lunes, 9 de mayo de 2011

Día de ¿qué Europa?

Europa está de fiesta, aunque creo que el único sitio en el que el 9 de mayo es un día no laborable será en Bruselas. En el año 1988 viví mi primer Día de Europa en las inmediaciones del Berlaymont. Sí parecía que había motivos para festejar el ingreso de España en la Unión. Después de dos décadas de rodaje, tenemos que reconocer que aquí se hicieron muchas obras y se materializaron muchas iniciativas financiadas por los famosos Fondos de Bruselas, pero también pagamos con la defunción de sectores como el agrario, especialmente en Asturias, la zona que mejor conozco.
Estas dos décadas desgastaron otras políticas comunitarias como la de la Libre Circulación de Personas. Justo ahora se está intentando dar marcha atrás a éste Derecho, que nos parecía un sueño.
Nos asustamos porque vienen muchos inmigrantes al reclamo de la Europa rica y maravillosa. Ésa era la imagen que dimos durante muchos años, pero, en realidad, era una mentira que no nos molestamos en corregir. Incluso ahora, que sabemos que todo era una mala burbuja, seguimos poniendo el mejor perfil para la foto y nos negamos a reconocer que somos tan pobres como ellos, pero lo disimulamos mejor.
Qué bien se podría vivir en Senegal, en Mali o en Marruecos, si les diésemos la oportunidad de desarrollarse dignamente. Pero es más fácil inventarse una Política de Coperación al Desarrollo que, en el fondo, da para pagar sueldos de cooperantes y poco más. Recuerdo cuando visité Malawi, -país pobre entre los pobres, aunque con muchísimas posibilidades de desarrollo agrícola, por su clima- una funcionaria de la Unión Europea me dijo que del presupuesto de Bruselas para ése país, el 80% se destinaba a pagar los sueldos de la Delegación. ¡Un desastre¡
Si Shuman y Monet, europeistas de los años cincuenta, vieran a dónde llegó su idea, estarían encantados, aunque les asustaría tanta burocracia y cómo se desvirtuó su idea de: unión para la paz y el progreso.

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