no tenemos. Lo más importante en ese camino que utilizaron durante cientos de años los vecinos de Tazones, es el mantenimiento. Se trata de una ruta en plena naturaleza, sin los ruidos de la carretera, que permite contemplar la flora y la fauna en su hábitat.
¡Buen camino!

miércoles, 2 de noviembre de 2016

Aprendices importados de Galicia

Isolina Cueli
Las escuelas de peluquería suelen ofrecer trabajos de corte o peinado a precios muy baratos y los clientes que los solicitan saben que se van a poner en manos de aprendices que necesitan practicar para coger experiencia. Pero imagino que no serán muchas las novias o novios que van a peinarse a la escuela de peluquería el día de su boda.
En hostelería suele pasar lo mismo. Las escuelas tienen un restaurante en el que se come el menú hecho por los estudiantes y supervisado por los profesores. El sistema me parece una excelente idea. Pero supongo que tampoco habrá muchas parejas que acudan a la escuela de hostelería para encargar el banquete nupcial. Ese día está reservado para los profesionales.
Pues cual no sería mi sorpresa al enterarme por el Diario de Pontevedra que la degustación gastronómica que se ofrece a los invitados de los Premios Princesa de Asturias ha sido elaborada, en gran parte, por 70 personas del Centro Integral de Formación Profesional Carlos Oroza de Pontevedra, en concreto 62 alumnos de los ciclos superiores de Dirección de Cocina y Dirección de Servicios de Restauración y del ciclo medio de Restaurante y Bar, más seis profesores y dos directivos.
El director del centro dice en el Diario de Prontevedra que "non todos os días podemos facer prácticas deste nivel". Y yo también lo digo. Vaya nivel y vaya suerte que tienen los alumnos gallegos, que antes de graduarse ya han podido cocinar el menú que representa a Asturias ante centenares de personas de todo el mundo. Y también digo, qué mala suerte tienen los alumnos de las escuelas de hostelería de Asturias que no pueden ir ni de pinches de los gallegos. Porque además de los 62 citados más arriba, también estuvieron entre los pucheros otros 42 alumnos del Centro Integrado de Formación Profesional Paseo Das Pontes, de La Coruña.
Imagino que el menú, a base de fabada, escalopines al cabrales, rape a la sidra, arroz con leche y carbayones, lo practicarán a diario los alumnos en sus centros de formación y les habrá salido para chuparse los dedos.
(Hace más de veinte años, fui testigo del esfuerzo de Rafael Secades por conseguir la primera Escuela de Hostelería en Oviedo).
Estaba fuera de Asturias el día del evento de los Premios y desconozco la reacción de los profesionales asturianos ante esta situación, que se repite por tercer año consecutivo. También me pregunto qué dijo el Gobierno del Principado. Da la casualidad que ese mismo Gobierno se gasta nuestros euros de forma violenta promocionando Asturias en el extranjero y cuando el extranjero viene a Asturias, como es el caso del día de la entrega de los Premios, dejamos nuestro escaparate gastronómico en manos de los gallegos.
Desde Asturias exportamos talento en cantidades industriales. Y al mismo tiempo que cientos, por no decir miles, de licenciados universitarios asturianos se buscan la vida por el mundo porque aquí no tienen puesto de trabajo, les facilitamos las prácticas a alumnos de Formación Profesional de Galicia, que en su vida habrían imaginado un debut semejante.
Vaya desde aquí mi aplauso para los directivos gallegos que lograron colarnos un gol tan monumental.
No es por echarles un jarro de agua fría a nuestros vecinos, pero ahora me explico porqué la Reina Letizia, cuando puede, se escaquea del ágape y se va a cenar con sus amigas.
¡Buen camino!


jueves, 27 de octubre de 2016

El náufrago de "La bien pagá"

Noticia en LNE 8/10/96
Isolina Cueli
Hace unos meses me encontré con el reportaje que publiqué el 6 de octubre de 1996 en La Nueva España sobre un náufrago hallado el 27 de octubre de 1954 cerca de la costa entre Ribadesella y Colunga, por los tripulantes de "La bien pagá", una embarcación pesquera del puerto de Lastres. En ese momento, y hasta hoy, me planteé la conveniencia, o no, de remover esta historia al cabo de 62 años. Pero estoy segura que en algún hogar, no sé dónde, ésta fecha del 27 de octubre es muy señalada. A una familia le falta un miembro y no saben donde está desde hace seis décadas.
Cuando se publicó la noticia en el año 1996 llegó a un universo muy reducido, el de los lectores del diario. Hoy, gracias a las redes sociales, puede ampliarse el radio de búsqueda. Nada me gustaría más que poder colaborar a poner nombre a la persona fallecida que aparece en la fotografía, hecha en Lastres en el momento que los pescadores desembarcaron el cuerpo.
Me enteré de esta desaparición de casualidad, mientras hacía otro trabajo en el Juzgado de Paz de Colunga. Fue Rubén Rodríguez Abad, titular del juzgado en esa época, quien me informó que en los archivos de la casa se encontraba la foto de un náufrago sin identificar.
Las fotos se encuentran en el Juzgado de Paz de Colunga (Isolina Cueli)
Tal día como hoy, hace 62 años, era miércoles y los pescadores de Lastres, que por la mañana habían puesto rumbo Este en busca de anchoa o sardina, volvían a casa con las redes vacías. A su regreso a puerto, a primera hora de la tarde, a la altura del monte El Arrobau, frente a la playa de Berbes (Ribadesella) avistaron el cadáver de un náufrago que flotaba en vertical y se encontraba a tres millas de la costa. El cuerpo aún estaba vestido, con sangre en la frente y en el bolso del pantalón llevaba 11 pesetas.
En su momento, recogí versiones para todos los gustos sobre los motivos que llevaron al fatal desenlace y sobre la identidad del varón recogido en el mar por los pescadores. Hoy sólo quiero constatar el hecho del hallazgo de un náufrago y buscar ayuda para identificarlo.
Os agradezco de antemano la divulgación de esta noticia, a ver si entre todos conseguimos que una familia descubra el paradero de un ser querido, desaparecido hace 62 años.